Las herramientas de atención sanitaria digital están en auge, pero, a medida que los pacientes se sienten más cómodos usando dispositivos y consultas a distancia para gestionar su salud, la inclusión digital sigue siendo un problema.
Las barreras para acceder a una conexión a internet rápida y estable, especialmente en zonas remotas y regiones de bajos ingresos, están generando un desequilibrio en el acceso a la atención sanitaria en función de la geografía, el género, el nivel de ingresos y la edad.
Lograr la equidad en la salud cardiovascular requiere un enfoque multisectorial que fomente la inversión, desarrolle infraestructuras, aumente la educación digital y respalde la protección de datos.
Nuestro mundo en línea es revelador, y no solo por lo que publicamos, nos gusta o compartimos. La era de lo digital en todos los ámbitos está poniendo de manifiesto brechas y desigualdades flagrantes, especialmente en el ámbito sanitario.
Ya sea a través de la m-salud, la e-salud, la telemedicina o la atención sanitaria digital en su conjunto, la posibilidad de ser atendido, diagnosticado y tratado sin necesidad de acudir presencialmente es más importante que nunca. La pandemia ha puesto de relieve que la conectividad digital, el acceso y la telemedicina son herramientas excelentes, pero también que la falta de ellas puede marcar en ocasiones la diferencia entre la vida y la muerte.
Apoyo digital para la salud cardiovascular
La mayoría de las personas se han familiarizado mucho con el distanciamiento social debido a la COVID-19, pero el distanciamiento médico también ha aumentado en estos tiempos sin precedentes. Y, mientras la atención sanitaria digital crece, también lo hacen las incidencias de las enfermedades cardiovasculares (ECV). Actualmente causan 17,9 millones de muertes al año, según la Organización Mundial de la Salud, y más del 75 % de las muertes por ECV se producen en países de ingresos bajos y medianos bajos (PIBM).
Afortunadamente, es probable que el corazón sea un foco principal del desarrollo de la atención sanitaria digital, dadas las numerosas herramientas no invasivas disponibles para la medicina cardiovascular. Las aplicaciones actuales pueden ayudar a monitorizar a los pacientes a distancia y de forma no invasiva. Las plataformas digitales pueden conectar farmacias y permitir que los farmacéuticos se actualicen para ofrecer, por ejemplo, asesoramiento al paciente. Además de las consultas a distancia, los dispositivos portátiles, como los smartwatches, pueden leer los datos del usuario a partir de microchips y sensores integrados. Entre los ejemplos más sofisticados se encuentran los dispositivos de electrocardiograma (ECG) de mano o aplicados al pecho, que pueden conectarse a teléfonos inteligentes para registrar el ritmo cardíaco y ayudar a diagnosticar los latidos irregulares causados por la fibrilación auricular.
La revolución de la salud digital es una herramienta fundamental en nuestro arsenal para combatir las enfermedades cardiovasculares, pero debemos preguntarnos dónde y para quién se está produciendo.
Jean-Luc Eiselé, World Heart Federation
(WHF)
Ampliar la inclusión digital para favorecer la salud cardiovascular
La revolución de la salud digital es una herramienta fundamental en nuestro arsenal para combatir las enfermedades cardiovasculares, pero debemos preguntarnos dónde y para quién se está produciendo. La evolución de la atención sanitaria presenta multitud de oportunidades, pero las nuevas tecnologías suelen tener una contrapartida: las oportunidades perdidas o mal gestionadas pueden traducirse en una carga mayor y en una brecha más amplia en cuanto al acceso, la asequibilidad y la equidad.
Muchos pacientes que sucumben a las enfermedades cardiovasculares viven en entornos con pocos recursos, que a menudo quedan excluidos del acceso digital o de las opciones de atención sanitaria digital. Los pacientes que viven en zonas rurales, alejados de la primera clínica disponible, por ejemplo, a menudo no tienen cobertura de ninguna opción sanitaria. Los pacientes de edad avanzada de estas zonas también pueden tener menos experiencia en el uso de soluciones digitales.
La tecnología de banda ancha móvil ofrece una oportunidad única a los países y zonas que carecen de redes de comunicaciones fijas. Sin embargo, según datos recientes, el 72 % de los hogares con conexión a internet se encuentran en entornos urbanos, frente al 37 % en zonas rurales. En los países menos adelantados (PMA), el 17 % de la población rural no tiene cobertura móvil, mientras que el 19 % solo tiene acceso a una red 2G. Incluso en Estados Unidos, casi 30 millones de estadounidenses no tienen acceso a un servicio de internet fijo de alta velocidad.
También hay cuestiones de igualdad de género que abordar. El Informe sobre la brecha de género en la telefonía móvil 2021 indica que las mujeres de los PIBM tienen un 7 % menos de probabilidades que los hombres de poseer un teléfono móvil, mientras que 234 millones menos de mujeres que de hombres tienen acceso a un dispositivo de internet móvil.
La geografía, el género, el nivel de ingresos y la edad no deben afectar al acceso equitativo a la atención sanitaria. El futuro de la atención sanitaria se juzgará por nuestra capacidad para abordar estas barreras artificiales. Entonces, ¿cómo podemos hacerlo?
La geografía, el género, el nivel de ingresos y la edad no deben afectar al acceso equitativo a la atención sanitaria. El futuro de la atención sanitaria se juzgará por nuestra capacidad para abordar estas barreras artificiales.
Jean-Luc Eiselé, World Heart Federation
(WHF)
Recuperando terreno
El sector sanitario fue uno de los primeros en aprovechar las oportunidades de la tecnología digital, aunque va por detrás de sectores como la banca y el transporte. El crecimiento de los dispositivos portátiles y el uso informado de los datos contribuirán a generar beneficios sanitarios en los países más ricos. En toda Europa, la información sobre salud buscada en línea se ha más que duplicado en una década.
La tecnología digital ya está transformando el panorama en los PIBM y sigue creciendo. Es imperativo que las comunidades más vulnerables de estos países también tengan acceso a una atención continua a través de una conexión digital sólida con los servicios médicos.
¿Cuáles son los pilares clave del éxito en la atención sanitaria digital? Aprovechar la tecnología con éxito requerirá inversión, infraestructura, educación y protección de datos para ayudar a generar confianza pública. Incorporar la alfabetización digital en los esfuerzos educativos generales aumentará el grado de comodidad de quienes no están acostumbrados a utilizar la tecnología como recurso sanitario, incluidos algunos profesionales sanitarios.
La equidad en la salud cardiovascular es un elemento básico de una sociedad próspera, pero optimizar la atención sanitaria es un desafío multisectorial. Responsables políticos, economistas, la sociedad civil, el mundo académico y el sector privado deben participar en la planificación y la ejecución. Todos los enfoques sanitarios, ya sean digitales o tradicionales, deben ser accesibles para los más vulnerables.


