Los médicos de Escocia ya pueden recetar naturaleza

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  • Los médicos de Shetland ya pueden recetar paseos por la naturaleza

  • Se cree que es el primer programa de este tipo en el Reino Unido.

  • Los beneficios para la salud de conectar con la naturaleza son numerosos.

Desde el 5 de octubre, los médicos de Shetland, Escocia, están autorizados a recetar naturaleza a sus pacientes. Se cree que es el primer programa de este tipo en el Reino Unido y busca reducir la presión arterial y la ansiedad, y aumentar la felicidad de quienes tienen diabetes, una enfermedad mental, estrés, cardiopatías y otros problemas.

Hay un folleto completo con sugerencias para recetar naturaleza que acompaña al programa, lleno de sugerencias divertidas, encantadoras y, a veces, aparentemente estrafalarias: en febrero, puedes hacer una manga de viento con un aro y tela para «apreciar la velocidad del viento»; en marzo, puedes crear arte playero con materiales naturales o «pedir prestado un perro y sacarlo a pasear»; en abril, puedes «tocar el mar» y «construir un hotel para insectos»; en mayo, puedes «enterrar la cara en la hierba»; en julio, puedes «recoger dos tipos distintos de hierba y observarlos de verdad»; en agosto, puedes hacer salir una lombriz de la tierra sin cavar ni usar agua; en septiembre, puedes ayudar a limpiar la playa y preparar una comida al aire libre; en octubre, puedes «apreciar una nube»; en noviembre puedes «hablar con un poni» y en diciembre «dar de comer a los pájaros de tu jardín», entre muchas otras cosas. Todo por prescripción médica.

Casas de estilo escandinavo en un valle remoto de las islas Shetland, 2 de abril de 2014.Image: REUTERS/Cathal McNaughton

Las pruebas de los beneficios de la naturaleza para la salud mental y física son numerosas. Si pasas 90 minutos al día al aire libre en una zona arbolada, disminuirá la actividad en la parte del cerebro que suele asociarse con la depresión. Pasar tiempo en la naturaleza no solo reduce la presión arterial, la ansiedad y aumenta la felicidad, sino que reduce la agresividad, los síntomas del TDAH, mejora el control del dolor, el sistema inmunitario, y, según un resumen de las investigaciones sobre los beneficios de la naturaleza para la salud, hay mucho más que aún desconocemos y vamos descubriendo cada día.

En Landmarks, el escritor Robert Macfarlane lamentaba la desconexión entre el paisaje y las palabras usadas para describirlo y relacionarse con él, así como todo lo que esa desconexión implicaba. El libro intentó servir como una especie de compendio de palabras que, según temía Macfarlane, estaban desapareciendo. Incluye palabras de las Shetland, como grumma (espejismo causado por la niebla o la bruma que se elevan del suelo), flaa (terrón de turba entrelazado con raíces de brezo y hierba, arrancado a mano sin pala y usado para techar), skumpi (turba tosca y grumosa; la capa más externa de cada hilera al extraer la turba del talud), dub (pantano o ciénaga muy profunda), yarf (marisma), iset(color del hielo: isetgrey, isetblue), entre otras.

Cabe imaginar que alguien a quien su médico anima a pasar más tiempo en la naturaleza no solo se sentirá mejor: quizá piense en arrancar un flaa de un poco de skumpi antes de darse la vuelta y regresar a casa. Verá algo de hielo isetgrey. Y, al reconectar con la naturaleza, también reconectará con el lenguaje de la naturaleza, un lenguaje que suele estar ligado a un lugar concreto y que lleva consigo una discreta memoria institucional propia, una memoria que merece recordarse mientras el mundo afronta el desarrollo, la urbanización y el cambio climático.

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