No dejes que la pandemia marginalice aún más a las personas LGBTIQ

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• La pérdida de espacios seguros y de servicios de apoyo ha marginalizado aún más a las personas LGBTIQ durante la pandemia.

• Los derechos y las protecciones legales, especialmente los de las personas trans, también están bajo ataque.

• Las personas líderes LGBTIQ se están poniendo al frente, pero se necesitan más medidas.

El Mes del Orgullo es un momento crucial del año para que las comunidades queer y sus aliados honren el camino recorrido hasta ahora hacia la igualdad, celebren la diversidad y denuncien las injusticias y persecuciones que siguen enfrentando como parte de la vida cotidiana.

Para las personas jóvenes lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersexuales y de género diverso (LGBTIQ), esta es una época importante para sentirse menos aisladas, ver más representación y apoyo y, en ocasiones, incluso para salir del armario. Sin embargo, la COVID-19 no solo ha cancelado la mayoría de las celebraciones, sino que las medidas para combatir la pandemia también han creado un entorno en el que sus derechos siguen siendo vulnerados.

Las personas jóvenes queer dependen de centros, grupos y servicios de apoyo especializados para jóvenes LGBTIQ que sean seguros e inclusivos, que afirmen sus identidades, donde puedan ser ellas mismas, relacionarse con otras personas, y aprender y socializar en un espacio y un entorno seguros y libres de juicios.

Pese a ser un servicio esencial, gran parte de las organizaciones y redes de jóvenes LGBTIQ de todo el mundo están dirigidas por voluntariado y funcionan con recursos económicos mínimos o nulos. Algunas de ellas han logrado trasladarse a espacios digitales tras la COVID-19, pero muchas otras han tenido que cerrar, dejando a un gran número de jóvenes queer sin ningún apoyo. Contrariamente al mito popular de que todos los jóvenes están conectados digitalmente, muchas personas jóvenes LGBTIQ no tienen acceso a internet y están excluidas digitalmente. Para otras, las plataformas en línea no son espacios seguros: aquí pueden sufrir abusos, acoso o ser expuestas. Estar en plataformas en línea también puede ser una experiencia desencadenante y un recordatorio de traumas pasados.

Debido a la pandemia de COVID-19, la demanda y la necesidad de servicios de apoyo han aumentado. Para muchas personas jóvenes queer, el confinamiento ha equivalido a quedar atrapadas en entornos hostiles con familias y parejas abusivas, sin ayuda al alcance. Una encuesta sobre adolescentes y jóvenes LGBTIQ en el sureste y el este de Asia, por ejemplo, mostró que el 62 % de las personas encuestadas estaba preocupada por su salud mental durante la pandemia. Como el 65,4 % de las personas encuestadas seguía viviendo en casa con sus padres, una de las preocupaciones más acuciantes era que se revelara su identidad, sin apoyo de sus pares.

Hemos visto un aumento de la violencia, dirigida en particular contra mujeres trans jóvenes, personas jóvenes de género diverso racializadas y personas jóvenes LGBTIQ migrantes y refugiadas, que a menudo no pueden acceder ni a los servicios generales ni a los de apoyo especializados. La falta de vivienda y el desempleo afectan de forma desproporcionada a la juventud queer, dejando a muchas sin acceso a necesidades básicas como la alimentación y el refugio. Con una demanda creciente pero un acceso limitado, las personas jóvenes LGBTIQ que luchan con una salud mental deficiente se quedan sin apoyo.

La demanda de servicios de apoyo con enfoque LGBTIQ ha aumentado durante la pandemiaImage: Unicef

El año pasado, durante la Cumbre de Nairobi sobre la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, vimos un fuerte llamamiento a centrarse en las necesidades y los derechos específicos de la juventud LGBTIQ. Sin embargo, parece que la pandemia de COVID-19 solo ha agravado sus dificultades y los ha silenciado aún más. ¿Por qué el mundo tiende a olvidar a las personas más marginadas cuando surgen crisis?

El aislamiento no es nuevo para muchas personas jóvenes queer: muchas crecen experimentándolo y viviendo en él. Sin embargo, la pandemia ha provocado barreras y discriminación adicionales, y ha empujado los problemas de la juventud LGBTIQ aún más a la sombra. La pandemia exacerbó desigualdades ya existentes y creó una tormenta perfecta para el aumento de la retórica de odio y de nuevas políticas regresivas en todo el mundo.

Nos preocupa la reciente retórica peligrosamente regresiva y la tendencia a eliminar el reconocimiento legal y las protecciones, especialmente de la juventud trans.

Por citar algunos de los casos más recientes, un nuevo proyecto de ley en Hungría, aprobado y promulgado durante la pandemia de COVID-19, hizo imposible el reconocimiento legal. En India, muchas personas trans vieron cómo sus medios de vida corrían un riesgo cada vez mayor, mientras eran objeto de una campaña malintencionada que las acusaba de propagar el virus. Las partes interesadas deben proteger los derechos, los cuerpos y las vidas de la juventud LGBTIQ, y no introducir nuevas prácticas perjudiciales en tiempos de crisis.

Relegados e ignorados pese a sus reiteradas peticiones de ser incluidos en los foros de toma de decisiones, las personas activistas queer jóvenes de todo el mundo han asumido, no obstante, un papel de liderazgo. Ofrecen un apoyo vital entre pares y en situaciones de crisis a comunidades que sus gobiernos han ignorado en gran medida. En Argentina, personas jóvenes están recaudando fondos para comprar y distribuir alimentos y suministros a personas LGBTIQ necesitadas. Una activista joven de Togo copreside la red paraguas LGBTI para África, Pan Africa ILGA, que organiza conferencias y apoya a activistas y organizaciones queer de base en la región. En Kiribati, una organización juvenil ha concluido un proyecto de un año que ofrece consejos prácticos sobre educación inclusiva a personas que trabajan en servicios sociales, salud, educación y deporte, utilizando ejemplos y campañas desarrollados en la región Asia-Pacífico.

De cara al futuro, debemos invertir más en servicios y espacios para la juventud LGBTIQ. No solo son esenciales, sino que a menudo son el único apoyo que salva vidas al que pueden acceder las personas jóvenes queer cuando se ven obligadas a entrar en entornos hostiles. Ahora más que nunca, debemos asegurarnos de que las voces de la juventud queer no solo se incluyan, sino que tengan una participación activa en las decisiones y conversaciones que afectarán a sus vidas. Necesitan espacios y estructuras para trabajar juntas y defender sus derechos, tanto en línea como en persona. Por último, la comunidad internacional debe exigir cuentas a los gobiernos e insistir en la aplicación de medidas que protejan a las personas jóvenes frente a la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual, identidad y expresión de género y características sexuales.

¿Qué está haciendo el Foro para impulsar la inclusión de las personas LGBTI?

Si no actuamos y no cambiamos las cosas para mejor, corremos el riesgo de ver a otra generación de jóvenes LGBTIQ cada vez más marginalizada, con menos voz en la configuración de su futuro. ¿Es realmente esto lo que queremos?

Este blog se ha escrito en colaboración con el Comité Directivo de Jóvenes del Mundo de ILGA.

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