Un nuevo enfoque para el diseño de vacunas podría conducir a una contra el VIH, afirman investigadores que han probado su trabajo en monos.
Las vacunas tradicionales suelen provocar una fuerte estimulación de las partes del sistema inmunitario que más responden al virus específico. Pero la reacción a la vacuna y a la infección suele ser tan intensa que el sistema inmunitario «pierde impulso» y, por consiguiente, no puede eliminar completamente el virus.
Por ello, los investigadores han diseñado una vacuna que potencia las células del sistema inmunitario responsables de las partes menos expuestas del virus. Como resultado, las células pueden distribuir la «carga de trabajo» y mantener la defensa contra el ataque del virus durante más tiempo. Esto da tiempo al sistema inmunitario para desarrollar una defensa más eficaz, que quizá logre acabar con los últimos restos del virus.

«Presentamos una solución vacunal completamente nueva», afirma Peter Holst, director del equipo de investigación y profesor asociado del Departamento de Inmunología y Microbiología de la Universidad de Copenhague.
«Nuestra vacuna respalda la labor del sistema inmunitario para desarrollar un mecanismo eficaz de lucha contra el virus, en lugar de combatir de inmediato las partes más difíciles del virus. En combinación con otras vacunas, este enfoque puede resultar muy eficaz».
Los resultados muestran que esta tecnología puede controlar la infección por el virus SIV (virus de la inmunodeficiencia simia) en monos. El SIV es una enfermedad infecciosa crónica y una representación muy realista del VIH. Los resultados constituyen un paso importante hacia el desarrollo de una vacuna contra el VIH y otras infecciones crónicas.
«La siguiente fase de nuestro trabajo consiste en lograr el control del virus en todos los animales infectados y, más adelante, en seres humanos. Estamos convencidos de que es posible identificar nuevas mejoras en nuestros experimentos y, así, conseguir una vacuna que funcione bien, inicialmente contra el VIH, pero también contra otras infecciones crónicas», afirma Holst.
El estudio se publica en la revista EbioMedicine. El apoyo provino de la Fundación Danesa contra el Sida y del Consejo Danés de Investigación Independiente.

