Cómo podría afectar el coronavirus a los miles de millones que los trabajadores migrantes envían a sus hogares

An employee counts Euro notes at the Bank of Taiwan head office in Taipei May 10, 2010. Global policymakers unleashed an emergency rescue package worth about $1 trillion to stabilise world financial markets and prevent the Greek debt crisis from destroying the euro currency. REUTERS/Pichi Chuang (TAIWAN - Tags: BUSINESS) - RTR2DOS9
An estimated $715 billion was sent home last year.Image: REUTERS/Pichi Chuang
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  • Cada año, los trabajadores migrantes enviaban miles de millones en efectivo a sus hogares.

  • Este dinero es vital para las comunidades y economías locales.

  • La alteración causada por el coronavirus podría tener un impacto significativo en estos flujos de remesas.

A medida que la pandemia de coronavirus afecta al empleo y los salarios en muchos sectores de la economía mundial que dependen de los migrantes, parece cada vez más probable que disminuya la cantidad de dinero que estos trabajadores envían a sus familias. Estas remesas internacionales serán cruciales para transmitir la crisis económica que se está desarrollando en los países más ricos a los países más pobres. Determinarán fundamentalmente cómo y a qué ritmo se recuperará el mundo del coronavirus.

Las remesas protegen a un gran número de hogares pobres y vulnerables y sustentan las estrategias de supervivencia de más de 1.000 millones de personas. En 2019, se calcula que 200 millones de personas de la fuerza laboral migrante mundial enviaron a sus hogares 715.000 millones de dólares estadounidenses (571.000 millones de libras esterlinas). Se estima que, de esa suma, 551.000 millones de dólares estadounidenses permitieron sostener hasta 800 millones de hogares de países de ingresos bajos y medios.

Cada año se envían miles de millones en remesas. Image: Banco Mundial-KNOMAD

La mayoría de las remesas son pequeñas sumas de dinero que los destinatarios gastan en necesidades básicas cotidianas, como alimentación, educación y salud. El Banco Mundial prevé que, dentro de cinco años, las remesas superarán la suma de la ayuda exterior y la inversión extranjera directa, lo que refleja hasta qué punto la migración ha transformado los flujos financieros mundiales.

Sin embargo, las medidas de distanciamiento social y confinamiento empleadas para contener la propagación del coronavirus han provocado una recesión económica mundial, y el Fondo Monetario Internacional prevé que la economía mundial se contraerá un 3 % en 2020. Tres factores hacen que esta crisis inminente sea especialmente relevante para los trabajadores migrantes que generan remesas.

Los trabajadores migrantes, en situación de riesgo

En primer lugar, como mostró recientemente el centro de estudios Institute for Public Policy Research en un informe, los trabajadores migrantes suelen trabajar en sectores especialmente vulnerables durante las recesiones económicas y cuentan con menos protección laboral. También es más probable que trabajen por cuenta propia.

En segundo lugar, el acceso de los trabajadores migrantes a los fondos públicos está específicamente restringido —con algunas excepciones— como condición de sus visados. Por tanto, no se sabe con certeza si podrán acceder a las ya limitadas medidas gubernamentales para mitigar los efectos de la pandemia. Por ejemplo, la iniciativa del Gobierno sudafricano para ayudar a las pequeñas y medianas empresas solo está disponible para quienes tienen la ciudadanía sudafricana.

En tercer lugar, y como consecuencia de ello, los trabajadores migrantes adoptan una serie de estrategias o tácticas para hacer frente a la situación. A menudo siguen trabajando en condiciones precarias, por ejemplo, en empleos con salarios más bajos, malas condiciones laborales y, en la crisis actual, exposición al contagio. También restringen sus gastos y se plantean regresar a sus hogares.

En el Reino Unido, algunos migrantes son médicos y enfermeros del NHS cuya visibilidad es enorme. El Gobierno ha reconocido su labor con cierto retraso, y la importancia que tienen para el servicio de salud quedó demostrada por la decisión del Ministerio del Interior de prorrogar un año todos los visados del personal sanitario que estuvieran a punto de renovarseel Gobierno, y la importancia que tienen para el servicio de salud quedó demostrada por la decisión del Ministerio del Interior de prorrogar todos los visados del personal sanitario que estuvieran a punto de renovarse por un año.

Sin embargo, muchos más migrantes son héroes invisibles y poco reconocidos que siguen trabajando en empleos llamados semicualificados o no cualificados, en sectores como la fabricación y el reparto de alimentos, la asistencia social y la limpieza. Las altas tasas de contagio entre los migrantes somalíes en Noruega, por ejemplo, se deben en parte a su concentración en estas profesiones de «contacto estrecho», en las que no es posible trabajar desde casa.

La crisis financiera de 2008

La crisis financiera y la recesión de 2008 ofrecen algunos indicios de cómo esta crisis laboral de los migrantes podría afectar a los flujos de remesas. Entre 2008 y 2009, los flujos de remesas disminuyeron un 5,5 % a escala mundial. En algunas partes del mundo, el descenso fue aún más pronunciado. Las transferencias a América Latina y el Caribe, en su mayoría procedentes de Estados Unidos, disminuyeron un 12 %. Los migrantes enviaron sumas más pequeñas y con menor frecuencia o, en casos extremos, dejaron de enviar dinero por completo al ser despedidos y enfrentarse a un futuro laboral incierto.

Las primeras previsiones sobre el impacto del coronavirus en las remesas apuntan a descensos significativos. Un estudio del Inter-American Dialogue estimó que habría una caída del 7 % en las remesas procedentes de Estados Unidos, que pasarían de 76.000 millones de dólares estadounidenses a 70.000 millones, y que los hogares receptores de México y Centroamérica serían los más afectados. Según otro estudio de BBVA Research, las remesas a México podrían caer un 17 %.

Con la desaceleración de la economía mundial incluso antes del coronavirus y la pandemia afectando a distintas partes del mundo en momentos diferentes, las perspectivas de recuperación a largo plazo no están claras. La especial vulnerabilidad de los países pobres se pone de manifiesto en la promesa del Banco Mundial de aportar 160.000 millones de dólares estadounidenses durante los próximos 15 meses para atender tanto las prioridades sanitarias inmediatas como la recuperación económica a más largo plazo.

Sigue sin estar claro si esos 160.000 millones de dólares estadounidenses son suficientes y llegarán a los hogares vulnerables, sobre todo teniendo en cuenta el impacto negativo que tuvieron en los sistemas sanitarios de muchos países en desarrollo los históricos programas de ajuste estructural del Banco Mundial y el FMI, que condicionaban la ayuda a la imposición de estrictas restricciones al gastoen los sistemas sanitarios de muchos países en desarrollo.

En cambio, las remesas —a menudo descritas como una ayuda que llega a su destino— constituyen una importante red de protección para los hogares vulnerables. Nuestra propia investigación muestra que las remesas no solo llegan a los miembros más cercanos del hogar, sino que también se distribuyen entre familiares lejanos y amigos. Además, apoyan las economías locales mediante los pagos de las familias a comerciantes y trabajadores de la construcción. En regiones como el Cuerno de África, donde el 40 % de los hogares depende en gran medida de las remesas, cualquier interrupción de los flujos enviados por la diáspora somalí agravará aún más la inseguridad alimentaria.

La respuesta de los países más ricos a la crisis actual tendrá importantes repercusiones económicas para los países que dependen de las remesas. Los países más ricos deben adoptar políticas económicas inclusivas que protejan los medios de vida de los migrantes y reduzcan las consecuencias socioeconómicas de la pandemia. El empleo de estas personas está vinculado a la supervivencia de millones más.

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