El mundo ha perdido a un líder extraordinario, y nosotros, a un querido amigo y colega. Bernard J. Tyson encarnaba la honorabilidad, y su prematuro fallecimiento ha provocado una onda de conmoción en toda la comunidad mundial. En momentos de gran pérdida, nos preguntamos qué hacer y hacia dónde dirigirnos. Pero, al reflexionar sobre los ideales por los que Bernard luchó con tanta pasión, honrar su legado se vuelve evidente.
Reconocido como uno de los principales expertos en política sanitaria, Bernard fue el único consejero delegado afroamericano de una corporación de mil millones de dólares de tamaño comparable en California, y uno de los únicos cinco consejeros delegados afroamericanos al frente de grandes corporaciones en Estados Unidos. En 2017, Time lo incluyó en su lista de las 100 personas más influyentes del mundo. Además, Modern Healthcare lo nombró una de las personas más influyentes en el ámbito de la atención sanitaria durante cinco años consecutivos.
La influencia de Bernard se dejó sentir tanto a nivel nacional como internacional y, como responsable de la Iniciativa Mundial del Foro Económico Mundial sobre el Futuro de la Salud y la Atención Sanitaria, allanó el camino hacia cambios extraordinarios. La capacidad de Bernard para reunir a actores singulares e inspirarlos a trabajar juntos contribuyó a dar forma a políticas y diálogos que reducen las desigualdades sanitarias por motivos de raza o etnia, situación socioeconómica o lugar de residencia.
A principios de este año, Bernard organizó una cumbre sobre salud mental y bienestar en el Foro Económico Mundial de 2019, donde fuimos testigos de cómo Bernard impulsaba cambios positivos para las generaciones futuras. Compartió escenario con el príncipe Guillermo, duque de Cambridge, durante un debate titulado «La salud mental importa». Como anfitrión de la cumbre sobre salud mental y bienestar de Kaiser Permanente en el Foro, instó a los líderes mundiales a: 1) reducir el estigma de la enfermedad mental fomentando un diálogo abierto, 2) combatir la desigualdad en la atención a la salud mental, 3) pasar de una atención centrada en la enfermedad a una centrada en el bienestar, dando prioridad a la prevención, y 4) integrar los servicios de salud mental en los sistemas de atención primaria.
Bernard fue tenaz al exigir a los empleadores que mejoraran la salud mental en todo el mundo. Nos instó a reconocer a quienes luchan contra problemas de salud mental y a hacer del mundo un lugar más próspero para las generaciones futuras.
Echaremos de menos la enorme carcajada de Bernard en Davos en los años venideros. También recordaremos con qué intensidad pasaba de perfeccionar las iniciativas existentes del Foro en materia de atención sanitaria, como presidente de nuestra comunidad entre 2014 y 2016, a impulsar otras nuevas, como las relativas a la salud mental y los determinantes sociales de la salud.

El Foro Económico Mundial se enorgullece de apoyar el Fondo Bernard J. Tyson para la Salud y el Bienestar Equitativos. La familia de Bernard ha pedido que este fondo honre su legado impulsando el trabajo en materia de desigualdades sanitarias, salud mental y determinantes sociales de la salud, en nuestro empeño por ofrecer a todas las personas la mejor oportunidad de tener una vida larga y saludable.
Además de invertir en investigación y de implicar a las comunidades, la Asociación Americana del Corazón se enorgullece de unir fuerzas con Kaiser Permanente en memoria de Bernard para crear el Fondo para la Política de Prevención de la Adicción Juvenil a la Nicotina que respaldará políticas para prevenir el consumo juvenil de cigarrillos electrónicos e impulsará iniciativas legislativas y de base para abordar esta crisis de salud pública.
El legado que deja Bernard nos sobrevivirá a todos.

