Mark Cronin y su hijo John tienen una misión. Juntos fundaron John’s Crazy Socks con la idea de «simplemente difundir felicidad», pero también han conseguido vender muchísimos calcetines.
El padre y el hijo fundaron la empresa en diciembre de 2016, en Long Island, Nueva York. El comienzo fue prometedor: al terminar su primer día de actividad habían vendido todo el inventario, 452 pares.
Desde aquellos primeros días, las ventas de cientos de pares de calcetines se han convertido en ventas de miles. En relativamente poco tiempo, la empresa ha generado más de 4 millones de dólares en ingresos, ha contratado a 35 empleados y se ha trasladado a unas instalaciones más grandes para hacer frente a la demanda.
John no es un emprendedor común. Tiene síndrome de Down, pero eso nunca le ha impedido alcanzar el éxito. Tras graduarse de la escuela secundaria, decidió que quería ser empresario y le pidió a su padre que se uniera a él como socio. Al darse cuenta de que su hijo podría tener dificultades para encontrar trabajo, Mark aceptó.
La primera idea que se les ocurrió fue un camión de comida. Pero, como ni John ni su padre sabían cocinar, abandonaron la idea del camión y se decantaron por los calcetines.
«Quiero vender calcetines locos. ¿Por qué calcetines? Porque son divertidos y coloridos. Me gusta ser creativo y quiero ver cosas maravillosas aquí. Me permiten ser yo mismo», le dijo John a Reuters.
Claves del éxito
La empresa se basa en cuatro pilares que reflejan la visión del mundo de sus cofundadores. «Tenemos una misión social y una misión comercial, y son inseparables», explica Mark.
1. El primer pilar tiene que ver con la inspiración y la esperanza. Ambos emprendedores de los calcetines quieren mostrarle al mundo lo que es posible cuando se le da una oportunidad a alguien. Actualmente, la empresa emplea a 16 personas con distintas capacidades, que representan casi la mitad de la plantilla. El padre y el hijo no tardaron en reconocer el valor de contratar a este grupo de trabajadores, en gran medida desaprovechado.
«Es una buena decisión empresarial», dice Mark. «No es una obra de caridad ni altruismo. Ayuda a que nuestro negocio funcione y tenga éxito».
2. En segundo lugar, la empresa apoya a diversas organizaciones benéficas. Cada par de calcetines que venden genera una donación y algunos diseños están vinculados a causas concretas. El cinco por ciento de todos los beneficios se destina a las Olimpiadas Especiales, en las que ha competido John, un apasionado del remo. Hasta la fecha, la empresa ha recaudado 130.000 dólares para organizaciones benéficas como la Sociedad Nacional del Síndrome de Down y Autism Speaks.
3. A continuación, se esfuerzan por mantener un trato personal y crear un vínculo con sus clientes. Con todos ellos. Cada pedido de calcetines se envía el mismo día en que se recibe y llega con una nota de agradecimiento, un cupón de descuento y un caramelo. Si vives en su vecindario, John incluso te los entrega en persona.
4. Por último, ofrecen una deslumbrante variedad de calcetines: más de 1.900 estilos, con todo tipo de diseños locos.
Calcetines y acciones
El éxito de John’s Crazy Socks refleja el crecimiento mundial del sector, que en 2016 estaba valorado en más de 42.000 millones de dólares y, según las cifras de Transparency Marketing Research, se prevé que alcance los 75.000 millones de dólares para finales de 2025.
El análisis del mercado mundial de calcetines de 2016 realizado por Persistent Marketing Research muestra que la mayor demanda se registró en la región de Asia-Pacífico, debido al número de consumidores, al crecimiento demográfico regional y a la abundancia de nuevos establecimientos minoristas que abren en mercados como China, India, Malasia y Singapur.
Se prevé un crecimiento sostenido del mercado de calcetines de Estados Unidos, y se espera que economías en desarrollo como Brasil, en Sudamérica, y los países del CCG en Oriente Medio y África impulsen el crecimiento futuro.
Trabajo, diversión y fama
Mark y John trabajan duro para que su empresa tenga éxito. Un día típico comienza a las 9:00 a. m. y puede prolongarse hasta las 8:00 p. m. John asiste a ferias comerciales, interactúa con clientes y proveedores, y se le ocurren iniciativas relacionadas con los calcetines, como el Calcetín del Mes y la bolsa sorpresa Monday Madness, mientras deja que su padre se ocupe del aspecto técnico de la operación.

Aunque John es la cara pública de la empresa, ambos Cronin están aprovechando al máximo sus 15 minutos de fama. Además de difundir su mensaje de felicidad en YouTube, han aparecido en televisión en Fox Business y la BBC. Esta exposición ha atraído la atención de uno o dos nuevos clientes, entre ellos el expresidente de Estados Unidos George W. Bush y el primer ministro de Canadá Justin Trudeau.
A ambos les gusta lo que hacen y, como se prevé que el sector crezca en todo el mundo, el futuro parece prometedor.


