Jornadas más largas, más correos electrónicos y reuniones más cortas – el teletrabajo en tiempos de la COVID

Amanda Geno, who has been unemployed since mid-March due to the global outbreak of the coronavirus disease (COVID-19), but has been able to keep paying her rent and other bills largely because of enhanced unemployment benefits enacted under the CARES Act, works on her laptop at home in Holyoke, Massachusetts, United States August 5, 2020. Picture taken August 5, 2020. REUTERS/Faith Ninivaggi - RC298I90P6DG
Employees based at home during COVID-19 lockdowns have seen the length of their working days increase.Image: REUTERS/Faith Ninivaggi
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  • Según el informe, la jornada laboral media durante el confinamiento fue 48 minutos más larga.

  • ¿Se volvieron los empleados más flexibles para lidiar con las distracciones?

  • ¿O se ha difuminado la línea entre la vida laboral y la vida personal?

Según un nuevo informe, los empleados que trabajan desde casa durante los confinamientos por la COVID-19 han visto aumentar la duración de su jornada laboral.

También han enviado más correos electrónicos y asistido a más reuniones, aunque estas no fueron tan largas como las previas a la pandemia.

La evolución de la naturaleza del trabajo durante la crisis ha sido estudiada por la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos (NBER).

Es un tema que interesará a millones de personas: otro informe reveló que el 98 % de las personas desearía tener la opción de trabajar a distancia durante el resto de su carrera profesional.

El efecto que el confinamiento ha tenido en los correos electrónicos. Image: NBER

¿Un beneficio o un inconveniente?

Aunque muchos han visto alargarse su jornada laboral, el informe de la NBER señala que no necesariamente la ocupan en todo ese tiempo. Algunas personas pueden haber optado por un régimen de trabajo más flexible, teniendo quizá en cuenta las exigencias de la vida familiar y de los hijos.

“No está claro si este aumento de la duración media de la jornada laboral representa un beneficio o un inconveniente para el bienestar de los empleados”, concluye el informe de investigadores de la Escuela de Negocios de Harvard y de la Universidad de Nueva York.

“Por un lado, la flexibilidad para elegir el horario de trabajo en función de las exigencias del hogar puede empoderar a los empleados, al concederles cierta libertad sobre su propio horario. Por otro lado, el cambio en el horario laboral puede ser consecuencia de una distinción difusa entre el trabajo y la vida personal, en la que resulta fácil trabajar en exceso debido a la falta de una delimitación clara entre la oficina y el hogar.”

Correos electrónicos adicionales

Los autores estudiaron a 3,1 millones de trabajadores de más de 21 000 empresas en más de una docena de ciudades de Norteamérica, Europa y Oriente Medio. Analizaron datos digitales sobre reuniones y correos electrónicos desde ocho semanas antes de los confinamientos impuestos por los gobiernos hasta ocho semanas después como máximo.

Al analizar el tiempo transcurrido entre el primer y el último correo electrónico enviado o la primera y la última reunión a la que se asistió en un periodo de 24 horas, constataron que la jornada laboral media aumentó 48,5 minutos, en parte debido a que se enviaron más correos electrónicos fuera del horario laboral. Los correos electrónicos enviados y recibidos entre personas de la misma organización aumentaron alrededor de un 5 %.

También constataron que el número total de reuniones diarias por persona aumentó un 12,9 % y que el número medio de asistentes subió un 13,5 %, pero que la duración media de las reuniones disminuyó un 20,1 %. Esto significa que el número total de horas que los empleados dedicaron a reuniones cada día durante el periodo posterior al confinamiento se redujo en 18,6 minutos por persona.

Factor de distracción

La duración de las reuniones disminuyó en todas las ciudades estudiadas, aunque los datos variaron de una zona a otra. En muchas ciudades europeas, la disminución fue acusada y continuó descendiendo durante cuatro semanas después del confinamiento, mientras que en ciudades estadounidenses como Chicago, Nueva York y Washington DC, la reducción de la duración de las reuniones fue relativamente pequeña y se estabilizó una semana después del confinamiento.

Los autores sugieren que los empleados pueden haber tenido más dificultades para concentrarse en las reuniones virtuales y que quizá hayan tenido que lidiar con distracciones en casa.

Pero quizá lo más importante es que los resultados demuestran nuestra capacidad de adaptación ante los retos. “Habrá que ver si estos cambios persisten”, concluye el informe.

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