La mala visión no corregida es la discapacidad más extendida del mundo.
Aunque el 75 % de todos los casos de ceguera y discapacidad visual son tratables, en muchas sociedades el acceso a la atención oftalmológica es limitado.
Para alcanzar los objetivos mundiales de salud, el mundo necesita 14 millones de optometristas.
La pandemia ha demostrado al mundo que no contamos con suficientes profesionales sanitarios para atender las necesidades de una población en crecimiento y envejecimiento, ni ahora ni en el futuro. La ceguera y la discapacidad visual son más que problemas de salud, ya que la visión no suele figurar entre las prioridades de muchos países, tanto desarrollados como en desarrollo. La mala visión no corregida es la discapacidad más extendida del mundo. Se estima que cuesta a la economía mundial 272.000 millones de dólares anuales debido a la pérdida de productividad. Limita los logros educativos y genera riesgos para la seguridad pública.
En todo el mundo, al menos 2.200 millones de personas tienen discapacidad visual de cerca o de lejos, con una prevalencia mayor en zonas regionales y remotas, entre las mujeres, las personas mayores, las personas con otras discapacidades y las minorías étnicas. La buena noticia es que el 75 % de todos los casos de ceguera y discapacidad visual son tratables o prevenibles.
El error refractivo no corregido es la principal causa de discapacidad visual y la segunda causa principal de ceguera. En todo el mundo, los optometristas son los principales proveedores de corrección de errores refractivos mediante lentes de gafas y lentes de contacto. Las cataratas son la principal causa de ceguera en el mundo, y los optometristas desempeñan un papel importante en su diagnóstico y en la derivación para cirugía oftalmológica.
En todo el mundo se necesitan más profesionales de la atención oftalmológica, y algunas zonas sufren una escasez mucho mayor que otras. Las tasas de ceguera en las regiones occidental y oriental del África subsahariana, así como en Asia meridional, son ocho veces superiores a las de los países de ingresos altos.
Hay 331.743 optometristas en el mundo, según la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera. Se prevé que solo Nigeria y la India necesitarán unos 440.000 y 2.500.000 optometristas, respectivamente, para 2030. Se necesitan 14 millones de optometristas en todo el mundo para prestar servicios de atención oftalmológica eficaces y adecuados, de acuerdo con la recomendación mundial de la Organización Mundial de la Salud de una proporción de un profesional por cada 600 pacientes.
La visión y la buena salud ocular contribuyen significativamente a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y forman parte de varios de los ODS, entre ellos la educación de calidad, la igualdad de género, la reducción de la pobreza, el trabajo decente, el crecimiento económico y la disminución de las desigualdades.
Las personas que necesitan atención oftalmológica deben poder recibir intervenciones de alta calidad, porque una buena visión favorece el empleo de las personas adultas, la participación de los niños en la escuela, el aumento de los ingresos familiares y la reducción del hambre. Y, sin embargo, 191 de 194 planes estratégicos nacionales de salud no incluyen la atención oftalmológica.
Cómo desarrollar un personal adecuado para la atención oftalmológica
Para proporcionar al mundo el personal necesario para la atención oftalmológica, debemos hacer lo siguiente:
Los gobiernos deben reconocer la profesión de optometrista y legalizarla o regularla según corresponda.
Más universidades deben crear programas para formar optometristas que atiendan a las poblaciones de todo el mundo.
Los gobiernos deben crear un entorno laboral justo para los optometristas, con niveles de dotación de personal seguros y salarios justos.
Los miembros clave de los equipos de atención oftalmológica deben recibir formación específica para poder exponer y presentar de forma concisa los argumentos a favor de la salud ocular.
A medida que la población mundial crece y envejece, se prevé que la ceguera y la discapacidad visual se tripliquen en todo el mundo durante los próximos 30 años. Por eso debemos aumentar considerablemente el número de profesionales de la atención oftalmológica y hacer frente al aumento de la incidencia de la pérdida de visión prevenible. Para cerrar la brecha en la atención oftalmológica, tendremos que recopilar datos, aprovechar el poder de las comunidades, ganarnos la confianza del público y colaborar estrechamente entre sectores.

