La vacuna contra el VPH ya está teniendo un gran impacto en la salud de las jóvenes en Escocia

Nancy Brajtbord, RN, (L) administers a shot of gardasil, a Human Papillomavirus vaccine, to a 14-year old patient (who does not wish to be named) in Dallas, Texas March 6, 2007. Texas Governor Rick Perry issued an executive order requiring girls entering the sixth grade to be vaccinated against the sexually transmitted human papillomavirus, or HPV. REUTERS/Jessica Rinaldi (UNITED STATES) - GM1DUTJOVHAA
HPV vaccinations have been a resounding success.Image: REUTERS/Jessica Rinaldi
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El cáncer de cuello uterino es el tercer cáncer más frecuente entre las mujeres menores de 35 años en el Reino Unido, después del cáncer de mama y de piel. En la mayoría de los casos, el cáncer solo se desarrolla si la paciente está infectada por los tipos 16 o 18 del virus del papiloma humano (VPH). Este virus se transmite principalmente entre personas que mantienen relaciones sexuales vaginales, anales u orales. En algún momento de su vida, cuatro de cada cinco personas estarán infectadas por cepas del VPH; hasta 14 pueden causar cáncer en total. Según estudios recientes, otros cánceres estrechamente relacionados con las infecciones por VPH son los de cabeza y cuello, vulva y vagina y ano.

Con el objetivo de reducir las tasas de cáncer de cuello uterino, varios países pusieron en marcha programas de inmunización a finales de la década de 2000, empezando por Austria en 2006. El Reino Unido y sus gobiernos autónomos iniciaron en 2008 un programa de vacunación escolar para todas las niñas de 12-13 años. Para acelerar la obtención de los beneficios de la vacunación, también pusieron en marcha un programa de recuperación de tres años para niñas de hasta 18 años.

Una década después, por fin podemos publicar los primeros resultados. Los datos corresponden a Escocia, ya que allí se realizaban pruebas de detección del cáncer de cuello uterino a mujeres desde los 20 años hasta 2016, antes de adoptar la edad mínima de 25 años utilizada en el resto del Reino Unido. Esto permitió a Escocia obtener datos de cribado de la cohorte de 2008-09 antes del cambio en la edad de cribado. Escocia también cuenta con información muy detallada sobre las tasas de vacunación, que han sido muy altas: aproximadamente del 90% entre las niñas vacunadas de forma sistemática y del 65% entre las niñas de más edad vacunadas como parte del programa de recuperación.

Image: Universidad de Edimburgo

Por primera vez, ahora podemos confirmar que el programa de vacunación ha empezado a cambiar profundamente la prevalencia de los tipos 16 y 18 del VPH entre las mujeres escocesas, y presumiblemente también en otros lugares.

El estudio

Mi equipo realizó un estudio de ocho años sobre las mujeres que reunían los requisitos para participar en los programas nacionales escoceses de vacunación y cribado cervical. Analizamos su estado de vacunación, año de nacimiento, indicadores de privación y si vivían en zonas urbanas o rurales. Mediante modelos estadísticos complejos, pudimos calcular el efecto de la vacunación en las lesiones precancerosas cervicales. Aunque no todas las lesiones precancerosas se convierten en cáncer, todo cáncer requiere una lesión precancerosa. Las lesiones precancerosas cervicales aparecen antes que el cáncer y, por eso, centrarnos en ellas nos ha permitido observar antes el impacto de la vacuna.

Entre las mujeres nacidas en 1995-96 —el primer grupo que pasó por el programa de vacunación sistemática en 2008/09—, las tasas de lesiones precancerosas cervicales se redujeron un 88%. La incidencia cayó del 1,44% al 0,17%.

Además, las mujeres nacidas en esos años que no habían recibido la vacuna también tenían menos probabilidades de desarrollar lesiones precancerosas cervicales. Esto se debía a que la elevada cobertura de vacunación redujo mucho la incidencia del VPH en su grupo de edad, gracias a un fenómeno conocido como «protección de grupo». Esto es especialmente positivo, ya que este grupo también tiene menos probabilidades de acudir a las pruebas de cribado cervical.

Los resultados muestran claramente que el programa sistemático de vacunación contra el VPH para niñas de 12 a 13 años ha sido un éxito rotundo. Esto concuerda con el hecho de que en los últimos años también hemos observado una gran caída de las infecciones por VPH de alto riesgo en Escocia. La conclusión evidente es que en los próximos años veremos muchos menos casos de cáncer de cuello uterino.

A partir de septiembre, el Reino Unido ampliará el programa de vacunación a los niños y se convertirá en uno de los numerosos países que lo hacen. La medida responde al aumento de las tasas de cáncer de cabeza y cuello en los hombres: aproximadamente el 60% de estos cánceres está relacionado con la infección por el VPH16 y, por tanto, debería poder prevenirse en gran medida mediante la vacunación. Este programa también debería permitir eliminar más rápidamente las infecciones por VPH de alto riesgo en la población, lo que tendría efectos positivos en las tasas de cánceres causados por el VPH.están aumentando en los hombres: aproximadamente el 60% de los cánceres de cabeza y cuello está relacionado con la infección por el VPH16 y, por tanto, debería poder prevenirse en gran medida mediante la vacunación. Este programa también debería permitir eliminar más rápidamente las infecciones por VPH de alto riesgo en la población, lo que tendría efectos positivos en las tasas de cánceres causados por el VPH.

Mientras tanto, en algunas zonas de Canadá, ahora se ofrece la vacuna contra el VPH a mujeres no infectadas como parte del proceso de cribado cervical. Esto podría proteger a las mujeres de más edad frente al cáncer de cuello uterino. Este procedimiento podría adoptarse a escala internacional, incluido el Reino Unido. Si contemplamos el panorama en su conjunto, eliminar el VPH y lograr grandes avances contra los diversos cánceres que contribuye a desarrollar se está convirtiendo en una posibilidad realista.

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