Hasta la fecha, el despliegue mundial de las vacunas contra la COVID-19 ha sido desigual y, sobre todo en regiones rurales o de bajos ingresos, lento e ineficiente.
Nuevas asociaciones público-privadas en muchos países intentan resolver algunos de los problemas tecnológicos relacionados con el registro de pacientes y con la distribución y el almacenamiento de dosis de vacunas en regiones con poca conectividad y escasez de recursos.
Estos proyectos demuestran que los problemas del despliegue de vacunas pueden resolverse con sistemas digitales más inteligentes, una recopilación y gestión de datos más eficaces y un mayor apoyo a los trabajadores sanitarios comunitarios.
Las desigualdades de la salud mundial se han puesto de manifiesto de forma flagrante por el acceso desigual a las vacunas contra la COVID-19. En mayo, se informó de que el 80% de las vacunas del mundo se había destinado a países de ingresos altos, dejando solo el 0.3% para los países de ingresos bajos. Mientras el impulso para garantizar un suministro equitativo de vacunas continúa, el mayor desafío es llegar con rapidez a las comunidades de los países de ingresos bajos y medianos (LMIC).
Muchas poblaciones de los LMIC viven en regiones rurales remotas, alejadas de los prestadores de servicios de salud, con una conectividad a internet deficiente y donde abunda la desinformación sobre salud. Esto dificulta la puesta en marcha de los programas de vacunación.
En los distritos rurales de la India, por ejemplo, muchas personas no conocen el sistema gubernamental de registro de vacunación en línea o son escépticas respecto de las vacunas. En Filipinas, los trabajadores sanitarios de las zonas rurales han descrito a reach52 el arduo proceso de llamar uno a uno por teléfono para inscribir individualmente a los residentes rurales antes de introducir manualmente sus datos en el Vaccine Information Management System (VIMS). El seguimiento también se realiza, en su mayoría, en papel.
Este proceso de distribución es sencillamente demasiado lento e ineficiente, y los países han tenido que destruir miles de vacunas caducadas como consecuencia. Estas son 3 formas en que las asociaciones público-privadas podrían acelerar la distribución de vacunas contra la COVID-19 en regiones con poca conectividad.
1. Establecer sistemas digitales de vacunación para las regiones rurales
Coordinar la distribución de vacunas en los LMIC requiere una compleja serie de actividades en las que intervienen múltiples partes interesadas. Según nuestra experiencia, una de las etapas más difíciles es la que se produce entre los centros regionales de distribución y la distribución de última milla (es decir, llevar la vacuna desde el centro de destino final hasta el paciente). La administración y el seguimiento también pueden resultar difíciles en las zonas rurales.
Los sistemas digitales de vacunación (y los datos que los impulsan) pueden permitir despliegues de vacunación mucho más rápidos y dirigidos a las poblaciones rurales, pero deben diseñarse para estos entornos con pocos recursos. Esto exige nuevas formas de pensar sobre el transporte y la distribución, las fuentes de energía y la conectividad a internet, o la falta de ella.
Para mantener su eficacia, las vacunas actuales contra la COVID-19 requieren como mínimo refrigeración periódica, cuando no un sistema especializado de cadena de frío para mantener las temperaturas durante todo el proceso de transporte y almacenamiento de las vacunas. Las asociaciones que buscan fortalecer y ampliar la infraestructura de cadena de frío están ya en marcha en algunas partes de Asia, pero esto requiere tiempo e inversión.
En cambio, adaptar el despliegue de vacunas al contexto puede limitar el desperdicio de vacunas. Por ejemplo, el gobierno de Rwanda asigna los tipos de vacunas en función de los recursos locales. Las vacunas de Pfizer, que deben conservarse a temperaturas más bajas, se suministran a las zonas urbanas con congeladores ultrafríos. Dado que las vacunas de AstraZeneca solo requieren refrigeración normal, estas dosis se envían a regiones rurales de difícil acceso.
En las regiones donde el suministro eléctrico no es fiable, también es necesario que las nuevas fuentes de energía formen parte de la solución. Por eso organizaciones como Unicef y la asociación público-privada mundial en salud Gavi están adquiriendo refrigeradores solares para la distribución de vacunas en la última milla.
Con 3.7 mil millones de personas en el mundo que todavía carecen de acceso a internet, las plataformas tecnológicas «offline-first» para la inscripción, el registro y el seguimiento también son esenciales. Estas aplicaciones se diseñan teniendo en cuenta la posibilidad de conectividad a internet intermitente. En colaboración con el Banco Asiático de Desarrollo, reach52 ha desarrollado una solución para vacunas que ayuda a los trabajadores sanitarios a gestionar las vacunaciones en zonas rurales mediante una aplicación offline-first. Los pacientes reciben mensajes de texto o mensajes instantáneos con un ID único, los detalles de la dosis y recordatorios de cita. Los trabajadores sanitarios también pueden hacer un seguimiento de las existencias y de la notificación de eventos adversos a través de la plataforma.
2. Recurrir a los trabajadores sanitarios comunitarios para vencer la reticencia a la vacunación
En las comunidades donde hay falta de información y rumores falsos sobre las vacunas, puede haber mucha reticencia a vacunarse. Por ejemplo, en las zonas rurales de Filipinas, los residentes expresaron a nuestros equipos en junio de 2021 el temor de que la vacuna en realidad les contagiara la COVID-19.
Los trabajadores sanitarios comunitarios son miembros de confianza de estas comunidades y deben movilizarse plenamente para combatir este tipo de información falsa sobre las vacunas. Deben situarse en primera línea de las campañas de vacunación y estar capacitados para escuchar y explicar mediante el diálogo. Vacunar a los trabajadores sanitarios comunitarios también es importante, por razones de seguridad, por supuesto, pero también para generar confianza en la vacuna.
3. Utilizar datos para reforzar los programas de vacunación
Los datos son el combustible de los sistemas eficaces de distribución de vacunas. Permiten a las autoridades locales dirigirse a los grupos prioritarios, hacer un seguimiento y prever el suministro, vigilar los eventos adversos y abordar los problemas con rapidez. Sin embargo, los datos y la infraestructura a menudo no están disponibles en las comunidades donde predominan los sistemas en papel.
Es necesario recopilar y estructurar con rapidez los datos de población rural para respaldar la distribución dirigida de vacunas. Esto podría lograrse colaborando con los líderes comunitarios para recopilar los datos existentes. Los trabajadores sanitarios comunitarios (equipados con EPI) también podrían ir puerta a puerta para recopilar información demográfica y sanitaria básica mediante aplicaciones móviles offline-first.
También es necesario establecer con rapidez la infraestructura de datos sanitarios, la presentación de informes y el seguimiento en tiempo real de las cadenas de suministro. La tecnología ya está disponible: la organización sin ánimo de lucro Nexleaf Analytics ha desarrollado ColdTrace sensores para proporcionar datos en tiempo real sobre la temperatura y la energía de los sistemas de cadena de frío para uso de los profesionales sanitarios. Su proceso Planning and Adapting for Vaccination Emergencies (PAVE) puede ayudar a los gobiernos a utilizar los datos existentes para establecer rápidamente una cadena de frío para el almacenamiento y la distribución de vacunas en situaciones de emergencia.
Los datos son el combustible de los sistemas eficaces de distribución de vacunas.
Rich Bryson, director de estrategia y marketing, reach52
Sabemos que esta pandemia mundial solo puede detenerse con una vacuna mundial. Sabemos que nadie está a salvo hasta que todos lo estén. Para garantizar que las vacunas contra la COVID-19 lleguen a todas las personas, los sectores público y privado deben trabajar juntos para desarrollar y desplegar con rapidez soluciones de vacunación que funcionen en todas partes.


