Las mujeres constituyen la mayoría del personal sanitario y de atención social, y están en primera línea de la lucha contra la COVID-19.
Los cierres masivos de escuelas han afectado especialmente a las mujeres, porque estas siguen asumiendo gran parte de la responsabilidad del cuidado de los niños.
Las mujeres ya dedican el triple de tiempo que los hombres al trabajo de cuidados no remunerado, y el cuidado de familiares con el virus aumenta esa carga.
¿Afectan el coronavirus de forma diferente a hombres y mujeres?
Las investigaciones realizadas en China sugieren que, aunque la COVID-19 infecta a hombres y mujeres en cifras aproximadamente iguales, las mujeres parecen tener menos probabilidades de morir a causa del virus que los hombres.
Un estudio de unas 44.600 personas con COVID-19 del Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades mostró que la tasa de mortalidad entre los hombres era del 2,8 %, frente al 1,7 % en las mujeres.
Los científicos afirman que podría haber varias razones para esta diferencia, entre ellas factores biológicos y relacionados con el estilo de vida. Por ejemplo, los hombres chinos tienen mucha más probabilidad que las mujeres de fumar, lo que perjudica el sistema inmunitario. Además, las mujeres tienden a generar respuestas inmunitarias más sólidas frente a las infecciones que los hombres.
Pero de otras formas, quizá menos evidentes, el virus parece afectar de manera desproporcionada a las mujeres. A medida que continúa la lucha contra la COVID-19, un número creciente de mujeres de todo el mundo está en primera línea. Se espera que muchas de ellas trabajen más horas, al mismo tiempo que compaginan responsabilidades domésticas como el cuidado de los niños.
Estos son algunos ejemplos del impacto de género del coronavirus.
Personal sanitario
Las autoridades chinas han enviado más de 41.000 profesionales sanitarios de todo el país para apoyar al personal médico en el epicentro del brote, en la provincia de Hubei.
Al 24 de febrero, 3.387 profesionales sanitarios de China se habían infectado con la COVID-19, más del 90 % de ellos en Hubei.
Más de la mitad de los médicos y el 90 % de las enfermeras de Hubei son mujeres, según la Federación de Mujeres de Shanghái, un organismo gubernamental.
En términos generales, las mujeres constituyen la mayoría de los trabajadores del sector sanitario y de atención social: el 70 % en los 104 países analizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Además, ganan un 11 % menos que los hombres en el mismo ámbito, según la OMS.
Cuidadores no remunerados
Las mujeres y las niñas ya realizan la mayor parte del trabajo de cuidados no remunerado del mundo.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a nivel mundial, las mujeres realizan el 76,2 % del total de horas de trabajo de cuidados no remunerado, más del triple que los hombres. En Asia y el Pacífico, esta cifra asciende al 80 %.
A medida que los sistemas sanitarios se ven sobrecargados, muchas personas con COVID-19 necesitarán cuidados en el hogar, lo que aumenta la carga general de las mujeres y también las expone a un mayor riesgo de contagio.
Cierres de escuelas
Casi 300 millones de estudiantes en todo el mundo se están perdiendo clases debido a los cierres de escuelas provocados por el virus, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
El cierre masivo de guarderías y escuelas en 15 países, así como los cierres localizados en otros 14, ha dejado a muchos padres y madres trabajadores con poca alternativa más que tomarse tiempo libre o intentar trabajar desde casa mientras cuidan de sus hijos.
Como The New York Times informa, el cierre de escuelas afecta especialmente a las mujeres, porque gran parte de la responsabilidad del cuidado de los niños sigue recayendo en ellas.
Quienes viven en la pobreza, trabajan en empleos de servicios que no pueden realizarse desde casa o no tienen permiso remunerado son especialmente vulnerables.
Otra consecuencia no deseada del cierre de escuelas es la presión sobre los sistemas sanitarios, según la UNESCO, ya que muchos profesionales sanitarios tienen dificultades para encontrar cuidado infantil.

