Cómo puede un enfoque emprendedor ayudar a poner fin a la crisis de la COVID-19

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  • La base de evidencia y la experimentación científica son esenciales para poner fin a la crisis de la COVID-19

  • Las universidades analizan y comparten datos para informar a los responsables políticos

  • Los emprendedores están adaptando sus equipos para ayudar a combatir la pandemia

Los científicos y los emprendedores dedican su vida a anticipar y crear el futuro. Diseñan técnicas y prácticas para experimentar y explorar nuevas opciones, y se adaptan rápidamente a la evidencia, orientándose hacia nuevos campos cuando es necesario.

La COVID-19 ha desatado una ola de innovación, así como nuevos retos de innovaciónretos. La base de evidencia y la experimentación científica, junto con la agilidad y la disposición a asumir riesgos de los emprendedores, son elementos fundamentales de esta ola y esenciales para poner fin a la crisis y construir un mundo pos-COVID-19.

No es casualidad que los centros mundiales de innovación estén ubicados cerca de sólidas capacidades científicas y de las universidades que las sustentan. Las universidades aportan un flujo inagotable de ideas independientes y de alta calidad, impulsadas por su talento y sus instalaciones.

Cómo pueden las universidades hacer frente a la pandemia

Universidades de todo el mundo colaboran para abordar los desafíos inmediatos de la COVID-19, movilizando sus recursos, personal, materiales e instalaciones. Analizan y comparten datos para informar a los responsables políticos y al público, por ejemplo, a través del Centro de Recursos sobre el Coronavirus de la Universidad Johns Hopkins y del modelado de enfermedades infecciosas. El modelado de este último propició cambios en las políticas a ambos lados del Atlántico.

Las universidades son instituciones fundamentales para la respuesta internacional a la pandemia.

Louise Richardson, vicerrectora de la Universidad de Oxford

Como sostiene Louise Richardson, vicerrectora de la Universidad de Oxford, las universidades son instituciones fundamentales para la respuesta internacional a la pandemia. Desde la búsqueda de una vacuna hasta el diseño y la fabricación rápidos de respiradores, pasando por los desafíos de salud mental del aislamiento, las universidades están a la vanguardia de la lucha contra el coronavirus. Colaboran con entidades que financian la investigación, como Wellcome Trust y la Fundación Bill y Melinda Gates, que ayudan a coordinar los esfuerzos científicos para erradicar la COVID-19.

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Sin embargo, las universidades afrontan amenazas inmediatas que podrían perjudicar gravemente su capacidad para contribuir a la respuesta durante esta crisis. La dependencia financiera de las tasas de los estudiantes internacionales se ha convertido en una peligrosa vulnerabilidad para muchas universidades de primer nivel. A las universidades les preocupan la reducción de los presupuestos de investigación y las donaciones filantrópicas. La manera en que gestionen la crisis del coronavirus y el impacto que esta tendrá en su investigación y docencia siguen siendo cuestiones difíciles, que exigirán cambios importantes en sus estrategias y prácticas. Aunque las universidades han demostrado una capacidad de respuesta notable al trasladar miles de programas de enseñanza a internet, necesitan una respuesta igual de ágil en sus actividades de investigación y participación.

Las universidades con fortalezas en medicina, salud pública, bioingeniería, ciencia de datos, psicología social, administración de empresas y economía tendrán que seguir centrándose en la investigación colaborativa, por ejemplo, para comprender la COVID-19 y sus mutaciones; desarrollar pruebas masivas rápidas y sencillas y nuevas formas de protección personal; crear vacunas y tratamientos; y entender las consecuencias sociales, económicas y políticas de los confinamientos.

Las soluciones científicas que están marcando la diferencia

La rápida respuesta de las empresas emprendedoras basadas en la ciencia ofrece importantes lecciones.

DnaNudge, la primera empresa del mundo de nutrición para consumidores basada en un laboratorio en un cartucho, respondió rápidamente reprogramando su chip de diagnóstico para detectar el ARN de la COVID-19. Su fundador, Chris Toumazou, profesor Regius de Ingeniería del Imperial College, reasignó a todo el equipo de la empresa para crear una prueba en el lugar que ofrece resultados en aproximadamente una hora, sin tener que enviar las muestras a un laboratorio central y esperar horas o días. Esta tecnología que salva vidas ya ha superado la primera ronda de ensayos satisfactorios en pacientes con COVID-19 en Londres y se está validando en un grupo mucho más amplio. Su diseño original como tecnología de consumo facilita su uso y ofrece una solución rápida para hacer pruebas al personal sanitario cada día al llegar al trabajo. También puede contribuir a que haya confianza para reincorporar a los empleados cuando termine el confinamiento.

Directa Plus, líder mundial en la producción y el suministro de productos a base de grafeno para los mercados de consumo e industriales, fue fundada y escindida por el científico jefe, el director técnico y un alto ejecutivo de Union Carbide. Su fábrica y centro de investigación y desarrollo están en Lomazzo, cerca de Milán, en la región italiana de Lombardía. Giulio Cesareo, cofundador y director ejecutivo, vio a su empresa en el ojo de la tormenta cuando Italia sufrió uno de los peores brotes de COVID-19 de Europa. Reasignó rápidamente al equipo de investigación y desarrollo de Directa y a sus ingenieros de producción para trabajar en tejidos con grafeno, con el objetivo de fabricar prendas de protección prototipo para el personal hospitalario. Ya habían probado sus tejidos y demostrado que eran bacteriostáticos y seguros para la piel, y se apresuraron a crear mascarillas regenerativas y probar sus propiedades virostáticas. Estas prendas de protección escasean y serán necesarias para que los empleados esenciales puedan volver al trabajo de forma segura.

Researcher es una empresa emergente fundada por Olly Cooper, quien trabajó anteriormente en la editorial académica Taylor & Francis, y Ramiz Nathani, investigador posdoctoral de química en University College London. Su misión es ayudar a los 14 millones de científicos e investigadores del mundo a lograr avances más rápidamente, poniéndolos en contacto con nuevos resultados de investigación que podrían ser importantes para su trabajo. El uso de la aplicación para teléfonos inteligentes de Researcher, basada en inteligencia artificial, creció rápidamente: más de 1,5 millones de científicos de más de 4.000 instituciones reciben regularmente resultados personalizados de más de 15.000 revistas. Con el brote de COVID-19, el equipo creó un portal, la Colaboración Internacional de Investigación sobre la COVID-19 , para acelerar la publicación, revisión, actualización y difusión de investigaciones, y facilitar el acceso a ellas en todas las disciplinas.

La agilidad de estas empresas emprendedoras basadas en la ciencia para aprovechar sus redes y adaptar sus conocimientos especializados y equipos demuestra cómo se pueden combinar el ingenio y los recursos para contribuir a un futuro más seguro y previsible. Estos ejemplos ofrecen lecciones a las organizaciones más grandes que necesitan aumentar su capacidad de adaptación y mejorar su flexibilidad, resiliencia y capacidad de respuesta.

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Los proveedores de atención médica, los organismos reguladores y las organizaciones médicas y de salud internacionales actúan con cautela, como es lógico, al implementar tratamientos novedosos, equipos nuevos, protocolos de pruebas y prácticas. Con razón, dependen de los resultados de ensayos rigurosos y de los procesos de aprobación ética antes de poner en marcha nuevas intervenciones. Para hacer frente a la pandemia, quizá sea necesario flexibilizar prudentemente estos procesos, tan importantes para proteger al público de consecuencias imprevistas en tiempos normales, y acompañar esa flexibilización de las debidas protecciones jurídicas. Las organizaciones de atención médica necesitan innovar en sus propios procesos para evaluar y utilizar rápidamente las tecnologías y los procedimientos pertinentes que surgen de iniciativas emprendedoras, y ampliar con rapidez las nuevas prácticas.

Los investigadores dependen de los resultados de ensayos rigurosos y de los procesos de aprobación éticaImage: Unsplash/National Cancer Institute

Las grandes empresas con experiencia en fabricación y distribución también necesitan desarrollar nuevos procesos para trabajar con iniciativas emprendedoras más pequeñas y ayudarlas a crecer y llevar la innovación a la práctica. Algunas empresas están adaptando sus procesos de fabricación para pasar de producir pinturas a desinfectantes de manos, o de automóviles a respiradores. Hace falta más innovación y una mayor capacidad de producción. Las grandes empresas pueden aprender de la agilidad con que las empresas emprendedoras han podido cambiar de rumbo. Las grandes farmacéuticas, como GSK y Sanofi, que están colaborando para prepararse para la magnitud de la respuesta necesaria frente a la COVID-19, deben estar preparadas y adaptar rápidamente sus sistemas de producción y logística para aprovechar las oportunidades que ofrecen las empresas emprendedoras.

Poner fin a la crisis de la COVID-19 exigirá combinar el rigor con la rapidez. Confiamos en el rigor de la ciencia para obtener nuevos datos, pruebas y vacunas. Esperamos que el emprendimiento aporte la capacidad de respuesta y la agilidad, tan necesarias para trasladar rápidamente la investigación a la práctica.

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