Estas son 3 formas de cerrar las brechas digitales e impulsar la recuperación

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  • Los gobiernos deben desarrollar estrategias digitales nacionales integrales en todos los sectores industriales para conectar a quienes no lo están.

  • Una parte de los paquetes de estímulo por la COVID-19 debería destinarse a la digitalización de la educación, la atención sanitaria y los sectores clave.

  • La rápida digitalización de las pymes debe priorizarse como motor clave del crecimiento de las economías nacionales.

La COVID-19 ha logrado en semanas lo que la adopción digital habría tardado años en alcanzar. Pero también ha puesto de manifiesto las brechas y ha dado un renovado sentido de urgencia a la agenda de inclusión digital.

A principios de abril, varios gobiernos se sumaron al llamamiento conjunto del Foro Económico Mundial, el Banco Mundial, la UIT y la GSMA Llamamiento a la acción, en el que se esbozaban varias medidas inmediatas y a corto plazo para hacer asequibles y mejorar el uso de las tecnologías digitales y la conectividad para los ciudadanos, los gobiernos y las empresas durante los confinamientos mundiales.

Estas medidas a corto plazo han sido peldaños importantes, pero no bastan para cerrar la brecha digital a largo plazo. Se requerirá una inversión de capital significativa y una planificación integral, con una inyección de fondos públicos, para respaldar el drástico aumento del uso de internet (fue de un 70 % en el punto álgido de la crisis) a medida que los países avancen en la definición de la nueva normalidad.

El mundo posterior a la COVID-19 es, sin duda, un mundo más digital. Este cambio corre el riesgo de agravar las desigualdades actuales en cuanto al acceso, la asequibilidad y la capacidad a medida que las sociedades realicen la transición. Para abordarlo, el Foro creó la Iniciativa de la Red de Servicios e Infraestructuras Digitales Esenciales (EDISON). Esta comunidad intersectorial público-privada elaboró un manual estratégico que recoge una serie de medidas a medio y largo plazo para acelerar el desarrollo digital y aprovechar oportunidades de crecimiento imprevistas. Las recomendaciones clave figuran en el Manual, Acelerar la inclusión digital en la nueva normalidad, elaborado en colaboración con Boston Consulting Group.

3 prioridades para atender la demanda de conectividad

La demanda de servicios de conectividad nunca ha sido mayor, pero la falta de acceso, de medios y/o de competencias para participar en la economía digital está muy extendida.

El reto no es nuevo. En los últimos años se han creado numerosas iniciativas para abordar las distintas barreras y brechas. Gracias a estos esfuerzos, junto con los avances tecnológicos y la considerable inversión de la industria, la situación ha mejorado en comparación con hace cinco años. Pero ahora, más que nunca, la conectividad debe situarse en el centro de todas las prioridades nacionales e internacionales, abarcando la atención sanitaria, la educación, los servicios públicos y mucho más.

Image: Fondo Monetario Internacional

1. Empresas

Desde el inicio de la crisis ha surgido una nueva dimensión de la brecha digital. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) representan hasta el 90 % de las empresas del mundo y la mitad del empleo mundial (la cifra es incluso mayor en los mercados emergentes). Las empresas más pequeñas ya se rezagan considerablemente en la adopción de tecnologías digitales y, como consecuencia, han demostrado estar drásticamente expuestas a las crisis globales. Al inicio de la pandemia, las empresas se vieron obligadas a digitalizar sus operaciones y muchas pymes, en particular, quedaron en una situación vulnerable por falta de capacidad o de conocimientos.

La sólida infraestructura digital construida en los últimos 20 años ha facilitado la continuidad de actividades clave, lo que ha permitido que un 10 % estimado de la fuerza laboral mundial trabaje a distancia, sosteniendo casi 300 millones de empleos. Esto se traduce en un impacto anual de 8 billones de dólares, es decir, el doble del tamaño de la economía alemana.

2. Educación

Un número similar de niños en edad escolar y de estudiantes universitarios o de educación superior —unos 100 millones y 200 millones, respectivamente— también ha podido mantener el acceso a la educación a distancia. Aunque esto representa entre el 15 % y el 30 % de la población estudiantil mundial, se concentra en las economías desarrolladas.

La digitalización de las escuelas se ha vuelto fundamental para la educación de las generaciones futuras. Como ningún país del mundo puede confirmar en esta etapa que las escuelas reabrirán en septiembre, los sistemas educativos avanzan cada vez más hacia un nuevo enfoque híbrido, necesario para educar a los más de 1000 millones de estudiantes que están fuera de las aulas en todo el mundo.

3. Salud

La conectividad también tiene un impacto significativo en la gestión de las cuestiones relacionadas con la salud durante la crisis. Se utilizó la tecnología para la planificación de la pandemia, la vigilancia, las pruebas, el rastreo de contactos, la cuarentena y la atención sanitaria a distancia. Las consultas de telemedicina crecieron más en un mes que en 10 años,[i] lo que desempeñó un papel clave para reducir las colas en los hospitales y atender otras enfermedades.

La COVID-19 ha puesto al descubierto la importancia de la salud y la atención sanitaria para la seguridad nacional, y muchos gobiernos lo reconocen y asignan recursos específicos. En Estados Unidos, la Comisión Federal de Comunicaciones aprobó más de 100 millones de dólares en solicitudes relacionadas con la COVID-19 para proyectos de conectividad a corto plazo y de forma inmediata. Además, finalizó un programa a largo plazo que asigna otros 100 millones de dólares del Fondo de Servicio Universal (USF) para cubrir los costes de la prestación de servicios de atención conectada por parte de los proveedores sanitarios, y para utilizarlos en otros programas de telesalud.

3 estrategias para acelerar la recuperación económica mediante la inclusión digital

La cooperación público-privada es esencial para abordar la agenda de inclusión digital tras la COVID-19. Los líderes gubernamentales reconocen ampliamente que, para acelerar la recuperación, la conectividad deberá situarse en el centro de todas las demás prioridades.

Estas son 3 estrategias para lograr la transición digital adecuada hacia una recuperación rápida y equitativa:

1. Definir y aplicar estrategias digitales nacionales de forma integral en todos los sectores y desembolsar los fondos de servicio universal no utilizados para estimular la inversión digital en las regiones desatendidas.

2. Destinar una parte de los paquetes de recuperación a financiar la inversión en infraestructuras en zonas desatendidas y la digitalización de otros sectores, como la educación, la atención sanitaria y los servicios financieros.

3. Facilitar la digitalización de las pymes mediante soluciones integrales, ya que las pymes son motores clave del crecimiento.

El manual Acelerar la inclusión digital en la nueva normalidad servirá de base para los esfuerzos continuos entre los sectores público y privado para acelerar la adopción de internet a escala mundial.

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