Así podría funcionar en la práctica una «píldora del ejercicio»

A woman jogs along the Charles River on an early spring evening in Boston, Massachusetts April 3, 2014. REUTERS/Brian Snyder (UNITED STATES - Tags: SOCIETY ENVIRONMENT) - RTR3JV6Z
The FDA will be unlikely to approve such a drug.Image: REUTERS/Brian Snyder
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Todos sabemos cuáles son los beneficios de hacer ejercicio con regularidad, y aunque muchos de nosotros disfrutamos de una buena carrera por el parque, hay tantas personas en el mundo a quienes se les niega ese placer, ya sea por problemas de salud, limitaciones de movilidad o la edad.

Pensando en ellas, o quizá en las muchas personas sedentarias que preferirían tragarse una pastilla antes que ponerse las zapatillas, un grupo de científicos ha desarrollado un fármaco comercial que imita los efectos del ejercicio y elimina la necesidad de correr una milla tres veces por semana. Ronald Mark Evans, biólogo del Instituto Salk de Estudios Biológicos en La Jolla, California, utilizó un compuesto químico conocido como GW1516 o 516.

Los científicos de Salk llevan casi una década trabajando en una «píldora del ejercicio» y, tras realizar pruebas en ratones, descubrieron que el compuesto básicamente impide que el cuerpo queme glucosa (azúcar) para obtener energía y, en su lugar, hace que queme grasa; esto suele llevar más tiempo al cuerpo, ya que prefiere utilizar primero la glucosa y luego la grasa. En una publicación del año pasado, Evans y su equipo explican que el cuerpo quema glucosa a menos que tenga un buen motivo para no hacerlo, como mantener el funcionamiento del cerebro durante «períodos de alto gasto energético» o durante el ejercicio.

Ali Tavassoli, profesor de biología química en la Universidad de Southampton, en el Reino Unido, también ha estado investigando un fármaco conocido como compuesto 14 para lograr el mismo efecto que el 516.

El compuesto 14 «engaña al cuerpo» al afectar el funcionamiento de una enzima llamada ATIC, que ayuda a regular el metabolismo del cuerpo. El bloqueo de esta enzima desencadena una reacción en cadena que hace que el sensor central de energía de las células crea que se está quedando sin azúcar. Como resultado, las células aceleran su metabolismo y absorben más azúcar. Sus creadores creen que, si el compuesto 14 superara con éxito las pruebas en humanos (tras pasar la fase con ratones), podría ser una herramienta eficaz contra la obesidad, que afecta a más de un tercio de la población adulta de Estados Unidos.

«Si se les puede proporcionar una molécula pequeña que transmita los beneficios del entrenamiento, se puede ayudar de verdad a mucha gente», dijo Evans.

Tanto el compuesto 516 como el compuesto 14 son muy distintos de las típicas píldoras para adelgazar. Según WebMD, que ofrece explicaciones sobre diversos fármacos para adelgazar, incluidos Xenical, Belviq y Contrave, la mayoría de estas píldoras hacen una de varias cosas:

  • Reducen el apetito y, por tanto, evitan que comas tanto

  • Impiden que el cuerpo absorba parte de las grasas que consumes

  • Engañan al cerebro para que piense que tienes el estómago lleno

También tienen diversos efectos secundarios, desde dolor abdominal y de cabeza hasta mareos, náuseas y otros.

Sin embargo, los compuestos mencionados están lejos de recibir autorización para su uso comercial. Para empezar, necesitarían la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), pero esta institución no considera que la incapacidad para hacer ejercicio sea una enfermedad que requiera tratamiento.

Evans pretende utilizar el compuesto 516 para tratar a personas que padecen distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad que puede dificultar que los niños caminen, corran, se sienten, se pongan de pie o realicen cualquier actividad física que requiera usar los músculos.

Evans y Tavassoli saben que los atletas podrían hacer un uso indebido de ambos compuestos si alguna vez se aprueban y se venden para uso comercial; la Agencia Mundial Antidopaje ya ha prohibido el 516 para evitar nuevos abusos. Sin embargo, Evans cree que es más importante centrarse en quienes no pueden hacer ejercicio.

«Por eso estamos desarrollando este fármaco. Intentamos sacar la ciencia del laboratorio y llevarla a la clínica de una forma que pueda cambiar la vida de las personas», explicó Evans a The Washington Post. «Si lo conseguimos, supondría un cambio radical».

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