Cómo afectan a los mosquitos las temperaturas más altas y la contaminación

A female Aedes aegypti mosquito is seen on the forearm of a health technician in a laboratory conducting research on preventing the spread of the Zika virus and other mosquito-borne diseases, at the entomology department of the Ministry of Public Health in Guatemala City, February 4, 2016. REUTERS/Josue Decavele - GF10000296284
Polluting activities are resulting in range expansion and changes in selection procedures in mosquitoes.Image: REUTERS/Josue Decavele
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En 2017, la malaria causó la muerte de 435,000 personas en todo el mundo. La gran mayoría de esas muertes —403,000— se produjeron en el continente africano. La mayoría de los casos de malaria se registran en África subsahariana.

Mis colegas y yo, en el Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles hacemos seguimiento de los casos de malaria y del comportamiento de los mosquitos en Sudáfrica.

Como parte de nuestra investigación, hemos analizado tres aspectos clave. Uno es el efecto de la actividad humana en la biología de los mosquitos. En este caso, estudiamos los efectos de la contaminación por metales pesados en varios rasgos de su historia de vida, así como la expresión de la resistencia a los insecticidas en Anopheles arabiensis, una de las especies de mosquito que transmite la malaria.

También llevamos a cabo investigaciones sobre el impacto de los cambios climáticos en la eficacia de los insecticidas dirigidos contra los vectores de la malaria.

Por último, analizamos el efecto de las temperaturas más altas en el principal vector de la malaria, An. arabiensis.

An. arabiensis es extremadamente difícil de controlar. Además de la resistencia a los insecticidas ya documentada, tiende a evitar los mosquiteros tratados con insecticida y las paredes tratadas. Estos mosquitos también suelen picar a las personas al aire libre, donde hay pocas opciones para protegerse.

Image: Proporcionado por el autor

Nuestro trabajo busca comprender la biología de este complejo mosquito y hacer seguimiento de cómo los cambios en el entorno afectan su comportamiento. Esperamos que esto ayude a orientar las estrategias de control de la malaria y nos acerque a eliminar la enfermedad.

Toxinas

La etapa larvaria del mosquito es acuática. Esta etapa vulnerable es crucial para el bienestar de los mosquitos adultos, del mismo modo que la salud de un bebé humano determinará su salud en la edad adulta.

Muchos factores ambientales durante la etapa larvaria tienen un efecto profundo en el bienestar del mosquito adulto. Entre ellos figuran la temperatura ambiental, el grado de hacinamiento y el acceso a nutrientes. Sin embargo, la actividad humana ha aumentado la contaminación del agua y la exposición de las larvas de mosquito a más toxinas.

Esto tiene un gran impacto en los mosquitos que transmiten la malaria. Estos insectos suelen reproducirse en agua limpia, pero se han adaptado a hacerlo en agua contaminada. Esto significa que los vectores de la malaria podrían ampliar su distribución a zonas donde esta enfermedad no solía presentarse.

Nuestra investigación muestra que las fuentes de agua contaminada se están convirtiendo en criaderos de mosquitos tolerantes a diversas toxinas. Descubrimos que los mosquitos adultos expuestos a metales durante la etapa larvaria desarrollaron resistencia a los insecticidas.

Actualmente no sabemos si los mosquitos resistentes a los insecticidas o los susceptibles transmiten mejor la malaria. Sin embargo, las actividades contaminantes están provocando la expansión de su distribución y cambios en los procesos de selección de los mosquitos.

La temperatura, los insecticidas y los mosquitos

Otras investigaciones que llevamos a cabo indican que las altas temperaturas también afectan la eficacia de ciertos insecticidas.

En algunos países africanos, como Sudáfrica, Camerún y Kenia, se utilizan habitualmente insecticidas como medida de salud pública contra los vectores de la malaria. Son una parte importante de las políticas y estrategias de control de la malaria para eliminar la enfermedad.

Nuestros hallazgos son importantes para determinar la eficacia de los insecticidas que se usan actualmente. Sin embargo, nuestro estudio se realizó en un laboratorio y en condiciones controladas, por lo que aún es necesario comprobar los resultados en situaciones reales. Esto se debe a que las distintas temperaturas pueden tener efectos diferentes. Las condiciones ambientales también varían y podrían influir en la eficacia de los insecticidas.

En cuanto a los mosquitos, nuestra investigación demostró que la temperatura puede tener un impacto significativo en el ciclo de vida de estos insectos. Por ejemplo, el cambio climático puede afectar la distribución de los vectores de la malaria. Estudiamos cómo afectaba el aumento de las temperaturas a los principales vectores de la malaria. Nos centramos específicamente en comparar el efecto en los vectores resistentes a los insecticidas con el efecto en los susceptibles a ellos.

Los mosquitos que desarrollan resistencia son más tolerantes a las altas temperaturas que los que no son resistentes. Esto significa que, a medida que suben las temperaturas, también aumentan las probabilidades de supervivencia de los mosquitos resistentes a los insecticidas. Esto complicará el control de la malaria.

Por qué debería preocuparnos

Las actividades humanas están impulsando la evolución de los mosquitos. Las actividades contaminantes están haciendo que los mosquitos que transmiten la malaria se expandan a regiones donde antes no estaban. La adaptación a la contaminación del agua aumenta la tolerancia a los pesticidas.

Los mosquitos resistentes o tolerantes a los insecticidas afrontan mejor los contaminantes más tóxicos. Actualmente se desconoce si estos mosquitos tienen más probabilidades de transmitir la malaria que los mosquitos susceptibles a los insecticidas.

Los científicos apenas empiezan a desentrañar lo que esto podría significar para la eliminación de la malaria.

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