El 40% de la población mundial no tiene acceso a instalaciones para el lavado de manos.
La higiene de manos debe estar disponible universalmente para protegernos de las pandemias actuales y futuras.
UNICEF y el Foro Económico Mundial han puesto en marcha el Acelerador del Mercado de Higiene de Manos, para apoyar la inversión en productos de higiene de manos.
La pandemia de COVID-19 es un recordatorio contundente de que una de las formas más eficaces de frenar la propagación de un virus es también una de las más directas: lavarse las manos.
El inicio de la COVID-19 hace más de un año aumentó la importancia del lavado de manos con jabón, un hecho que hoy cobra aún más vigencia. Lavarse las manos con jabón y agua limpia reduce el riesgo de contraer la COVID-19 en un 36% También puede ayudar a reducir la transmisión de una serie de enfermedades: previene una de cada cinco infecciones respiratorias; reduce casi a la mitad los episodios de diarrea; y es el remedio más eficaz contra la resistencia a los antimicrobianos.
Para vencer estas enfermedades, detener la propagación de la COVID-19 y prepararnos mejor para futuras pandemias, la higiene de manos debe convertirse en una realidad para todos, en todos los entornos, especialmente en los espacios públicos donde se produce una transmisión significativa, como los centros de salud, las escuelas, los mercados y otras zonas concurridas.
Si bien las campañas de comunicación sobre higiene de manos son importantes para recordar a la gente la importancia del lavado de manos, la disponibilidad y la accesibilidad de las instalaciones para lavarse las manos son fundamentales. Contar con jabón y agua en entornos clave es el factor principal asociado a la adopción real del hábito y al cambio de comportamiento. Los estudios han demostrado que las personas que tienen acceso a instalaciones específicas para lavarse las manos en sus hogares y en los espacios públicos tienen el doble de probabilidades de lavarse las manos.
Sin embargo, tres mil millones de personas (o el 40% de la población mundial) no tienen acceso fácilmente disponible a instalaciones para lavarse las manos, incluso en algunos entornos de altos ingresos. Casi tres cuartas partes de las personas en los países menos desarrollados carecen de instalaciones básicas para lavarse las manos con agua y jabón en el hogar. Casi la mitad de las escuelas carecen de instalaciones para lavarse las manos con agua y jabón. Y más del 25% de los centros de salud del mundo carecen de higiene de manos en los puntos donde los pacientes reciben atención. Esto pone en riesgo a docentes, médicos, enfermeras, pacientes y estudiantes, es decir, a todos nosotros.
Esto debe cambiar. Juntos, debemos hacer que el acceso universal a la infraestructura, los servicios y los productos de higiene de manos sea la nueva normalidad.
Lo que se necesita son mercados locales dinámicos que impulsen la oferta y la demanda de soluciones para el lavado de manos asequibles, accesibles y deseables, de modo que los suministros estén disponibles dónde y cuándo se necesiten, para todos. Sin embargo, en demasiados países, los mercados de instalaciones para el lavado de manos son inexistentes o están poco desarrollados.
Si bien existen varias innovaciones asequibles tanto para los hogares como para los entornos institucionales, el reto clave reside en aumentar la capacidad de fabricación de estos productos y distribuirlos a los lugares más necesitados de forma inteligente, eficiente y rentable. Esto requiere acelerar la cadena de distribución y entrega de soluciones combinadas (las que incluyen la estación para el lavado de manos (palangana) con el producto renovable (jabón)) y hacerlas llegar a los mercados locales y, en última instancia, a manos de los consumidores.
A corto plazo, se trata de adquirir soluciones combinadas para el lavado de manos en entornos prioritarios, en particular en los centros de salud. A largo plazo, esto requiere estrategias de configuración del mercado que incentiven la adopción local, fortalezcan las cadenas de suministro y creen una red de minoristas y productores locales.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para gestionar los riesgos emergentes de la COVID-19?
Este nivel de ambición requiere modelos de colaboración nuevos e innovadores y formas de trabajo diferentes. Un enfoque empresarial habitual no satisfará estas necesidades en el plazo y la escala requeridos.
UNICEF y el Foro Económico Mundial han puesto en marcha el Acelerador del Mercado de Higiene de Manos, que reúne a diversos socios públicos y privados para configurar mercados locales que produzcan y suministren productos y servicios de higiene de manos adecuados, de alta calidad y, a la vez, asequibles, de forma sistémica, sostenible y resiliente.
El Acelerador tiene como objetivo facilitar nuevas alianzas y evaluar las brechas del mercado en las siguientes áreas:
La demanda local de higiene de manos, y el estado actual y el potencial de crecimiento a nivel de los hogares, así como en entornos institucionales clave o «fuera del hogar».
Disponibilidad de productos y soluciones existentes, y su asequibilidad e idoneidad para satisfacer tanto la demanda de los hogares como los estándares exigidos en los entornos institucionales.
Sistemas de suministro locales y presencia de una red de agentes locales de la cadena de suministro.
Marcos normativos y políticas que puedan proporcionar el entorno propicio para la innovación local y el establecimiento de requisitos de higiene de manos.
Necesidades de financiación, subvenciones e incentivos para la innovación que ofrezcan garantías.
Presencia de redes de socios en el país para acelerar la creación de valor.
Juntos, podemos abrir nuevos caminos para abordar los desafíos mundiales en materia de higiene. No solo podemos preparar a los países vulnerables frente a nuevas pandemias, sino que las inversiones inteligentes en higiene de manos pueden generar ahorros en gastos sanitarios de hasta 16 veces su coste. Al mismo tiempo, cubrir la brecha de higiene abre nuevas oportunidades de negocio para los agentes mundiales y también puede ayudar a revitalizar las economías locales mediante la mejora de las capacidades de los agentes empresariales locales.
Lo que está claro es que tenemos una oportunidad mundial, única en la vida, para unirnos en torno a este objetivo y lograr lo más necesario para salvar vidas hoy y en el futuro.

