Así ha cambiado la pandemia a las sociedades: lo explican los futuristas

A panel of experts anticipated that online education could be one aspect of the pandemic that is here to stay
A panel of experts anticipated that online education could be one aspect of the pandemic that is here to stayImage: Julia M Cameron for Pexels
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  • A principios de 2020, se convocó a un panel de expertos para analizar cuáles podrían ser los efectos a largo plazo de la pandemia en nuestras economías, sociedades y vidas.

  • Anticiparon que las empresas regionalizarían la producción, algo que la experiencia solo ha confirmado parcialmente.

  • Las conversaciones sobre una recesión democrática y el aumento de la actividad en línea resultaron más acertadas.

Cuando la pandemia mundial llegó a principios de 2020, hubo una carrera por entender cuáles podrían ser sus efectos a largo plazo en nuestras economías, sociedades y vidas. Aplicando un enfoque del campo de los estudios de futuros conocido como el método Delphi, pedimos a un panel de referentes en estudios de futuros, empresas, economía y política que evaluara colectivamente una serie de afirmaciones y buscara un consenso al respecto.

Dos años después, es hora de mirar atrás y ver cómo han resistido las ideas colectivas del panel.

Reforzar la resiliencia de las cadenas de suministro mediante la regionalización

Aún no está claro si la COVID-19 marcará una transición decisiva desde la «globalización máxima» tal como la conocíamos. Un problema importante que no tardó en hacerse evidente cuando el mundo entró en confinamiento fue la fragilidad de las cadenas de suministro mundiales. Por ello, el panel de referentes anticipó que las empresas reconfigurarían sus cadenas de suministro de forma permanente para reducir su exposición a las debilidades de unos sistemas predominantemente globalizados, acelerando una tendencia ya existente.

Dos años después, las señales son algo dispares. Una encuesta reveló inicialmente que hasta el 65% de las empresas planeaba invertir en la regionalización de las cadenas de suministro, pero un estudio más reciente mostró que muchas empresas tienen muchas más probabilidades de aumentar sus existencias para reconfigurar sus cadenas de suministro y hacerlas más resilientes que de regionalizar realmente su capacidad. Aun así, hemos visto una regionalización considerable de las cadenas de suministro y, solo en Estados Unidos, las empresas invirtieron en conjunto 200 000 millones de dólares en trasladar la producción de vuelta al país, solo en 2021.

Algunos gobiernos han respaldado directamente los esfuerzos de regionalización al ofrecer incentivos considerables para trasladar la producción de vuelta al país. Japón apoya específicamente la relocalización de la capacidad productiva mediante subsidios de su programa de ayuda por la COVID-19. Francia anunció incentivos por valor de 500 millones de dólares para las empresas que relocalicen su producción. La creciente importancia estratégica de contar con cadenas de suministro regionales más resilientes también sirve de protección frente a futuras perturbaciones. A medida que se desvanezca el recuerdo de esta crisis, será vital mantener esta prioridad.

El panel también alcanzó un amplio consenso en que la recesión relacionada con la COVID-19 serviría de impulso para acelerar la automatización del mercado laboral, mientras las empresas se esfuerzan por renovar sus operaciones. Así lo respalda el informe más reciente del Foro Económico Mundial sobre el futuro del empleo, en el que el 50% de los empleadores indicó que esperaba acelerar la automatización, mientras que más del 80% esperaba acelerar la digitalización de los procesos de trabajo y ampliar el uso del trabajo a distancia.

En la Encuesta sobre el Futuro del Empleo de 2020, el 50% de los empleadores indicó que esperaba acelerar la automatización en respuesta a la pandemia.Image: Foro Económico Mundial

Una recesión democrática

Las consecuencias sociales y políticas de la pandemia aún no se comprenden bien. Hace dos años, el panel anticipó que muchos gobiernos dudarían en renunciar a los poderes de emergencia que acababan de adquirir, lo que podría provocar una recesión democrática y una pérdida de confianza.

Freedom House concluye que la pandemia ha contribuido claramente a acelerar la recesión democrática mundial, atribuible en gran medida a democracias debilitadas y Estados autoritarios. La proporción de países «no libres» (con puntuaciones bajas en derechos políticos y libertades civiles) es ahora la más alta de los últimos 15 años. Solo las democracias muy sólidas mostraron menor vulnerabilidad al deterioro democrático. Sin embargo, incluso las democracias sólidas están actuando de forma más autoritaria en lo relativo a las restricciones públicas y los mandatos de vacunación. Por ejemplo, el Parlamento de Canadá decidió prorrogar y ampliar sus poderes de emergencia, que permitían a la policía detener las protestas contra la vacunación consideradas «peligrosas e ilícitas», para permitir también ahora el congelamiento de las cuentas bancarias de los manifestantes.

La pandemia ha contribuido a acelerar la recesión democrática mundial, atribuible en gran medida a democracias debilitadas y Estados autoritarios.Image: Freedom House

El panel de referentes confiaba en que la solidaridad se mantendría a largo plazo. Hoy, sin embargo, hay señales claras de que las restricciones públicas, sumadas al cansancio pandémico, ponen a prueba el tejido social. Aunque recordamos las muestras de apoyo al personal de primera línea y los cánticos desde los balcones, muchos titulares de hoy apuntan a una disminución de la solidaridad y la confianza entre distintos grupos de la sociedad. La polarización es especialmente evidente en los intensos debates y la retórica contundente en torno a la vacunación y los mandatos de vacunación. Un estudio reciente constató una fuerte antipatía entre los grupos según su estado de vacunación: las personas vacunadas mostraban una gran antipatía hacia las no vacunadas y las consideraban poco fiables y poco inteligentes.

Las actividades cotidianas se trasladan a Internet

Los nuevos comportamientos sociales y estilos de vida adquiridos durante la COVID-19 podrían perdurar. Hace dos años, el panel coincidió en que la pandemia serviría de impulso para una transición más permanente hacia una vida mucho más digital. Esto incluía el trabajo a distancia y la educación en línea, también para organizaciones y personas que, de otro modo, no habrían hecho ese cambio.

La proporción de las compras en línea dentro del comercio minorista total es ahora considerablemente mayor que antes de la pandemia. El trabajo híbrido y a distancia parece haberse afianzado en gran medida: un estudio reciente prevé que, a largo plazo, el 20% de las horas de trabajo se realice desde casa, sobre todo gracias a experiencias de teletrabajo mejores de lo esperado y al auge de las tecnologías que lo facilitan. Las instituciones educativas de todo el mundo han adoptado la enseñanza en línea en lugar de la enseñanza tradicional en el aula, pero no sin dificultades, entre ellas una menor calidad inicial de la enseñanza, la falta de interacción social y problemas técnicos. Estas dificultades podrían mitigarse a medida que los educadores adopten nuevas tecnologías y mejoren los formatos en línea.

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