El Día Internacional de la Enfermería (12 de mayo) es una ocasión para celebrar el importante papel que desempeñan las enfermeras y los enfermeros en la prestación de servicios de salud.
Fortalecer la fuerza laboral de enfermería es fundamental para lograr la cobertura sanitaria universal y mejorar los resultados en salud.
Invertir en enfermeras y enfermeros es un factor clave para el desarrollo sostenible de la atención sanitaria.
Aprovechando el poder de las enfermeras y los enfermeros, podemos allanar el camino hacia una mayor equidad y acceso a la salud en la región.
Con motivo del Día Internacional de la Enfermería (12 de mayo) y del Día Internacional de la Partera (5 de mayo) de este año, la OMS insta a los países de la Región de Asia Sudoriental a acelerar las mejoras en la densidad, la combinación de competencias y la distribución de la fuerza laboral de enfermería y partería, aprovechando los sólidos avances logrados en el marco del Decenio de Fortalecimiento de los Recursos Humanos para la Salud (RHS) de la Región 2015–2024.
A nivel mundial, la OMS prevé un déficit de unos 10 millones de trabajadores sanitarios para 2030. En la actualidad, el mundo se enfrenta a una escasez de unas 900 000 parteras, lo que representa un tercio de la fuerza laboral de partería mundial necesaria. Las pruebas demuestran que los modelos de atención dirigidos por parteras pueden evitar dos tercios de las muertes maternas y neonatales y de los mortinatos. Como se ha puesto de relieve con la crisis de la COVID-19, las enfermeras, los enfermeros y las parteras son fundamentales para fortalecer la resiliencia de los sistemas de salud y para lograr la cobertura sanitaria universal (CSU) y la seguridad sanitaria.
Desde 2014, la OMS y sus Estados Miembros de la Región de Asia Sudoriental han intensificado las acciones para fortalecer los RHS, en consonancia con tres de las ocho Prioridades Emblemáticas Regionales: acelerar la reducción de la mortalidad materna, neonatal y de menores de cinco años; fortalecer la gestión de riesgos de emergencia; y seguir avanzando hacia la CSU. Entre 2014 y 2022, la Región aumentó en un 83 % la densidad de enfermeras y parteras, con un promedio de 20,41 enfermeras y parteras por cada 10 000 habitantes.
Durante toda la respuesta a la COVID-19, los países han seguido aplicando los planes nacionales de acción sobre RHS, y la mayoría ha mejorado significativamente los datos sobre RHS. Nueve de los 11 Estados Miembros cuentan con un consejo de enfermería u otra autoridad reguladora, y ocho Estados Miembros informan de normativas sobre horas y condiciones de trabajo para las enfermeras y los enfermeros.
Seis Estados Miembros cuentan con un director de enfermería o un cargo equivalente, algo que todos los Estados Miembros deberían adoptar con urgencia. El año pasado, los Estados Miembros reiteraron su compromiso de aplicar plenamente las Orientaciones Estratégicas Regionales para el Fortalecimiento de la Partería 2020-2024, y pidieron un enfoque de atención primaria de salud dirigido por parteras para acelerar nuevas reducciones de las muertes maternas y neonatales y de los mortinatos.
Hoy, para fortalecer la fuerza laboral de enfermería y de partería, la OMS hace un llamamiento a la acción en varias áreas clave.
En primer lugar, aunque la Región ha logrado avances significativos, todavía nos faltan enfermeras y parteras. Antes de la pandemia de COVID-19, la Región necesitaba hasta 1,9 millones de enfermeras y parteras más para 2030. Son necesarios nuevos cálculos después de que la COVID-19 haya presionado aún más a los sistemas de salud, y los gobiernos deben garantizar que se satisfagan las necesidades de salud de la población para asegurar la seguridad sanitaria de los países. Es preciso reevaluar las tasas de producción para garantizar que podamos cumplir la meta de 2030. También debemos tener en cuenta que las enfermeras, las parteras y otros trabajadores sanitarios abandonan la profesión o el país para trabajar en otros países.
En segundo lugar, es importante evaluar la composición actual de los equipos de salud y comprender la composición óptima de dichos equipos para satisfacer las necesidades de las comunidades, con modelos de prestación de servicios centrados en las personas. Cuando sea necesario, la introducción y la regulación de un ámbito de práctica ampliado para las enfermeras y las parteras puede ayudar a cubrir las brechas. Los programas de especialización en enfermería son esenciales para adquirir competencias adicionales en enfermería que permitan asumir mayores responsabilidades en entornos sanitarios complejos. En un entorno propicio, las funciones de enfermería de práctica avanzada pueden prestar servicios de salud eficaces, fundamentales para lograr la CSU.
En tercer lugar, además de la escasez de trabajadores sanitarios, existen desigualdades en la distribución. Para aumentar la producción, la contratación y la retención en zonas rurales, de difícil acceso o remotas, las intervenciones deben estar interconectadas, agrupadas y adaptadas a cada contexto local. Las recomendaciones de política pueden incluir la creación de nuevas instituciones de enfermería y partería en zonas rurales y de difícil acceso; la orientación de las políticas de admisión para matricular en los programas de formación en enfermería y partería a estudiantes con origen rural; el suministro de becas financieras, ayudas o otras subvenciones educativas, así como incentivos no financieros para las enfermeras y las parteras que trabajan en zonas rurales y remotas; y la garantía de un entorno de trabajo seguro y protegido.
En cuarto lugar, las enfermeras, las parteras y otros trabajadores sanitarios necesitan condiciones de trabajo seguras, saludables, propicias y dignas para prestar servicios de salud de calidad con respeto y dignidad. La realización de evaluaciones de las condiciones y los entornos de trabajo permitiría conocer qué medidas de gestión y de política pueden adoptarse. Las intervenciones pueden incluir el desarrollo y la mejora de los sistemas de gestión de salud y seguridad ocupacional; la inversión en entornos de trabajo propicios, una remuneración justa y equitativa y la provisión de protección social; la promulgación y el fortalecimiento de leyes contra la discriminación; y la salvaguarda de derechos como el derecho a formar y afiliarse a sindicatos y a la negociación colectiva.
¿Cómo está mejorando el Foro Económico Mundial el estado de la atención sanitaria?
El Centro de Salud y Atención Sanitaria conecta a líderes para comprender los desafíos que enfrentan los sistemas de salud en todo el mundo, incluidos el acceso, la equidad, la resiliencia y la preparación.
A través del diálogo de confianza y la colaboración público-privada, el Centro permite a los socios alinearse en torno a prioridades compartidas e impulsar la acción colectiva para mejorar los resultados en salud.
Al celebrar el Día Internacional de la Partera y el Día Internacional de la Enfermería de 2023, la OMS reafirma su compromiso de fortalecer esta fuerza laboral sanitaria vital, incluso más allá del Decenio Emblemático Regional de Fortalecimiento de la Fuerza Laboral Sanitaria 2015-2024, para avanzar hacia la cobertura sanitaria universal y los objetivos de desarrollo sostenible.

