Se estima que 100 millones de trabajadores migrantes se vieron muy afectados por las duras restricciones por la COVID-19 en India entre marzo y principios de junio.
Muchos han recurrido a cursos en línea para reciclarse profesionalmente y reincorporarse al mercado laboral.
El gobierno, las startups, las organizaciones benéficas y las empresas sociales están poniendo en marcha programas de este tipo.
Cuando Shubham Saxena impartió en línea su curso de electricista durante el confinamiento por el coronavirus en India, dedicó los primeros días a enseñar a su clase, formada principalmente por trabajadores migrantes sin cualificación, a usar el botón de silencio. Después avanzaron rápidamente hacia cuestiones más importantes.
Millones de trabajadores migrantes que perdieron sus empleos durante el estricto confinamiento del país a principios de este año han recurrido a cursos de formación en línea como los de Saxena para adquirir nuevas habilidades mientras buscan reincorporarse al mercado laboral o poner en marcha un negocio.
"La respuesta es increíble y animamos a nuestros alumnos a montar su propio negocio", afirmó Saxena, de 26 años, que utiliza para impartir sus clases una plataforma en línea creada por las startups Spayee y JustRojgar.
"De hecho, el confinamiento ha hecho que muchos trabajadores se conviertan en emprendedores, abriendo sus propios puestos de comida o carritos de verduras y pequeños negocios", declaró.
Se estima que 100 millones de migrantes, en su mayoría trabajadores diarios sin ninguna seguridad laboral, fueron de los más afectados por las duras restricciones del confinamiento entre marzo y principios de junio, una situación que atrajo la atención mundial.
Considerados la columna vertebral de la economía urbana de India, salieron en masa de las ciudades donde habían trabajado en obras y fábricas, conducían taxis o repartían comida a domicilio. Algunos recorrieron cientos de kilómetros (millas) a pie para llegar a sus pueblos de origen.
Según afirmaron defensores de los derechos laborales, muchos se muestran reacios a volver a las ciudades tras haber pasado los primeros tres meses de confinamiento sin trabajo, sin salario ni ayuda económica.
Varios gobiernos estatales comenzaron este año a censar a los migrantes por primera vez, destacando la necesidad de que adquieran nuevas habilidades y aumenten sus posibilidades de encontrar trabajo más cerca de casa.
El gobierno indio también está renovando su programa Skill India, que tiene como objetivo impartir formación profesional a 400 millones de personas para 2022 y así ampliar sus opciones laborales.
Ha lanzado una aplicación dirigida a los trabajadores, que centra la atención en sus necesidades y no en los requisitos de competencias de las empresas.
"Vamos a poner en marcha un proyecto piloto en enero, en el que se pedirá a los comités de distrito que determinen qué habilidades ayudarán a los trabajadores a conseguir mejores empleos", declaró Praveen Kumar, secretario del Ministerio de Desarrollo de Competencias y Emprendimiento.
"La nueva aplicación será fácil de usar, estará disponible en varios idiomas y ayudará a los trabajadores a identificar sus aptitudes. También estamos adaptando el contenido para los teléfonos inteligentes más baratos que usan los trabajadores y creando módulos de formación tanto prácticos como en línea."
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Ankit Kumar, de 22 años, alumno de las clases de electricista de Saxena, considera el programa de formación como una forma de ampliar sus opciones.
"Casi el 90 % de mis amigos y de las personas de nuestro pueblo perdieron sus empleos durante el confinamiento", explicó Kumar a la Thomson Reuters Foundation desde su casa, cerca de Haridwar, en el norte del estado de Uttarakhand.
"Abandoné la universidad y encontré recientemente trabajo en una empresa privada. Pero quiero mejorar mis competencias porque este curso me ayudará a conseguir un trabajo mejor, quizá también con un salario más alto. También podría trabajar por mi cuenta como electricista. Hay más opciones."
Desde el acceso a las sesiones grabadas hasta la promesa de formación práctica y de colocación laboral, muchos programas de competencias prometen a los trabajadores un "empleo digno".
"Estos cursos dan a los trabajadores la oportunidad de salir de trabajos peligrosos o improductivos de por vida y pasar al autoempleo y a un trabajo digno", afirmó Sanjay Chittora, director de programas de la organización benéfica Aajeevika Bureau, que trabaja en favor de los derechos de los migrantes.
Los centros de formación gestionados por Aajeevika Bureau han registrado un aumento en el número de trabajadores migrantes que se inscriben en cursos de corta duración, siendo la reparación de motocicletas el más popular.
Abhishek Chola, fundador del portal de empleo JustRojgar, una empresa social, afirmó que, además de la mejora y el reciclaje de competencias, también ofrecen colocación laboral a sus alumnos y se aseguran de que tengan cartas de oferta y datos salariales adecuados en sus contratos.
"La misión básica es motivar a los candidatos a mejorar su sustento", declaró Chola.
En funcionamiento
La tienda de móviles Mahadev, en el distrito de Rajsamand, en el oeste del estado de Rajastán, abrió sus puertas la semana pasada.
El propietario de la tienda, Ganesh Meghwal, de 23 años, trabajaba en una chatarrería del vecino estado de Gujarat cuando se anunció el confinamiento en marzo. Perdió su empleo y, tras un mes de lucha por sobrevivir en la ciudad de Jamnagar, regresó a casa.
"Tenía miedo y estaba preocupado por sobrevivir", afirmó Meghwal.
"Tuve que hacer cuarentena durante un mes al volver y después trabajé durante algún tiempo en el programa de trabajo rural de 100 días. Luego me inscribí en un curso de reparación de móviles y ahora he abierto mi tienda."
Meghwal pidió dinero prestado a su padre y utilizó sus pequeños ahorros para abrir la tienda. Espera recuperar la inversión de 50 000 rupias indias (677 $) en unos pocos meses.
"No hay muchas tiendas de móviles por aquí y yo hago de todo, desde reparar teléfonos hasta recargar tarjetas, ayudar a la gente a pagar facturas y vender accesorios", afirmó Meghwal.
"Ahora estoy intentando que mi mujer también haga un curso de formación que le interesa. Intento inscribirla en un curso de informática, aunque a ella le atrae más la confección. Cuando termine, también podrá volver a ganar dinero."
Mientras tanto, Saxena acaba de matricular a un nuevo grupo de trabajadores en un curso de formación en línea de electricista de cuatro meses.
"El reto no es solo la conectividad a internet, sino también ayudarles a cambiar de mentalidad", afirmó Saxena.
"Tienen que dejar de ser empleados y empezar de cero. No siempre es fácil."

