Los participantes en los ensayos clínicos son abrumadoramente blancos, lo que significa que gran parte de nuestros datos médicos presenta un sesgo racial.
El racismo también afecta a los trabajadores de la profesión médica, con repercusiones en la salud y el bienestar de muchos médicos.
El Panorama Estratégico Mundial de Salud y Atención Sanitaria del Foro Económico Mundial establece una visión de un sistema de atención sanitaria más equitativo en el futuro.
Las distintas enfermedades se manifiestan de formas diferentes en personas diferentes. Probablemente hayas notado cómo un resfriado tan común puede dejar fuera de combate a una persona, mientras que la misma cepa se presenta en otra persona como un leve catarro.
Junto con nuestro sistema inmunitario, la forma en que nos afectan las enfermedades depende de una compleja interacción de diversos factores, desde la edad y el género hasta la raza y la genética. Por tanto, es lógico pensar que los fármacos para tratar estas enfermedades también puedan tener efectos variables según el individuo que los tome.
Pese a ello, muchos de los medicamentos que usamos hoy en día se han probado en un grupo de personas muy homogéneo, principalmente blancas y varones. Además, los factores de riesgo y la dinámica de las enfermedades que afectan a muchos grupos minoritarios siguen siendo poco considerados, y el sesgo racial impregna el sistema de atención sanitaria.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial para mejorar los sistemas de atención sanitaria?
El Centro para la Salud y la Atención Sanitaria conecta a líderes para dar sentido a los desafíos que enfrentan los sistemas de salud en todo el mundo, incluidos el acceso, la equidad, la resiliencia y la preparación.
Mediante un diálogo de confianza y una colaboración público-privada, el Centro permite a los socios alinearse en torno a prioridades compartidas e impulsar la acción colectiva para mejorar los resultados en salud.
La raza y los ensayos clínicos
Un estudio de datos de ensayos clínicos de tratamiento oncológico, por ejemplo, mostró que el 62 % de los participantes eran blancos (cifra que asciende al 84 % en EE. UU.). Las personas negras y afroamericanas representaban solo el 7 %; los asiáticos, el 3 %, y los hispanos o latinos, menos que eso. Esto claramente no es representativo de la población mundial en su conjunto, a pesar de que las diferencias genéticas y moleculares entre individuos provocan que el mismo cáncer se manifieste de forma diferente, por ejemplo.
Otro metaanálisis reveló que, de más de 20 000 ensayos clínicos realizados en EE. UU., solo el 43 % informó de algún dato sobre raza o etnia. Y entre los que sí lo hicieron, alrededor de 8 de cada 10 participantes eran blancos.
La diversidad en los ensayos clínicos es fundamental para superar las desigualdades en salud y mejorar la equidad. Para probar adecuadamente la eficacia y la seguridad de los medicamentos que tomamos, es necesario que los participantes en los ensayos reflejen a las poblaciones afectadas por la enfermedad.
Algunas enfermedades afectan de forma desproporcionada a determinados grupos de personas, incluidos los grupos raciales y étnicos. Esto significa que, al diseñar ensayos clínicos, es necesario tener en cuenta tanto la epidemiología de la enfermedad como su carga.
Es imprescindible afianzar la equidad racial en los ensayos clínicos para abordar las desigualdades en salud que afectan a las comunidades desatendidas de todo el mundo. El sistema sanitario mundial debe desmantelar el paradigma racial que afecta no solo a los pacientes, sino también a los profesionales sanitarios. El Foro Económico Mundial se compromete a crear una plataforma de colaboración público-privada que amplíe estrategias pioneras orientadas a una prestación de atención sanitaria equitativa en todo el planeta.
Shyam Bishen, Responsable, Centro de Salud y Atención Sanitaria, Foro Económico Mundial
La raza y el futuro de la medicina
Pero el impacto de la raza en la atención sanitaria va más allá del desarrollo de fármacos. Los datos con sesgo racial también pueden afectar al «entrenamiento» de los modelos de inteligencia artificial, que están cada vez más en la toma de decisiones médicas.
Varios estudios también han demostrado que la IA puede predecir las características demográficas de los pacientes, incluida la raza, a partir de imágenes médicas. Si bien esto ha suscitado preocupación por que la IA pueda agravar las desigualdades en salud, también existe la oportunidad de que estos sistemas mejoren la monitorización de los pacientes en cuanto a factores de riesgo vinculados a la raza, así como de identificar nuevos factores de riesgo.
Paralelamente, el crecimiento de una medicina cada vez más personalizada y precisa también exige una mejor comprensión de las enfermedades, sus tratamientos y de cómo afectan a las distintas poblaciones.
El Foro Económico Mundial Panorama Estratégico Mundial de Salud y Atención Sanitaria establece una visión de una atención sanitaria equitativa en el futuro, que incluye objetivos a corto y medio plazo que las partes interesadas públicas y privadas pueden adoptar para preparar los sistemas de atención sanitaria ante los desafíos futuros.
Lecciones de la pandemia
La pandemia también nos brindó numerosos ejemplos de cómo la raza afectó a los resultados y al tratamiento de muchas personas.
Por ejemplo, los pulsioxímetros (los dispositivos que miden los niveles de oxígeno en sangre a través de la yema del dedo) demostraron ser menos precisos cuando se utilizaban en pacientes asiáticos, negros e hispanos que en pacientes blancos. Esto contribuyó a retrasos en el diagnóstico o en el acceso a las terapias contra la COVID-19.
Y también existen dinámicas poblacionales, ocupacionales y culturales vinculadas a la raza y la etnia que hicieron que los efectos sanitarios de la COVID se sintieran de forma desigual. Por ejemplo, la London School of Economics señaló que los grupos minoritarios del Reino Unido tienen más probabilidades de vivir en zonas densamente pobladas o en grandes núcleos familiares, en comparación con las personas blancas, lo que contribuyó a la propagación de la enfermedad. Los investigadores también identificaron una mayor probabilidad de padecer otra afección de salud que complicaba las infecciones por COVID, en particular entre algunos grupos, como los bangladesíes.
El racismo en el lugar de trabajo
No son solo los pacientes quienes sufren racismo en la atención sanitaria; también está muy extendido entre el personal médico. Más de tres cuartas partes de los encuestados en un estudio de la Asociación Médica Británica afirmaron haber sufrido racismo en su lugar de trabajo al menos una vez en los últimos dos años.
Muchos médicos consideran que el racismo les ha frenado en sus carreras profesionales, además de afectar a su confianza y a su bienestar físico y mental.
El sesgo personal en la contratación del personal médico también puede dificultar la creación de un sistema sanitario que sea representativo de la población a la que atiende, según destaca otro estudio.
La Red Mundial de Equidad en Salud se puso en marcha en septiembre de 2021 por el Foro Económico Mundial, y tiene como objetivo avanzar hacia una forma estandarizada de medir y describir la equidad en salud. Destacará ejemplos de instituciones que han avanzado con miras a impulsar la acción de forma más amplia.


