‘El SIDA está lejos de acabar’: la complacencia frena la lucha contra el VIH

About 2880 candles are seen lit during a World AIDS Day event in Jakarta December 1, 2009. Fifty million women in Asia are at risk of being infected with HIV because of the risky sexual behaviour of their husbands or boyfriends, a report released by UNAIDS said in August. REUTERS/Dadang Tri (INDONESIA HEALTH ANNIVERSARY) - GM1E5C11TOZ01
37 million people live with the condition.Image: REUTERS/Dadang Tri
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La complacencia empieza a frenar la lucha contra la epidemia mundial de SIDA, ya que el ritmo de los avances no está a la altura de lo necesario, advirtieron las Naciones Unidas el miércoles 18 de julio.

El organismo de las Naciones Unidas para el VIH/SIDA, ONUSIDA, afirmó en un informe de actualización que la lucha se encontraba en un “punto precario” y que, aunque las muertes disminuían y las tasas de tratamiento aumentaban, las tasas de nuevas infecciones por VIH amenazaban con descarrilar los esfuerzos para vencer la enfermedad.

“El mundo se está desviando de su trayectoria. No se están cumpliendo las promesas hechas a las personas más vulnerables de la sociedad”, señala el informe. “Aún queda un largo camino para poner fin a la epidemia de SIDA. El tiempo se agota.”

Image: ONUSIDA

Michel Sidibé, director ejecutivo de ONUSIDA, señaló en el prólogo del informe que se había logrado un gran progreso en la reducción de las muertes por SIDA y en que un número récord de personas en todo el mundo accediera al tratamiento con medicamentos antirretrovirales.

Según el informe, en 2017 unos 21,7 millones de las 37 millones de personas que viven con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que causa el SIDA, recibían tratamiento, cinco veces y media más que hace una década.

Este aumento rápido y sostenido de las personas que reciben tratamiento contribuyó a una reducción del 34 por ciento de las muertes relacionadas con el SIDA entre 2010 y 2017. Las muertes por SIDA en 2017 fueron las más bajas de este siglo, con menos de un millón de personas, según el informe.

Pero Sidibé también afirmó que existen ahora puntos de “crisis” en la prevención de la propagación del VIH, en particular entre las poblaciones de alto riesgo y vulnerables, y en la garantía de una financiación sostenida.

“El éxito en salvar vidas no se ha correspondido con un éxito igual en la reducción de las nuevas infecciones por VIH”, afirmó. “Las nuevas infecciones por VIH no están disminuyendo con la rapidez suficiente. Los servicios de prevención del VIH no se prestan a una escala adecuada... y no llegan a las personas que más los necesitan.”

"Crisis de financiación"

Sidibé afirmó que el fracaso en detener las nuevas infecciones entre los niños era motivo de gran preocupación.

“Me angustia el hecho de que en 2017, 180.000 niños se infectaron con el VIH, lejos del objetivo de 2018 de eliminar las nuevas infecciones por VIH entre los niños”, escribió.

Los datos del informe muestran que, en general, entre adultos y niños de todo el mundo, unos 1,8 millones de personas contrajeron el VIH en 2017.

Desde el inicio de la epidemia de SIDA en la década de 1980, más de 77 millones de personas se han infectado con el VIH. Casi la mitad de ellas, 35,4 millones, han fallecido a causa del SIDA.

Linda-Gail Bekker, presidenta de la Sociedad Internacional del SIDA, afirmó que el informe de ONUSIDA demostraba que las mayores barreras para poner fin a la epidemia eran “ideológicas y políticamente motivadas”.

“El SIDA está lejos de acabar”, afirmó. “No podemos felicitarnos por el progreso mundial hasta que todos compartan ese progreso.”

El informe constató que, a finales de 2017, se disponía de 21.300 millones de dólares para la respuesta al SIDA en los países de ingreso bajo y mediano. Más de la mitad de esa cifra procedía de fuentes de financiación nacionales, y no de donantes internacionales. ONUSIDA calcula que serán necesarios 26.200 millones de dólares para financiar la lucha contra el SIDA en 2020.

“Existe una crisis de financiación”, afirmó Sidibé. Aunque los recursos mundiales para el SIDA aumentaron en 2017, aún existía un déficit del 20 por ciento entre lo que se necesita y lo que está disponible.

Según Sidibé, dicho déficit será “catastrófico” para los países que dependen de la asistencia internacional para luchar contra el SIDA.

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