Inversión de impacto: un impulso para la atención sanitaria en África

A toddler runs through Chiulo hospital in Cunene province, Angola.
A toddler runs through Chiulo hospital in Cunene province, Angola.Image: REUTERS/Stephen Eisenhammer
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En un mundo ideal, las personas podrían acceder a la atención sanitaria que necesitan sin sufrir penurias económicas. Esencialmente, eso es lo que la Organización Mundial de la Salud entiende cuando, junto con los organismos mundiales con los que trabaja, habla de cobertura sanitaria universal (CSU).

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas contienen metas claras para lograr la CSU para 2030, entre una larga lista de hitos del desarrollo mundial. Lamentablemente, en África, los avances hacia la consecución de la CSU se ven obstaculizados por barreras considerables, entre ellas la falta de recursos financieros, una infraestructura humana y física inadecuada y una capacidad limitada de recursos humanos.

Respuesta insuficiente del sector público

Los gobiernos nacionales son responsables de la atención sanitaria de sus poblaciones, pero su gasto se ve con demasiada frecuencia obstaculizado por otros desafíos importantes. En la Declaración de Abuja de 2001, los gobiernos africanos se comprometieron, de forma loable, a destinar el 15 % de sus presupuestos anuales a la atención sanitaria para 2015; sin embargo, debido a prioridades en competencia, pocos países alcanzaron ese objetivo.

Como resultado de estos desafíos, cada vez se reconoce más que el gasto del sector público por sí solo es insuficiente para lograr la CSU; es necesaria la inversión y la participación complementarias del sector privado. De hecho, la necesidad de la participación del sector privado en el desarrollo mundial en general se recoge en el ODS 17, Alianzas para lograr los objetivos.

Image: OMS

Como herramienta para atraer la participación del sector privado, la inversión de impacto representa una oportunidad enorme para hacer realidad la CSU en África. La inversión de impacto combina el impacto social y la expectativa de rendimientos financieros de una manera mutuamente reforzadora; «hacer el bien» tanto como la filantropía tradicional, pero con beneficios financieros adicionales para los inversores, los ejecutores y los beneficiarios.

El mercado de la inversión de impacto está estimado actualmente en 502 000 millones de dólares, y crece a un ritmo acelerado a medida que los inversores con conciencia social, las oficinas familiares, los fondos de inversión y otras empresas reconocen el poder de este enfoque. Crece en sectores como la energía, la banca, la educación, la vivienda y la infraestructura, con rendimientos que rivalizan con los de las carteras de inversión sin impacto. Naturalmente, a medida que el mercado crece, se suman otros actores importantes de la banca, los seguros y la atención sanitaria, entre ellos MSD, así como otros sectores, lo que alimenta un ciclo de más crecimiento y mejor experiencia en los sectores en los que se invierte.

El impulso de la inversión de impacto a la salud

En concreto, en el ámbito de la atención sanitaria, las inversiones de impacto pueden dirigirse a diversas facetas complementarias del ecosistema de la salud, como la infraestructura física, las soluciones financieras, la respuesta a emergencias y el desarrollo de medicamentos, vacunas y diagnósticos. Las inversiones directas en empresas individuales permiten oportunidades específicas; las inversiones en fondos permiten diversificar la cartera para equilibrar riesgo y rentabilidad. Algunos ejemplos pueden ayudar a ilustrar el panorama en crecimiento:

• Para ampliar y mejorar la infraestructura física de hospitales y clínicas que atienden a pacientes de menores ingresos, Evercare está construyendo redes de centros sanitarios en mercados de alto crecimiento de África y Asia.

• Bridge Fund de UNICEF es un acelerador para el suministro de productos básicos sanitarios que ofrece a los inversores una tasa de rendimiento fija y fiable, al tiempo que despliega suministros críticos para la ayuda y el desarrollo a nivel mundial.

• El Global Health Investment Fund (GHIF) cuenta con una sólida cartera de empresas centradas en el desarrollo de medicamentos, vacunas y diagnósticos para hacer frente a las enfermedades infecciosas en África y otras partes del mundo en desarrollo.

• TEAMFund da prioridad a las enfermedades no transmisibles (ENT) mediante inversiones en herramientas digitales y diagnósticos en mercados emergentes que incluyen el África subsahariana.

• Kinect está desarrollando tecnología blockchain para involucrar a los pacientes y mejorar los resultados sanitarios en el mundo en desarrollo, con un enfoque explícito en apoyar los ODS.

Aumentar el impacto de cara a 2030

Gracias a las iniciativas sanitarias respaldadas por la inversión de impacto, se atiende a los pacientes, los mercados prosperan y se refuerzan los objetivos sanitarios nacionales del sector público. Como resultado, se avanza de forma sostenible hacia la CSU. ¿Qué más pueden hacer la comunidad de la inversión de impacto y las partes interesadas que la respaldan para hacerla realidad en África?

En primer lugar, se necesitan más vehículos de inversión centrados en la salud. Las empresas y los fondos como los mencionados anteriormente, basados en modelos de deuda y capital, pueden ampliar el panorama del impacto sanitario sostenible. Las soluciones de financiación basadas en resultados pueden ampliarse, como a través de los bonos de impacto para el desarrollo, para vincular directamente los rendimientos de la inversión con los resultados de los programas. Y grupos como la Global Impact Investing Network (GIIN) y el Africa Impact Investing Leaders Forum están contribuyendo a dinamizar la comunidad de inversores, profesionales y responsables políticos para que el espacio de la inversión de impacto pueda prosperar y crecer.

Un enfoque práctico para fomentar la innovación también ayuda: Halcyon’s Incubator emplea un modelo único para apoyar a los fundadores y sus empresas emergentes mediante el apoyo intensivo y la orientación necesarios para probar y escalar modelos de negocio que buscan un impacto social. Por ejemplo, Halcyon colabora con Kaaro Health para avanzar en sus esfuerzos por llegar a poblaciones desatendidas en zonas rurales de Uganda mediante un sistema de alta tecnología de «clínica en una caja» que conecta a los pacientes con los prestadores de atención sanitaria.

Originalmente una iniciativa de instituciones financieras más pequeñas o menos conocidas, la inversión de impacto se está generalizando. Es una tendencia positiva, y las grandes instituciones financieras mundiales pueden seguir desarrollando mecanismos para participar en este campo, de forma directa y como vía para sus clientes particulares e institucionales, a fin de ampliar el alcance y la escala de la inversión de impacto relacionada con la atención sanitaria.

Una mayor alineación entre los esfuerzos públicos y privados en favor de la CSU aumentará el impacto y los rendimientos —sociales y financieros— de las inversiones, identificando carencias y movilizando socios. Un enfoque híbrido tendrá el mayor impacto.

Por último, la evolución y la integración continuas de los marcos de mediciónevolución e integración de los marcos de medición pueden ayudar a fijar objetivos, alinear esfuerzos e informar de los resultados de forma coherente en todas las plataformas.

La CSU, durante mucho tiempo un objetivo esquivo, requerirá contribuciones de una amplia gama de partes interesadas. La inversión de impacto ofrece un enfoque prometedor y sostenible para catalizar los recursos necesarios y acelerar los avances hacia una mejor salud en todo el continente.

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