Las teorías conspirativas han proliferado durante la pandemia: así se pueden atajar de raíz

A man stands at a main hall for Internet Security Conference 2018 in Beijing, China September 4, 2018. REUTERS/Jason Lee TPX IMAGES OF THE DAY - RC1D39B89D00
Conspiracies can polarize societies and fuel extremism.Image: REUTERS/Jason Lee
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  • La pandemia ha dado lugar a muchas nuevas teorías conspirativas, y la UNESCO quiere educar a las personas para identificarlas y desmentirlas.

  • Ciertos grupos son más propensos a ser objeto de ataques, entre ellos determinadas religiones y personas con distinta orientación sexual.

  • Las contramedidas incluyen señalar la información falsa, ponerse en contacto con el autor y evitar difundirla aún más.

Desde quienes cuestionan los alunizajes hasta las teorías sobre el asesinato de JFK, no hace falta buscar mucho para encontrar una teoría conspirativa. Y aunque algunas de las más descabelladas nos puedan parecer risibles, el problema es que no siempre son fáciles de reconocer.

Internet es el caldo de cultivo perfecto para ellas, y la incertidumbre generada por el brote de coronavirus les permite prosperar.

Por ello, la UNESCO, la agencia de la ONU que apoya la educación, las ciencias y la cultura, ha lanzado una campaña para ayudar a las personas a identificar, desmentir y denunciar las teorías conspirativas y evitar su propagación.

Teorías conspirativas: qué son y cómo prosperan. Image: UNESCO

La UNESCO trabaja con la Comisión Europea, Twitter y el Congreso Judío Mundial, y ha creado una serie de infografías para ayudar a las personas a informarse mejor.

Cómo prosperan las teorías conspirativas

Las teorías conspirativas suelen surgir como una sospecha basada en que alguien se beneficia de un suceso o situación. Después, se fuerzan las «pruebas» para que encajen con la teoría. Puede resultar difícil refutarlas, porque quien lo hace suele ser visto como parte de la conspiración.

Compruebe antes de compartir. Image: UNESCO

Las teorías pueden propagarse rápidamente, sobre todo en las redes sociales, donde las personas caen fácilmente en ellas. Otros las difunden porque quieren provocar o manipular deliberadamente. Las teorías conspirativas suelen dirigirse contra un grupo entero o discriminarlo, cuando se percibe que se beneficia de algo. Algunos grupos son especialmente propensos a ser objeto de ataques, entre ellos personas de determinadas religiones u orientaciones sexuales. Por ejemplo, diversas conspiraciones han acusado falsamente a grupos, entre ellos personas de presunto origen asiático, judíos y musulmanes de propagar la COVID-19 en Europa.

Como consecuencia, las conspiraciones pueden polarizar a las sociedades, agravar las tensiones existentes y alimentar el extremismo violento.

Cómo frenar su propagación

Prebunking y desmentido.Image: UNESCO

Para frenar la propagación de las teorías conspirativas es clave educar a las personas para que estén atentas a la información engañosa y enseñarles a desconfiar de determinadas fuentes. Sin embargo, no existe una regla infalible sobre la mejor manera de identificar o reaccionar ante información potencialmente perjudicial y engañosa. Puede resultar especialmente difícil cuando las teorías llegan de amigos o familiares.

Contramedidas concretas.Image: UNESCO

La relación con la COVID-19

La incertidumbre y la preocupación crean el entorno perfecto para que nazcan las conspiraciones. Aunque todavía no se ha confirmado dónde o cómo surgió la COVID-19, abundan las teorías. En gran medida, ignoran las pruebas científicas e intentan encontrar razones que expliquen por qué se produjo la pandemia y quién se beneficia de ella.

La relación con la COVID-19.Image: UNESCO
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