Cómo podrían utilizarse las luces LED verdes para aliviar el dolor

Ibrahim finally decided to investigate whether the color green could mitigate chronic pain.Image: Futurity
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No era la primera vez que Wael, el hermano de Mohab Ibrahim, lo llamaba para quejarse de un dolor de cabeza. Ibrahim le sugirió que tomara ibuprofeno.

Wael rechazó el consejo de su hermano. «No, voy a sentarme entre los árboles y eso me hará sentir mejor», dijo.

«Hasta hace poco no me di cuenta de que a Wael se le aliviaban los dolores de cabeza cuando simplemente se sentaba entre los árboles», dice Ibrahim, profesor adjunto de anestesiología y farmacología en la Universidad de Arizona.

«A veces también me duele la cabeza, así que voy a un parque y me siento allí, y sí que me siento mejor», dice Ibrahim. «Me pregunté por qué ocurría. Podría ser porque hay tranquilidad. Uno medita y la vida se ralentiza, pero también puedo estar en silencio en mi oficina, y eso no hace que se me pase el dolor de cabeza. Entonces pensé que quizá fueran los árboles. Así que pensé en lo que hacen los árboles. Podrían liberar algún tipo de sustancia química en el aire, o quizá sea simplemente su color, el verde, que se asocia con la mayoría de los árboles».

Finalmente, Ibrahim decidió investigar si el color verde podía mitigar el dolor crónico. Para ello, decidió exponer ratas a luz verde. «Parecía un experimento sencillo, así que eso fue lo que hicimos», dice.

Para recibir la exposición a la luz LED verde, se colocó a un grupo de ratas en recipientes de plástico transparente provistos de tiras LED verdes, de modo que quedaran bañadas en luz verde. Otro grupo de ratas fue expuesto a la luz de la habitación y llevaba lentes de contacto que permitían el paso de la longitud de onda del espectro verde.

Ambos grupos se beneficiaron de la exposición a la luz LED verde. Sin embargo, a otro grupo de ratas se le colocaron lentes de contacto opacas, que impedían que la luz verde llegara a su sistema visual. Estas ratas no se beneficiaron de la exposición a la luz LED verde.

Los hallazgos, publicados en la revista Pain, revelan que las ratas con dolor neuropático bañadas en luz LED verde mostraron mayor tolerancia a los estímulos térmicos y táctiles que las ratas que no fueron bañadas en luz LED verde.

La terapia no produjo efectos secundarios ni afectó el rendimiento motor o visual. Los efectos beneficiosos duraron cuatro días después de la última exposición de las ratas a la luz LED verde. Además, no se observó tolerancia a la terapia.

Resultados prometedores

«Aunque las propiedades de la luz LED verde para aliviar el dolor están claras, el mecanismo exacto sigue siendo un enigma», dice Rajesh Khanna, profesor adjunto de farmacología y autor principal del estudio. «Los primeros estudios muestran que la luz verde aumenta los niveles de opioides endógenos circulantes, lo que podría explicar sus efectos analgésicos. Aún no se sabe si esto se observará en seres humanos; se necesitan más estudios».

Por eso, los investigadores están realizando ahora un pequeño ensayo clínico aleatorizado y doble ciego para estudiar los efectos de la luz LED verde en personas con fibromialgia, una causa frecuente de dolor crónico. Se proporciona a los participantes una tira de luz LED verde para que la usen en una habitación a oscuras durante una o dos horas cada noche por 10 semanas.

Hasta ahora, los resultados del ensayo parecen prometedores. Dos participantes incluso se negaron a devolver la luz LED verde porque su dolor había disminuido notablemente, y un participante escribió lo positiva que había sido la experiencia y pidió que le devolvieran la luz. Ibrahim accedió.

También cabe destacar que la terapia funciona igual de bien en hombres y mujeres, dice Khanna. «En las mujeres no es menos eficaz, y eso es emocionante porque algunos medicamentos alivian el dolor hasta cierto punto y ese efecto podría variar aún más según el género».

Todd Vanderah, profesor y director del departamento de farmacología y coautor del estudio, afirma que se necesitan urgentemente nuevos métodos no farmacológicos para ayudar a los millones de personas que padecen dolor crónico. Los resultados iniciales, que apuntan a que la luz LED verde altera los niveles de sustancias endógenas que podrían inhibir el dolor y posiblemente reducir la inflamación del sistema nervioso, suponen un gran avance, dice Vanderah. Esta terapia es económica y podría utilizarse fácilmente en todo el mundo.

Como mínimo, los investigadores esperan que la luz LED verde pueda utilizarse sola o en combinación con otros tratamientos para el dolor.

«El dolor crónico es un problema grave que afecta a millones de personas de todas las edades. Los médicos especialistas en dolor están capacitados para tratarlo de varias maneras, entre ellas con medicamentos y procedimientos intervencionistas, mediante un enfoque multimodal. Los opioides, aunque ofrecen muchos beneficios para controlar el dolor, conllevan efectos secundarios graves.

«Necesitamos métodos más seguros, eficaces y asequibles para tratar el dolor crónico, que se utilicen junto con las herramientas de las que ya disponemos. Aunque los resultados de la luz LED verde aún son preliminares, esta ofrece muchas posibilidades para tratar algunos tipos de dolor crónico».

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