Así está afectando el coronavirus a los pueblos indígenas, y así la tecnología los está uniendo

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  • La seguridad alimentaria y la escasez de agua están poniendo en riesgo a las comunidades indígenas en medio de la pandemia de coronavirus.

  • La información puede ser escasa y, a veces, no está en los idiomas adecuados.

  • Pero la tecnología está reuniendo a personas de distintas partes del mundo, ayudándolas a compartir ideas y apoyo a través de seminarios web y otras plataformas.

«Si no tienes acceso a agua potable, ¿cómo se espera que te laves las manos cada hora?».

Hindou Oumarou Ibrahim, presidenta de la Asociación de Mujeres y Pueblos Indígenas de Chad, está acostumbrada a hablar de los desafíos únicos que enfrentan las comunidades indígenas.

Es reconocida como experta en cómo el cambio climático está afectando a los pueblos indígenas de todo el mundo, y participó en la sesión «Evitar un apocalipsis climático» durante la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de 2020 en Davos.

Miembro de la comunidad mbororo y una apasionada defensora de las culturas tradicionales y sostenibles, Hindou se dedica ahora a apoyar a las culturas indígenas de todo el mundo mientras responden a la pandemia de coronavirus.

Hindou Oumarou Ibrahim, presidenta de la Asociación de Mujeres y Pueblos Indígenas de ChadImage: REUTERS/Denis Balibouse

Aquí le preguntamos cómo la pandemia está afectando a las comunidades tradicionales y cómo los pueblos indígenas de todo el mundo se apoyan mutuamente.

¿Cómo está afectando la pandemia a Chad y al pueblo mbororo?

Los mbororo son una comunidad indígena nómada. Tradicionalmente, éramos pastores de ganado y la mayoría todavía vivimos una vida que consiste en desplazarnos de un lugar a otro en busca de pastos y agua. La mayoría vivimos alrededor del lago Chad, repartidos entre Chad, Camerún, Níger, Nigeria y Sudáfrica.

Existe mucha información, asesoramiento y orientación sobre cómo mantenerse a salvo y reducir el riesgo de contraer o propagar la COVID-19. Pero no se publica teniendo en cuenta a los pueblos indígenas.

La información se ofrece en los dos idiomas oficiales, árabe y francés, pero no en los idiomas tradicionales. Además, está disponible en las ciudades, pero es imposible acceder a ella en zonas remotas donde puede que no haya cobertura de televisión o radio y, desde luego, no hay acceso a internet. Por eso, la gente no entiende que puede haber un toque de queda o una orden de cuarentena, lo que podría llevarles a entrar en conflicto con las autoridades.

Pero saben que hay una enfermedad porque ven la alteración de su vida diaria, con los mercados y otros espacios públicos cerrados. Su mayor preocupación es que, si no pueden ir al mercado, no pueden comprar comida para sus familias.

¿A qué desafíos diarios se enfrenta la gente?

Para muchísimas personas, la realidad de la vida diaria es esta: si no tienes acceso a agua potable, ¿cómo se espera que te laves las manos cada hora? Simplemente no es posible. La gente sigue obteniendo el agua para beber de ríos y lagos. Consumen la misma agua de la que beben los animales. No se les puede pedir que consigan jabón o gel hidroalcohólico.

Una de las formas más eficaces de mantener a salvo a una comunidad es aislarla de otras comunidades. Si podemos impedir que el virus se propague de este modo, eso puede ayudar. Bastará con una sola persona infectada para poner en peligro a toda una comunidad.

Pero no siempre es fácil. Cada día, la gente se enfrenta a decisiones difíciles. El problema diario más importante es que obtener suficiente comida para uno mismo y para la familia a veces implica relacionarse con personas de otros lugares. En muchos países africanos, la gente dice que el virus matará a algunos y dejará vivir a otros, pero la falta de comida acabará matándonos a todos. Por eso asumen ese riesgo.

¿Cómo se ayudan entre sí las comunidades indígenas?

Los pueblos indígenas de todo el mundo se están uniendo y compartiendo experiencias e ideas. Nos estamos conectando a través de internet, con seminarios web y cosas similares.

He aprendido que, independientemente de dónde se encuentren, los pueblos indígenas están viviendo experiencias similares durante la pandemia. Esto se debe a que vivimos en zonas remotas y dependemos de cosas como los mercados para alimentarnos, y a que muchas personas luchan por encontrar agua.

Por ejemplo, las personas brasileñas me cuentan que su agua está contaminada. ¿Qué hacen entonces para encontrar agua segura? Pues tienen que salir de sus reservas y obtener agua de otro lugar. Y cuando salen, entran en contacto con otras comunidades y se enfrentan al peligro de contagio.

He sabido por pueblos indígenas de Estados Unidos que para ellos la situación es la misma, y que no siempre disponen de instalaciones hospitalarias a las que acudir. Y nuestros amigos y colegas de Ecuador nos informan de una situación similar. Nos dicen: «Sí, estamos en la selva y está lloviendo. Pero nuestra agua está contaminada».

Por eso intentamos apoyarnos mutuamente intercambiando información. Yo hablo de cómo estoy dirigiendo un proyecto para fabricar mascarillas y trabajando para conseguir suministros de alimentos. Y entonces las otras comunidades dicen: «Qué buena idea. ¿Quién podemos encontrar para que nos fabrique mascarillas y las comparta con los más vulnerables?».

Una de las cosas que aprendí de ellos es que es muy importante cuidar de las personas mayores por separado. Eso no forma parte en absoluto de nuestra cultura. Así que, de mis colegas de Estados Unidos, he oído hablar de cómo podemos proteger a nuestros mayores, incluso si eso significa aislarlos antes de que enfermen.

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