El FMI explica las lecciones económicas de la lucha de China contra el coronavirus

A man wearing a protective mask is seen inside the Shanghai Stock Exchange building, as the country is hit by a new coronavirus outbreak, at the Pudong financial district in Shanghai, China February 28, 2020. REUTERS/Aly Song - RC2Y9F9NSHR6
Success in containing the virus comes at the price of slowing economic activity.Image: REUTERS/Aly Song
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  • China demuestra que podemos frenar el coronavirus mediante la contención, pero con un coste económico significativo.

  • A escala mundial, el shock del coronavirus es grave incluso en comparación con la Gran Crisis Financiera de 2007–08.

  • Los responsables de políticas deben apoyar a los hogares vulnerables y a las pequeñas empresas para mitigar el impacto de este grave choque.

El impacto del coronavirus tiene una profunda y grave repercusión en la economía mundial y ha llevado a los responsables de políticas a buscar formas de responder. La experiencia de China hasta ahora demuestra que las políticas adecuadas marcan la diferencia en la lucha contra la enfermedad y en la mitigación de su impacto, aunque algunas de estas políticas conllevan difíciles compensaciones económicas.

Decisiones difíciles

El éxito en la contención del virus tiene el precio de frenar la actividad económica, con independencia de que el distanciamiento social y la reducción de la movilidad sean voluntarios u obligatorios. En el caso de China, los responsables de políticas aplicaron estrictas restricciones de movilidad, tanto a nivel nacional como local; por ejemplo, en el punto álgido del brote, muchas ciudades impusieron estrictos toques de queda a sus ciudadanos. Pero la compensación no fue ni de lejos tan devastadora como en la provincia de Hubei, que, pese a la gran ayuda recibida del resto de China, sufrió gravemente mientras contribuía a frenar la propagación de la enfermedad por todo el país.

Mitigar el impacto de este grave choque requiere prestar apoyo a los más vulnerables.

Esto deja claro que, a medida que la pandemia se extiende por el mundo, quienes resulten más afectados —dentro de los países, pero también entre países— necesitarán apoyo para ayudar a contener el virus y retrasar su propagación a otros.

El impacto de las medidas estrictas para limitar la propagación del coronavirus. Image: CEIC; y cálculos del personal del FMI

Costes elevados

El brote provocó un terrible sufrimiento humano en China, como sigue haciendo en otros lugares, además de importantes costes económicos. Según todos los indicios, la desaceleración de China en el primer trimestre de 2020 será significativa y dejará una huella profunda en el año.

Lo que comenzó como una serie de paradas repentinas de la actividad económica se extendió rápidamente por la economía y se transformó en un shock de gran envergadura que afectó simultáneamente a la oferta y a la demanda, como se observa en las lecturas muy débiles de producción industrial y ventas minoristas de enero y febrero. El shock del coronavirus es grave incluso en comparación con la Gran Crisis Financiera de 2007–08, ya que afectó al mismo tiempo a los hogares, las empresas, las instituciones financieras y los mercados: primero en China y ahora a escala mundial.

La desaceleración económica de China debida al coronavirus se sentirá con fuerza.Image: Haver y cálculos del personal del FMI

Acción rápida

Mitigar el impacto de este grave choque requiere prestar apoyo a los más vulnerables. Los responsables de políticas chinos han dirigido su atención a los hogares vulnerables y han buscado nuevas formas de llegar a las pequeñas empresas; por ejemplo, mediante la exención de cuotas de seguridad social y de facturas de servicios públicos, y canalizando el crédito a través de empresas de tecnología financiera. Otras políticas también pueden ayudar. Las autoridades dispusieron rápidamente crédito subvencionado para respaldar el aumento de la producción de equipos sanitarios y otras actividades críticas vinculadas a la respuesta al brote.

Salvaguardar la estabilidad financiera requiere medidas firmes y bien comunicadas. Las últimas semanas han demostrado cómo una crisis sanitaria, por temporal que sea, puede convertirse en un shock económico en el que la escasez de liquidez y las perturbaciones de los mercados pueden amplificarse y perpetuarse. En China, las autoridades intervinieron pronto para respaldar los mercados interbancarios y prestar apoyo financiero a las empresas en dificultades, dejando al mismo tiempo que el renminbi se ajustara a las presiones externas. Entre otras medidas, esto incluyó orientar a los bancos para que trabajaran con los prestatarios afectados por el brote; incentivar a los bancos a prestar a las pequeñas empresas mediante financiación especial del banco central de China; y aplicar recortes específicos a los coeficientes de reservas de los bancos. Las empresas más grandes, incluidas las empresas públicas, disfrutaron de un acceso al crédito relativamente estable durante todo el periodo, en gran medida porque los grandes bancos estatales chinos siguieron prestándoles generosamente.

Por supuesto, algunas de las herramientas de alivio conllevan sus propios problemas. Por ejemplo, conceder a una amplia gama de deudores más tiempo para cumplir sus obligaciones financieras puede socavar la solidez financiera en el futuro si no se dirige al problema concreto y no tiene un plazo limitado; el crédito subvencionado puede asignarse de forma incorrecta; y mantener con vida a empresas ya no viables podría frenar el crecimiento de la productividad más adelante. Está claro que, siempre que sea posible, el camino a seguir es utilizar instrumentos bien dirigidos.

No ha terminado

Aunque hay señales tranquilizadoras de normalización económica en China —la mayoría de las grandes empresas han informado de la reapertura de sus puertas y muchos empleados locales han vuelto a sus puestos de trabajo—, persisten riesgos evidentes. Entre ellos, el repunte de nuevas infecciones a medida que se reanudan los viajes nacionales e internacionales. Incluso en ausencia de otro brote en China, la pandemia en curso está generando riesgos económicos. Por ejemplo, a medida que más países se enfrentan a brotes y los mercados financieros mundiales fluctúan, los consumidores y las empresas podrían seguir cautelosos, lo que deprimiría la demanda mundial de bienes chinos justo cuando la economía vuelve a la actividad. Por tanto, los responsables de políticas chinos tendrán que estar preparados para respaldar el crecimiento y la estabilidad financiera si es necesario. Dada la naturaleza global del brote, muchos de estos esfuerzos serán más eficaces si se coordinan a nivel internacional.

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