Necesitamos urgentemente replantear nuestro enfoque del ahorro para la jubilación

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Este artículo apareció por primera vez en Quartz.

  • Los actuales planes de jubilación y pensiones no fueron diseñados para la realidad de personas que viven más tiempo y con mejor salud. El modelo tradicional de tres etapas de estudiar, trabajar y jubilarse ya no funciona en una era de longevidad sin precedentes y de cambios en el trabajo y en los resultados de salud.

  • Muchas personas querrán seguir trabajando después de la edad de jubilación obligatoria porque vivirán otros 20 a 30 años, mientras que otras necesitarán trabajar más tiempo para mantener su resiliencia financiera en la etapa final de la vida.

  • A medida que las sociedades continúan envejeciendo, y que muchas mujeres viven más que los hombres, deberán crearse nuevas formas de abordar la brecha de ahorro para la jubilación, para hacer frente a las disparidades de género y raciales, a las necesidades cambiantes de los trabajadores de mayor edad, así como al creciente número de trabajadores gig.

Cambios demográficos

Las cifras que explican los cambios demográficos mundiales son, en ocasiones, difíciles de comprender. La esperanza de vida humana se ha disparado desde la época industrial, duplicándose entre 1900 y 2000. Los científicos prevén que más de la mitad de los bebés nacidos hoy en países ricos vivirán hasta los 100 años.

Sin embargo, la disminución de las tasas de natalidad en todo el mundo significa que actualmente hay más personas mayores de 60 años que niños menores de 5 años. De hecho, según la OMS, en los próximos 30 años, la proporción de la población mundial mayor de 60 años casi se duplicará, pasando del 12 % al 22 %.

Los sistemas actuales de jubilación y pensiones no están preparados para la realidad de una longevidad sin precedentes y de los cambios en el trabajo y en los resultados de salud. Tampoco lo están la mayoría de los planes de vida de las personas. El Centro Stanford de Longevidad recientemente sugirió que los 30 años adicionales de vida que la gente vive deberían considerarse “como un dividendo que puede distribuirse estratégicamente a lo largo de todas las etapas de la vida.“

Necesitamos ser igualmente imaginativos al crear políticas nuevas y mejoradas que aborden las necesidades financieras cambiantes de todos los ciudadanos a lo largo de una vida de 100 años.

Vivir una vida de múltiples etapas

Esta ruptura con la norma social tradicional de ir a la escuela, construir una carrera profesional y luego jubilarse ya está ocurriendo para millones de trabajadores en todo el mundo. Las personas pueden decidir tomarse un descanso del trabajo para criar a sus hijos, cuidar a familiares enfermos o volver a estudiar, incluso en la mitad de la vida, para aprender una nueva habilidad y así avanzar en su carrera o cambiarla. Pueden realizar trabajos gig y trabajar bajo demanda, o elegir un trabajo freelance que les permita fijar su propio horario.

A medida que los trabajadores envejecen, algunos no tienen ningún deseo de jubilarse; se sienten saludables y productivos, es posible que no quieran renunciar al sentido de comunidad que tienen en el lugar de trabajo y que sus empleos no tengan las exigencias físicas que hacen imposible continuar indefinidamente. Otros querrán una jubilación gradual y seguir trabajando varios días a la semana, mientras que otros esperarán con ilusión una jubilación completa más tradicional y con un calendario tradicional..

Nuestras formas diferentes de trabajar, vivir y gastar han hecho que los planes de jubilación de talla única del pasado, en los que el dinero se ahorra para gastarlo en los últimos años de la vida, ya no sean viables ni prácticos. Muchas personas querrán gastar ese dinero durante alguna de las transiciones mencionadas, quizás, o por otras razones que hoy pueden considerarse una “interrupción” de la carrera profesional, pero que algún día se considerarán parte del flujo y reflujo normal de una vida larga y productiva.

El cambio real requiere soluciones multilaterales

La necesidad de abordar los cambios demográficos y las implicaciones financieras que conllevan es un problema que no conoce fronteras. Todos los países se enfrentarán a esta realidad en las próximas décadas y necesitaremos soluciones de múltiples partes interesadas para estar preparados.

¿Qué debemos exigir a nuestros líderes y a nosotros mismos para ayudar a las personas a mantener su resiliencia financiera a medida que viven más años?

Responsables de políticas: Sea más innovador. Ayude a las personas a crear mejores planes de ahorro que se adapten a la forma en que vivimos y trabajamos en el siglo XXI. Los planes de pensiones del siglo pasado ya no funcionarán.

Sector privado: Sea más inclusivo y equitativo. Cree productos financieros para toda la sociedad, no solo para los más ricos. Los trabajadores gig, las amas de casa y los trabajadores de menores ingresos necesitan todos opciones de ahorro. Actualice sus planes de educación financiera para esta nueva realidad demográfica.

Individuos: Sea más audaz. Este es el momento de replantearlo todo. No tenga miedo de cambiar de rumbo y cambiar de carrera profesional o aprender una nueva habilidad. Hay miles de cursos, certificados y títulos que pueden obtenerse en línea a muy bajo costo.

Sociedad: Sea más amable. Deje de promover estereotipos edadistas que presentan este cambio demográfico como un problema. Una vida más larga con más opciones sobre cómo llenarla es un privilegio. Cualquier desafío que plantee a nuestras creencias arraigadas o a los sistemas establecidos para cosas como el ahorro para la jubilación es también una oportunidad para ampliar nuestra visión de lo que es posible para nosotros mismos y para las políticas que cubren necesidades prácticas, como un mejor plan de ahorro para todos los ciudadanos durante el próximo siglo.

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