El infarto, el paro cardíaco y la insuficiencia cardíaca son términos que suelen usarse indistintamente, pero significan cosas distintas.
El paro cardíaco se debe a una alteración del ritmo cardíaco, mientras que el infarto está relacionado con problemas de circulación sanguínea.
La insuficiencia cardíaca es una afección crónica que puede producirse cuando el corazón no puede bombear tanta sangre como necesita el organismo.
Los servicios de salud básicos, como los exámenes de la vista, pueden ayudar a detectar estas enfermedades y tienen el potencial de salvar muchas vidas.
Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son trastornos del corazón y los vasos sanguíneos, y constituyen la principal causa de muerte en todo el mundo.
Casi 18 millones de personas murieron a causa de ellas en 2019, lo que representa aproximadamente un tercio de todas las muertes en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Más de tres cuartas partes de estas muertes ocurren en países de ingresos bajos y medios.
Los trastornos cardiovasculares pueden provocar un infarto, un paro cardíaco o una insuficiencia cardíaca: tres términos que suelen usarse indistintamente, pero que no significan lo mismo. Tienen causas distintas y requieren tratamientos diferentes.
Infarto
Un infarto se produce cuando se bloquea el flujo de sangre al corazón. Esto suele deberse a un coágulo sanguíneo o a la acumulación de placa en las arterias.
Si se bloquea el flujo de sangre al corazón, el músculo cardíaco empieza a morir. Por eso, quienes sufren un infarto necesitan una intervención quirúrgica urgente para restablecer el flujo sanguíneo.
Sin embargo, los infartos no siempre ocurren de forma repentina. Los síntomas pueden aparecer poco a poco. Además, no todas las personas presentan los mismos síntomas: alrededor de dos tercios de quienes sufren un infarto experimentan dolor en el pecho, dificultad para respirar o cansancio durante los días o las semanas previos, según el Centro Médico Cedars-Sinai de Los Ángeles.
Paro cardíaco
El paro cardíaco se debe a una alteración del ritmo cardíaco, mientras que el infarto está relacionado con problemas de circulación sanguínea.
Los infartos son una causa frecuente de paro cardíaco, pero la mayoría de los infartos no provocan un paro cardíaco.
“Durante un paro cardíaco, el corazón no puede bombear sangre al resto del organismo, incluidos el cerebro y los pulmones”, señala el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. “La muerte puede producirse en cuestión de minutos si no se recibe tratamiento”.
La mayoría de los casos de paro cardíaco ocurren cuando falla el sistema eléctrico del corazón. Esto suele suceder durante una emergencia médica y “no necesariamente va precedido de una enfermedad cardíaca”, señala Cedars-Sinai.
Insuficiencia cardíaca
La insuficiencia cardíaca puede producirse cuando el corazón no puede bombear tanta sangre como necesita el organismo. “La insuficiencia cardíaca no significa que el corazón haya dejado de funcionar. Significa que necesita algo de apoyo para funcionar mejor”,señala el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS).
¿Cómo está mejorando el Foro Económico Mundial el estado de la atención sanitaria?
El Centro de Salud y Atención Sanitariaconecta a líderes para comprender los desafíos que afrontan los sistemas de salud de todo el mundo, incluidos el acceso, la equidad, la resiliencia y la preparación.
A través del diálogo basado en la confianza y la colaboración público-privada, el Centro permite que sus socios se pongan de acuerdo en torno a prioridades compartidas e impulsen acciones conjuntas para mejorar los resultados de salud.
La insuficiencia cardíaca es una afección crónica que tiende a empeorar gradualmente, señala el NHS, por lo que es más común en las personas mayores, aunque puede aparecer a cualquier edad. “Los síntomas pueden desarrollarse rápidamente (insuficiencia cardíaca aguda) o de forma gradual a lo largo de semanas o meses (insuficiencia cardíaca crónica)”, añade el NHS. Entre ellos pueden figurar la dificultad para respirar, el cansancio excesivo, los desmayos o el aturdimiento, y la hinchazón de los tobillos y las piernas.
Debido al carácter crónico de la insuficiencia cardíaca, a menudo se necesita tratamiento de por vida. Esta afección suele limitar las actividades que las personas pueden realizar y, con frecuencia, acaba siendo mortal, añade el NHS.
La OMS afirma que “la mayoría de las enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse abordando los factores de riesgo relacionados con el comportamiento como el consumo de tabaco, la alimentación poco saludable y la obesidad, la inactividad física y el consumo nocivo de alcohol”. Sin embargo, también señala que es fundamental detectar las ECV lo antes posible para aumentar las probabilidades de éxito del tratamiento.
Preparar la atención sanitaria para el futuro
Las muertes en todo el mundo por enfermedades no transmisibles (ENT), como las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, el cáncer y la diabetes, superan las muertes por todas las enfermedades transmisibles, según el informe Perspectivas estratégicas mundiales sobre salud y atención sanitaria 2023: forjar el futuro de la salud y la atención sanitaria, del Foro Económico Mundial.
Representan el 71 % de las muertes anuales, es decir, 41 millones de personas. Y 29 millones de esas muertes ocurren en países de ingresos bajos o medios.
El informe del Foro señala que los servicios de prevención, educación, detección y tratamiento de las ENT siguen estando fuera del alcance de miles de millones de personas que viven en zonas rurales de países de ingresos bajos o medios. Sin embargo, servicios relativamente económicos, como los exámenes de la vista, pueden contribuir en gran medida al diagnóstico de muchos trastornos, entre ellos las enfermedades cardíacas.
«Algo tan sencillo y no invasivo como un examen anual de la vista sirve para mucho más que ver con claridad», declaró Michael Guyette, presidente y director ejecutivo de VSP Vision, al informe. «Con este examen, los oftalmólogos también pueden detectar indicios de más de 270 afecciones graves, como la diabetes y las enfermedades cardíacas, a veces incluso antes de que aparezcan los síntomas. Y cuando ayudamos a detectar estas afecciones a tiempo, podemos empoderar a los pacientes y a los sistemas de salud para reducir los costos y mejorar los resultados generales de salud».


