Últimamente, la prensa ha publicado algunos ejemplos destacados de envejecimiento humano saludable. Se anunció que el príncipe Felipe se jubilará de sus funciones realesen otoño, a los 96 años. Un par de días después recibimos la triste noticia de que Min Bahadur Sharchan, de 85 años,murióen un intento de alcanzar la cima del Everest (había escalado con éxito la montaña a los 76 años).
La semana pasada, tambiénnos hablaron deBill Frankland, quien, a los 105 años, sigue trabajando en investigación inmunológica y publica con regularidad en revistas científicas. ¿Qué permite que algunas personas mantengan tanta vitalidad en la vejez? ¿Son casos excepcionales o cualquiera podría llegar, potencialmente, a una edad avanzada con buena salud?
La edad cronológica refleja cuánto tiempo llevas vivo, mientras que la edad biológica mide el buen funcionamiento del cuerpo en comparación con tu edad cronológica. La edad cronológica es fácil de medir y tiene un alto grado de precisión. Cuando escribo esto, tengo 33 años, 2 meses y 27 días (o 12.140 días, incluidos los años bisiestos). La edad biológica es algo más intangible. Tenemos promedios poblacionales de presión arterial y frecuencia cardíaca para distintas edades. También contamos con buenos datos sobre cómo tienden a disminuir con la edad la masa muscular y la fuerza de agarre. Así que, si estás por encima del promedio poblacional de tu edad, biológicamente eres «más joven».
¿Qué diferencia la edad cronológica de la biológica? La gente suele pensar que ambas están intrínsecamente vinculadas; es decir, que al envejecer nos volvemos más frágiles, a medida que disminuyen nuestras capacidades cardiovasculares, musculares y neurológicas. En efecto, se sabe bien que estas variables tienden a disminuir con el tiempo en los distintos grupos poblacionales, a partir de los 30 años aproximadamente. Sin embargo, el ritmo de cambio en el funcionamiento varía de una persona a otra, ya se mida mediante la función física, la función cardiovascular o la capacidad neurológica (toma de decisiones, tiempo de reacción, memoria y función cognitiva). Además, un ritmo de cambio menor —es decir, una mejor conservación de las funciones— se traduce en mejor salud, independencia y longevidad. En otras palabras: envejecimiento saludable.
De ratas topo y hombres
Si observamos modelos animales de envejecimiento saludable, la edad biológica y la cronológica no siempre van de la mano. Las langostas viven mucho tiempo y no parecenperder capacidad funcional con la edad(la broma más cruel de la naturaleza: casi inmortales y, aun así, deliciosas). Un tipo de medusa (Turritopsis nutricula) es biológicamente inmortal. Puede«rejuvenecer» en esencia.

Las ratas topo desnudas también muestran un envejecimiento reducido. Su edad cronológica difiere de su edad biológica y sustasas de mortalidad no se acelerana medida que envejecen, como ocurre con la mayoría de los mamíferos. Por supuesto, los seres humanos no somos medusas ni salchichas subterráneas con dientes de sable. ¿Qué pruebas tenemos de que la funcionalidad humana se conserva con la edad?
Hace un par de años, Ross Pollock y sus colegas del King's College de Londresexaminarona un grupo de 142 personas con envejecimiento saludable. Los participantes eran aficionados al ciclismo, de entre 55 y 79 años. Para poder participar en el estudio, los hombres debían ser capaces de recorrer en bicicleta 100 km en menos de seis horas y media, y las mujeres, 60 km en cinco horas y media. Se excluyó del estudio a fumadores, personas que bebían en exceso y personas con presión arterial alta u otros problemas de salud.
Los investigadores intentaron distinguir entre la edad cronológica y la biológica, y efectivamente identificaron algunas diferencias interesantes. Estos participantes mostraron niveles notables de función muscular y cardiovascular, con valores de VO2máx (la tasa máxima de consumo de oxígeno medida durante el ejercicio incremental) más habituales en personas de entre 30 y 40 años. Es importante señalar que los valores de VO2máx de los participantes habían disminuido con la edad —aunque menos que en la población general—, lo que sugiere que habían retrasado, pero no detenido, el envejecimiento cronológico. También había una amplia variación en el VO2máx: el ejercicio durante toda la vida ayudaba a mantener esta medida funcional, pero no explicaba por completo el envejecimiento saludable. En otras palabras, el ejercicio es bueno, pero sus efectos varían de una persona a otra.
A partir de este trabajo, seleccionamos a un grupo de atletas varones con envejecimiento saludable, con criterios similares a los de Pollock y sus colegas, y lo comparamos con un grupo de personas mayores inactivas. Tanto los resultados de Pollockcomo los nuestrosmostraron que, en comparación con el grupo inactivo, los hombres de este grupo con envejecimiento saludable conservaban los niveles de testosterona y la función física.
Descubrimos que someter a nuestro grupo inactivo a seis semanas de entrenamiento interválico de alta intensidadcompensó las diferencias en la pérdida de función físicay elevó una forma de testosterona hasta un nivel más cercano al del grupo con envejecimiento saludable. Sin embargo, es importante señalar que estas seis semanas de entrenamiento, relativamente breves, no eliminaron todas las diferencias entre los grupos, ni cabría esperar que lo hicieran. Seis semanas de entrenamiento no equivalen a toda una vida de esfuerzo.
Seguimos investigando este modelo de envejecimiento saludable para determinar el efecto de los genes, el entorno y el historial de entrenamiento, y comprender mejor la causa y el efecto. ¿Estas personas mantienen altos niveles de actividad física y, por eso, envejecen mejor? ¿O envejecen mejor y, por eso, mantienen la actividad física durante más tiempo?
Sin embargo, sabemos que nunca es demasiado tarde para incorporar ejercicio supervisado a la vida de las personas mayores, sea cual sea su edad cronológica o biológica. Pero todavía tenemos que investigar más para determinar cómo se combinan la genética, los niveles de actividad a lo largo de la vida y el entorno para propiciar un envejecimiento saludable, y qué papel desempeña cada uno en hacer que existan ratas topo desnudas y príncipes Felipes en este mundo.

