Los científicos piden ayuda a los italianos para medir la contaminación lumínica durante el confinamiento.
Una aplicación creada especialmente pide a los usuarios que apunten las cámaras de sus teléfonos hacia la luz más brillante que puedan ver desde sus balcones o ventanas y registren las mediciones.
El hecho de que tantas personas estén confinadas en casa da lugar a oportunidades insólitas. La población confinada de Italia se ha puesto a cantar desde los balcones, y ahora los investigadores les piden que usen esos mismos balcones para contribuir un poco a la ciencia ciudadana.
El proyecto, creado por el Consejo Nacional de Investigación de Italia, busca recopilar muestras representativas de la contaminación lumínica en el país. La cuestión de la «intrusión lumínica», es decir, cuánta luz del exterior de nuestras casas llega al interior, no es fácil de estudiar sin acceso a esas viviendas. Por eso piden a la gente que recopile esa información por su cuenta.
Hace dos semanas, unos 7.000 italianos participaron en una primera ronda del experimento con sus teléfonos y una aplicación especial. Solo tenían que apagar todas las luces de su casa, acercarse a una ventana o salir al balcón y apuntar el teléfono hacia la fuente de luz más brillante que pudieran ver.
Los datos obtenidos mostraron que la intrusión lumínica media en las ciudades italianas es casi el doble que en las viviendas del campo. No es precisamente sorprendente, pero es importante cuantificar y respaldar con pruebas incluso las conclusiones que parecen obvias. Sí, en la ciudad hay más luz, pero ¿cuánta más? ¿De qué tipo de luz se trata? Más datos permiten comprender mejor hasta las cuestiones más básicas.
«Con este experimento queríamos acercar a la ciudadanía a las técnicas de medición, mostrarle el proceso, a menudo complejo, y permitirle participar en el método científico», explicó Alessandro Farini, uno de los organizadores del experimento, a Nature. (Me puse en contacto con los investigadores para pedir más información, pero aún no he recibido respuesta).
El experimento tuvo tanto éxito que #scienzasulbalcone, o «ciencia desde el balcón», tendrá una segunda edición: se tomaron nuevas mediciones la semana pasada y se tomará una última mañana por la noche. El equipo proporcionó instrucciones revisadas a los participantes para caracterizar mejor los datos que recopilan.
A quienes quieran ayudar se les pide que busquen una bombilla cuya potencia puedan comprobar fácilmente y luego calibren su teléfono dejando encendida solo esa luz y usando el sensor de luz ambiental del teléfono para medir su intensidad. Esto ayudará a calibrar el sistema, ya que algunos teléfonos son más sensibles a la luz que otros. Cuando terminen, podrán hacer otra medición desde la ventana o el balcón y enviarla.
Si te interesa participar, puedes encontrar aquí las instrucciones en italiano; las instrucciones en inglés están aquí, aunque no creo que por ahora se pretenda que sea una iniciativa mundial.

