Si bien se han logrado avances significativos en la prevención del cáncer de cuello uterino, es necesario ampliar los esfuerzos de vacunación, cribado, detección temprana y tratamiento para alcanzar los objetivos de eliminación.
La vacunación y el cribado entre las niñas, las mujeres y las personas con cuello uterino que son elegibles siguen estando muy por debajo de las metas de la Organización Mundial de la Salud, con una variación significativa en la cobertura entre regiones.
A pesar del aumento de la financiación para la vacunación, el cribado y el tratamiento, los programas siguen estando infrafinanciados y pocos países han implementado programas nacionales de cribado.
La eliminación del cáncer de cuello uterino está a nuestro alcance, con compromiso, inversión y esfuerzo coordinado.
El cáncer de cuello uterino es en gran medida prevenible y tratable si se detecta a tiempo y se gestiona de forma eficaz. Está causado por una infección persistente por virus del papiloma humano (VPH) de alto riesgo y, con acceso oportuno a la vacunación contra el VPH, al cribado periódico, al tratamiento de las lesiones precancerosas y a una gestión eficaz del cáncer invasivo, es un cáncer que podemos erradicar.
La estrategia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para erradicar el cáncer de cuello uterino describe un enfoque integral para alcanzar los ambiciosos objetivos 90:70:90 para 2030. Esta estrategia implica aumentar la vacunación contra el VPH hasta el 90 %, el cribado de cuello uterino dos veces en la vida hasta el 70 % y el tratamiento de las lesiones preinvasivas y del cáncer invasivo hasta el 90 %.
Si bien se han destinado inversiones significativas al aumento de la vacunación contra el VPH, solo un enfoque integral, con cribado oportuno, detección temprana y tratamiento eficaz, puede alcanzar los objetivos de la OMS.
Compromiso mundial para erradicar el cáncer de cuello uterino
En marzo de 2024, las partes interesadas a nivel mundial se reunieron en el primer Foro Mundial para la Eliminación del Cáncer de Cuello Uterino, en Cartagena (Colombia). Esta reunión histórica reafirmó el compromiso internacional de eliminar el cáncer de cuello uterino, con casi 600 millones de dólares en financiación anunciada, destinada principalmente a ampliar la cobertura de vacunación.
Sin embargo, un análisis concluyó que la eliminación era posible en todos los 78 países de ingreso bajo y mediano si la vacunación exclusiva de niñas se combina con un cribado de cuello uterino dos veces en la vida. Además, podría reducir la mortalidad en más de un tercio, evitando 300 000 muertes
Además, solo alrededor del 27 % de las niñas elegibles en todo el mundo ha recibido la primera dosis de la vacuna contra el VPH, con una cobertura que va del 1 % en Asia central y meridional al 85 % en Australia y Nueva Zelanda. Las desigualdades son evidentes: más del 85 % de los países de ingreso alto han introducido la vacuna contra el VPH en sus calendarios nacionales de inmunización, frente a menos del 25 % de los países de ingreso bajo.
La situación actual del cribado del cáncer de cuello uterino en todo el mundo también es preocupante, ya que solo el 36 % de las mujeres en todo el mundo se ha sometido al menos una vez a un cribado, con desigualdades significativas dentro de los países y entre ellos. El riesgo de cáncer de cuello uterino aumenta con la edad, especialmente sin acceso a pruebas de cribado de alto rendimiento.
En los países de ingreso bajo y mediano, menos del 5 % de las mujeres se han sometido alguna vez a un cribado de cáncer de cuello uterino, lo que socava gravemente los objetivos de eliminación. Un reciente estudio estadounidense destacó que el cribado del cáncer de cuello uterino salva más del 58 % de los años de vida; se estima una tasa de supervivencia a cinco años del 91 % cuando se diagnostica en las fases iniciales, y tiene un impacto económico significativo al reducir la carga del cáncer de cuello uterino.
Aumentar la cobertura del cribado del cáncer de cuello uterino implica algo más que ampliar la participación en el cribado; requiere un enfoque sistemático, que incluya la construcción de infraestructuras, el refuerzo de la capacidad del personal y el fortalecimiento de las capacidades de diagnóstico, incluidos los servicios de laboratorio.
Además, sensibilizar, desmentir mitos sobre el cáncer de cuello uterino y abordar las creencias culturales y tradicionales que frenan la demanda de cribado son elementos esenciales de una estrategia exitosa.
El papel fundamental del cribado nacional
Cada año, las mujeres de los países de ingreso bajo y mediano representan el 90 % de las muertes mundiales por cáncer de cuello uterino. Las desigualdades también persisten en los países de ingreso alto, especialmente entre las poblaciones vulnerables y desatendidas. El cribado del cáncer de cuello uterino es una estrategia central para la eliminación, con el objetivo de realizar un cribado al 70 % de las mujeres elegibles dos veces en la vida: la primera a los 35 años y la segunda a los 45.
Sin embargo, en ausencia de un programa nacional de cribado del cáncer de cuello uterino, la mayoría de los países tendrán dificultades para alcanzar este objetivo. En África subsahariana, la cobertura media del cribado es de solo el 4 %, y la mayor parte del cribado se realiza con pruebas de bajo rendimiento.
Solo el 20 % de los países de la región africana cuentan con programas nacionales organizados de cribado del cáncer de cuello uterino, mientras que el resto depende del cribado oportunista. Además, solo dos países disponen de pruebas de alto rendimiento de detección de ADN del VPH en sus programas nacionales de cribado.
Existen desafíos similares en América Latina y Asia, donde la cobertura del cribado sigue siendo baja – del 29 % en América Latina y el Caribe y una media del 9 % en Asia.
La estrategia para eliminar el cáncer de cuello uterino puede salvar a más de 62 millones de niñas y mujeres de las muertes por cáncer de cuello uterino y evitar 74 millones de casos en el próximo siglo. Sin embargo, esto solo se logrará con la aplicación efectiva de las intervenciones 90-70-90.
Las disparidades en las tasas de cobertura de vacunación en todo el mundo significan que su beneficio pleno no se materializará hasta que las adolescentes vacunadas alcancen la edad de cribado. Allí donde existen, los programas nacionales de cribado han sido fundamentales para reducir la carga del cáncer de cuello uterino, ayudando a reducir las tasas hasta en un 80 %.
La necesidad de una inversión equilibrada
Las diferencias en la financiación y la atención entre la vacunación contra el VPH y otros objetivos, como el cribado y el tratamiento, ponen de relieve la necesidad de una priorización equitativa y de un enfoque integral para la eliminación del cáncer de cuello uterino.
Los países de ingreso alto con programas consolidados de cribado del cáncer de cuello uterino han reducido significativamente las tasas de incidencia y mortalidad, lo que demuestra que un cribado de alta calidad, un tratamiento oportuno y una atención de seguimiento son eficaces para reducir los casos de cáncer de cuello uterino.
A pesar de la disponibilidad de estas herramientas preventivas, las tasas de participación en los programas de cribado siguen siendo insuficientes en los países más afectados por la enfermedad. En consecuencia, muchas mujeres siguen siendo diagnosticadas de cáncer de cuello uterino, perdiéndose oportunidades de detección temprana.
El impacto es profundo: cada hora, 120 niños pierden a su madre por cáncer, lo que equivale a 1 millón de niños al año.
Casi la mitad de estos huérfanos maternos se deben a muertes por cáncer de mama y de cuello uterino, lo que subraya la necesidad urgente de reforzar los esfuerzos de cribado y tratamiento en todo el mundo.
Ante estas duras realidades, la erradicación del cáncer de cuello uterino solo será posible si los recursos se asignan de forma equitativa, garantizando que el cribado y el tratamiento reciban el mismo nivel de inversión y atención que los esfuerzos de vacunación. Es importante señalar que no existe un enfoque único para todos y que solo mediante una estrategia equilibrada e integral avanzaremos de verdad hacia la eliminación del cáncer de cuello uterino.

