El coronavirus está alterando las cadenas globales de valor. Así pueden responder las empresas

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  • El coronavirus está alterando las cadenas globales de valor, que son esenciales para el crecimiento económico.

  • Este brote muestra la necesidad de que las empresas se centren en la preparación y la respuesta ante el riesgo.

  • Las empresas deben aumentar la visibilidad de las cadenas de valor, acortar las cadenas de suministro para acercarlas a los clientes, aprovechar las tecnologías y evaluar distintos escenarios.

Está claro que el brote de COVID-19 (coronavirus) está alterando la fabricación y las cadenas globales de valor, con consecuencias para las empresas, los consumidores y la economía mundial. Muchos directores ejecutivos se apresuran a responder a preguntas urgentes sobre cómo proteger a sus empleados, garantizar la seguridad del suministro, mitigar el impacto financiero, abordar los riesgos reputacionales y afrontar la incertidumbre del mercado, que está reduciendo la demanda.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial frente al brote de coronavirus?

Las cadenas globales de valor, que son motores esenciales del desarrollo económico y del crecimiento del PIB, se han diseñado tradicionalmente para optimizar la competitividad en costes. El coronavirus subraya la necesidad de que las empresas se centren también en la competitividad frente al riesgo.

Un nuevo tipo de disrupción

La COVID-19 ya está teniendo efectos significativos en los mercados mundiales. El temor al virus está afectando al precio mundial del petróleo, ya que las refinerías chinas están recortando la producción ante la previsión de una contracción de la demanda interna. La desaceleración de la demanda china está ensombreciendo aún más las perspectivas de los proveedores. Según estimaciones conservadoras de Reuters, se prevé que el crecimiento económico de China se desacelere hasta el 4,5 % en el primer trimestre de 2020, el ritmo más lento desde la crisis financiera de 2008, y podría costar a la economía mundial 1,1 billones de dólares en ingresos perdidos.

Image: Imagen: Reuters

El coste económico final de esta crisis aún se desconoce, pero es probable que sea mucho más disruptiva que cualquier otra experiencia pasada.

Desde la perspectiva de la cadena de valor, las disrupciones asociadas a crisis anteriores, como el brote de SARS de 2003 o el desastre nuclear de Fukushima de 2011, podrían no ser instructivas para la acción actual. China está hoy mucho más desarrollada e integrada en la economía mundial —su producción manufacturera pasó del 9 % de la producción mundial en 2003 a más del 28 % en la actualidad— y el país ha mejorado significativamente sus redes de transporte en los últimos años.

Además, las cadenas de valor actuales son globales y más complejas que en 2003 o 2011. Según «Impacto empresarial del coronavirus», un informe de Dun & Bradstreet publicado a principios de este mes, 938 de las empresas del Fortune 1000 tienen un proveedor de primer o segundo nivel que se ha visto afectado por el virus.

La industria automovilística con su cadena de suministro just-in-time y su red global de proveedores fue la primera en sentir el golpe. De hecho, la industria automovilística china opera a menos del 50 % de sus tasas de producción previas al virus y, aunque algunos proveedores chinos de componentes han reanudado parcialmente sus operaciones, pasará mucho tiempo antes de que las fábricas vuelvan a plena capacidad. Por ejemplo, la empresa conjunta de Volkswagen AG con China FAW Group Co. reanudó su actividad en cuatro plantas la semana pasada, pero no alcanzará su plena capacidad hasta mayo.

Estos retrasos han provocado un efecto dominó en los fabricantes de equipos originales (OEM) nacionales y extranjeros, que están aplazando o interrumpiendo la producción. Se trata de un duro golpe para un mercado que ya está en descenso, que provocará una caída adicional del 2 al 5 % del volumen este año.

Los fabricantes de componentes electrónicos también se ven afectados directamente. Por ejemplo, Apple, que perdió más del 12 % de su valor de mercado la semana pasada, trabaja con proveedores en 43 países, todos los cuales reciben componentes de fabricantes por contrato en China.

En todos los sectores, la disponibilidad de mano de obra de cuello blanco y de cuello azul es muy limitada, y las estrictas cuarentenas en los principales centros manufactureros siguen pasando factura. Muchos empleados se quedan en casa y, según Jefferies Financial Group, se espera que solo entre el 60 y el 80 % de los 300 millones de trabajadores migrantes de China regresen en el segundo trimestre del año.

Responder al riesgo

¿Cómo deben responder las empresas y prepararse para la disrupción prolongada del suministro?

Nuestro reciente documento «Reconfigurar el valor global», elaborado por el Foro Económico Mundial en colaboración con Kearney, ofrece un marco para comprender el impacto de las fuerzas que están alterando las cadenas globales de valor y las estrategias que los líderes empresariales y los gobiernos deben desplegar para responder.

En el contexto de la crisis del coronavirus, los líderes necesitan con urgencia desplegar estrategias a corto plazo para ser más resilientes y tener en cuenta consideraciones a más largo plazo que reconfiguren las cadenas de suministro para protegerse frente a los riesgos. Entre ellas se incluyen:

  • Desarrollar la visibilidad de toda la cadena de valor, desde los agentes primarios y secundarios hasta los terciarios. ¿Quién fabrica las piezas críticas? ¿Existen fuentes alternativas? ¿Cuál es el estado del inventario del proveedor? Adoptar una doble fuente de suministro para las piezas críticas de la cadena de valor o aumentar los colchones de inventario para protegerse de las vulnerabilidades.

  • Evaluar de forma decidida opciones de nearshoring para acortar las cadenas de suministro y acercarse a los clientes.

  • Aprovechar las tecnologías avanzadas de fabricación para ser más resilientes, mejorando las capacidades de detección y de reorientación.

  • Aplicar técnicas de planificación de escenarios para evaluar sistemáticamente la cadena de valor de principio a fin, establecer planes de acción y poder desplegarlos con rapidez.

Mitigar el impacto de la COVID-19 a escala mundial es una tarea demasiado grande y urgente para que cualquier entidad la aborde por sí sola. Debemos trabajar juntos, como líderes empresariales y gubernamentales, para aprovechar las mejores prácticas y catalizar una respuesta conjunta.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial frente a las epidemias?

Por este motivo, la Plataforma para la Fabricación y la Producción Avanzadas del Foro Económico Mundial, en colaboración con Kearney, está reuniendo a altos directivos de operaciones y de cadena de suministro, así como a otros líderes destacados de los gobiernos, el mundo académico y la sociedad civil, para cuantificar el impacto económico de la COVID-19 en las cadenas de valor, compartir ejemplos de buenas prácticas de empresas que están reaccionando a corto y a largo plazo, y explorar posibles oportunidades de colaboración entre empresas manufactureras y cadenas de valor para afrontar conjuntamente estas disrupciones.

Trabajando juntos, las partes interesadas pueden adoptar las medidas necesarias para lograr la mejor solución posible para afrontar los nuevos riesgos globales.

Thierry Heinzmann, gerente de Kearney destinado en el Foro Económico Mundial, contribuyó a este artículo.

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