Cómo entregar 10 000 millones de vacunas contra la COVID-19 a velocidad de vértigo

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  • La iniciativa Operation Warp Speed (OWS) del Gobierno estadounidense demostró lo exitosa que puede ser la colaboración público-privada en el despliegue de un programa de vacunación masiva.

  • Ofrece una hoja de ruta para cómo crear el suministro, regular y distribuir las vacunas contra la COVID-19 a escala mundial.

  • Este tipo de enfoque se centraría en desarrollar capacidades, apoyar la producción en países emergentes o en desarrollo y fomentar las pruebas rápidas mientras la producción de vacunas está en marcha.

La Operation Warp Speed (OWS), la iniciativa del Gobierno estadounidense para acelerar el desarrollo, los ensayos y la producción de vacunas contra la COVID-19, ha sido un éxito espectacular. Demostró que el Estado podía trabajar eficazmente con empresas privadas para impulsar la innovación y constituir un arma poderosa contra el virus. Consistió en una financiación temprana y masiva de I+D e inversión en la producción de diversos candidatos a vacuna, así como en la coordinación de la cadena de valor y en la superación de todos los obstáculos regulatorios y logísticos. El resultado: varias vacunas disponibles en un año y una vacunación generalizada en la mayoría de los países avanzados.

OWS demostró que el Estado podía trabajar eficazmente con empresas privadas para impulsar la innovación y constituir un arma poderosa contra el virus.

Reda Cherif y Fuad Hasanov, FMI; David Adler, The Common Good Foundation

(Reino Unido)

Sin embargo, la pandemia está lejos de haber terminado. Sigue azotando con fuerza al mundo en desarrollo. El número oficial de muertes en todo el mundo ha superado los 4 millones de personas mientras que The Economist ha estimado entre 7 y 13 millones de muertes en exceso, la mayoría de las cuales se producen fuera de los países avanzados. Además, han surgido nuevas variantes más contagiosas que están afectando a una población más joven, lo que implica que muchos países más pobres podrían dejar de estar protegidos por la juventud de su población.

Se necesita un OWS para el mundo. Dadas las numerosas incertidumbres y riesgos en torno a la producción, el suministro y la regulación de vacunas, así como a su distribución y a las variantes del virus, lo más probable es que el mercado no logre suministrar el volumen necesario de vacunas. Esto provocará largas demoras para alcanzar la inmunidad de grupo mundial. OWS representa un modelo de política industrial eficaz en acción.

La velocidad es esencial ante una pandemia

Si bien el desarrollo de una vacuna ha sido una hazaña asombrosa, las campañas de vacunación en muchas partes del mundo han sido desalentadoras. A mediados de junio, cerca de mil millones de personas en todo el mundo han recibido al menos una dosis de una vacuna (se han administrado más de 2,3 mil millones de dosis), y la mayoría de ellas residen en países avanzados. África ha vacunado hasta ahora a menos de 30 millones de personas, es decir, algo más del 2 % de su población. Estados Unidos, en comparación, ha vacunado a más de 170 millones de personas, más de la mitad de su población.

Los líderes del G7 se han comprometido a aportar 1 000 millones de dosis de vacuna antes de finales de 2022. Estados Unidos se ha comprometido a comprar un total de 500 millones de dosis a BioNTech/Pfizer para suministrar a países pobres a mediados de 2022 (con 200 millones de dosis a finales de 2021). Aunque estas iniciativas demuestran que la carrera contrarreloj para vacunar al mundo ha comenzado, muchos activistas sostienen que estos compromisos se quedan cortos respecto a lo necesario para poner fin a la pandemia lo antes posible. Para vacunar al mundo, se necesitan con urgencia otros 10 000 millones de dosis. Esperar hasta finales de 2022 seguiría causando estragos en numerosas regiones del mundo.

Entregar 10 000 millones de vacunas en un año

Una reciente propuesta del FMI para poner fin a la pandemia en un año pidió donaciones de dosis adicionales, financiación de vacunas para países pobres e inversiones para aumentar la capacidad de fabricación de vacunas en 1 000 millones de dosis a principios de 2022. Además, muchos de los riesgos a la baja considerados en la propuesta, como las restricciones a la exportación y los cuellos de botella en la cadena de suministro, ya se han materializado. La UE y otros han pedido, como consecuencia, ampliar y diversificar la producción.

Este tipo de enfoque basado en el riesgo exige nuevas medidas globales en la línea de OWS para garantizar la entrega de 10 000 millones de dosis en un año, teniendo en cuenta la capacidad adicional y la redundancia. Esto implicaría tres pasos principales:

  • Adquirir directamente la capacidad necesaria de los principales fabricantes de vacunas (es decir, crear capacidad si fuera necesario) para enviar las dosis necesarias a otros países;

  • Facilitar la creación o ampliación de la producción de vacunas en países emergentes y en desarrollo, incluso mediante alianzas como la de el Instituto Pasteur de Senegal y una empresa belga de biotecnología; y

  • Producir y distribuir pruebas rápidas para realizar pruebas masivas mientras las vacunas están en camino.

Desarrollar capacidad, facilitar la colaboración y realizar pruebas rápidas

Crear capacidad de producción adicional para fabricar cientos de millones de dosis al mes en un año es viable y costaría una fracción del presupuesto de ayuda exterior de los países avanzados. Producir 8000 millones de dosis de vacunas de ARNm costaría entre 10 000 millones de dólares (BioNTech/Pfizer) y 25 000 millones de dólares (Moderna) y podría completarse en un año, según una reciente investigación del Imperial College de Londres. La adquisición por sí sola probablemente tardará más de lo deseado. Comprar o crear capacidad es lo que hizo OWS, y lo que los economistas como el premio Nobel Michael Kremer han defendido.

La coordinación de todas las partes interesadas y la eliminación de los cuellos de botella serían clave para el éxito de OWS para el mundo. Podría llevarla a cabo la Autoridad Estadounidense de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado (BARDA), en coordinación con un grupo de trabajo sobre vacunas de la UE o del Reino Unido y la OMS, o con cualquier otro grupo de trabajo mundial. Como defendemos en el contexto de la política industrial frente a las pandemias y OWS como modelo, este grupo de trabajo debe establecer objetivos pertinentes, eliminar los obstáculos resultantes —ya sea en la cadena de suministro, la distribución o la comunicación— y coordinar a los organismos gubernamentales, los fabricantes y, en este caso, los usuarios a nivel mundial. El grupo de trabajo de la UE sobre vacunas ya ha identificado, seguido y eliminado los cuellos de botella. Reconvirtió, por ejemplo, una fábrica alemana de envasado de la vacuna contra el dengue para producir la vacuna de Johnson & Johnson.

Al mismo tiempo, los países avanzados deben ayudar a otros a crear sus propias instalaciones de producción y cadenas de suministro para fabricar vacunas y pruebas rápidas. De hecho, esto crearía un sistema de producción de vacunas más resiliente a nivel mundial, que mitigaría las incertidumbres y los riesgos al suministrar en el futuro dosis de refuerzo y otras vacunas a los países en desarrollo.

Dado que la producción de vacunas puede tardar más, fabricar pruebas rápidas, que pueden ser más sencillas y rápidas, es una forma de cubrirse frente a los retrasos en la producción de vacunas. Por último, mientras se esperan las vacunas, muchos países deben realizar pruebas universales o masivas para evitar brotes.

Crear capacidad de producción adicional para fabricar cientos de millones de dosis al mes en un año es viable y costaría una fracción del presupuesto de ayuda exterior de los países avanzados.

Reda Cherif y Fuad Hasanov, FMI; David Adler, The Common Good Foundation

(Reino Unido)

El año pasado argumentamos que las pruebas pondrían fin a la pandemia en unos pocos meses, pero solo unos pocos países las experimentaron. La vacunación rápida a nivel mundial podría lograr lo mismo. Reducir la duración de la pandemia, aunque sea en unos días, salvaría vidas y merece la inversión. Todavía no es demasiado tarde para actuar.

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