Los compartimentos estancos en la atención sanitaria perjudican los resultados de los pacientes y aumentan los costes.
En el Día Mundial de la Diabetes, muchos pacientes con diabetes no saben que corren el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
Para eliminar los compartimentos estancos en la atención sanitaria, la atención en colaboración con los pacientes, la tecnología y la interacción humana son más importantes que los cambios estructurales.
Se estima que 463 millones de personas viven actualmente con diabetes en todo el mundo.
Las complicaciones a largo plazo de esta enfermedad incluyen daño renal, daño nervioso, ceguera, enfermedad de Alzheimer, depresión y enfermedad cardiovascular (ECV) —la principal causa de muerte en todo el mundo. Todas estas complicaciones son problemas muy importantes por derecho propio y a menudo requieren tratamiento especializado.
El desafío de los compartimentos estancos en la atención sanitaria
Aquí es donde comienza el desafío de los compartimentos estancos en la atención sanitaria. Muchos pacientes con diabetes desconocen por completo que tienen un mayor riesgo de ECV, en parte porque la comunicación entre especialistas es limitada y las necesidades de los pacientes se atienden de forma puntual, en lugar de hacerlo de manera integral y preventiva. Más importante aún, las personas que viven con diabetes a menudo no participan en la elaboración de los planes médicos. Quizá el mayor compartimento estanco de todos sea que no adoptamos con más frecuencia un enfoque que implique a los pacientes como colaboradores.
El modelo ideal de atención sanitaria situaría al paciente en el centro, con especialistas de cada área necesaria que compartieran información y trabajaran en equipo, quizá bajo la coordinación general de un médico de atención primaria para lograr los mejores resultados de salud.
Por desgracia, esto ocurre muy pocas veces. En cambio, con frecuencia distintos equipos gestionan aspectos concretos de la salud de un paciente de forma aislada. Esto puede deberse a varios motivos: estructurales, económicos, prácticos, tecnológicos e incluso humanos. Sea cual sea la causa (o las causas), los compartimentos estancos en la atención sanitaria reducen la eficiencia en costes, afectan a la calidad de la atención y duplican los servicios (es decir, generan desperdicio).
Un problema que contribuye a esta situación es que muchos médicos de atención primaria y equipos de atención primaria (que, idealmente, serían responsables de coordinar la atención médica de un paciente) ya están sobrecargados. En EE. UU., la mitad de los médicos presentan síntomas de agotamiento, como depresión, cansancio y sensación de fracaso, lo que reduce aún más la calidad de la atención. Un estudio con más de 1.000 médicos indica que el 60 % de los médicos quiere dedicar más tiempo a sus pacientes, pero los horarios se vuelven más apretados y las consultas más cortas mientras los centros afrontan las realidades económicas de la atención primaria.
Cuando se obliga a los médicos de atención primaria a derivar a especialistas a personas que viven con enfermedades, sin disponer del tiempo necesario para integrar y analizar todos los resultados, es casi seguro que el síndrome de los compartimentos estancos funcionales se vuelva endémico.
Para agravar este desafío, la Harvard Business Review señala que las personas tienden a dar prioridad a las relaciones verticales en su trabajo cotidiano, es decir, a las relaciones con sus superiores y sus subordinados directos. Sin embargo, el mismo artículo también apunta que las empresas con más colaboración horizontal logran una mayor fidelidad de sus clientes y márgenes más altos. En la atención sanitaria se aplican los mismos principios. Es en el ámbito de la comunicación horizontal —entre especialistas y entre departamentos— donde pueden lograrse avances reales tanto en los resultados de los pacientes como en el ahorro económico.
Un ejemplo de la ciudad estadounidense de Boston —un esfuerzo por coordinar la atención de la enfermedad renal terminal (insuficiencia renal) entre todas las partes interesadas (unidades de diálisis, hospitales, proveedores de atención primaria y otros)— está ahorrando «el doble de lo que cuesta llevar a cabo el programa». Los resultados de los pacientes también han mejorado significativamente: entre las personas de alto riesgo, se registra un promedio de «cinco hospitalizaciones menos por paciente al año». Todos pueden ver las posibles ventajas, así como los desafíos prácticos. La verdadera pregunta es cómo eliminamos los compartimentos estancos en la atención sanitaria.
La COVID-19 representa una enorme oportunidad para que la atención sanitaria reinicie su rumbo y reconozca dónde se pueden extraer enseñanzas. Esto incluye el impacto que hemos observado en el ámbito empresarial. Algunos directores ejecutivos han demostrado un liderazgo auténtico al proteger a sus plantillas, a menudo ante la falta de liderazgo en otros ámbitos. Esta mentalidad debe seguir siendo una pieza clave mientras buscamos formas de pasar de una atención sanitaria reactiva a una proactiva. La atención sanitaria preventiva debe comenzar en casa, en el trabajo y en la escuela. Necesitamos un enfoque integrado de la atención sanitaria.

Un enfoque integrado de la atención al paciente
Dentro del propio sistema sanitario, una de las medidas más urgentes es mejorar el acceso a los datos de los pacientes y a la información médica para todos los equipos de atención. La tecnología es fundamental para ello, lo que implica abordar los problemas de compatibilidad de los sistemas informáticos a escala nacional o incluso regional, y posiblemente legislar para garantizar que se compartan los datos. Las herramientas existen, así que hay que ponerlas en práctica.
La atención sanitaria virtual ofrece enormes oportunidades: no solo permite que los pacientes accedan a especialistas a los que, de otro modo, quizá no podrían acudir, sino que también permite gestionar de otra forma la atención sanitaria integral de cada paciente y garantizar que los equipos médicos compartan tanto los datos sin procesar como los análisis y las conclusiones. Y una vez que se disponga de la tecnología de comunicación, conviene hacer hincapié en el aspecto humano.
En el mundo empresarial, los compartimentos estancos se eliminan de manera muy deliberada. Algunos de estos métodos podrían aplicarse a la atención sanitaria. En la aviación y la industria pesada, los equipos de investigación de incidentes extraen enseñanzas de los errores, una práctica que también podría reproducirse en la medicina. En Minnesota, un sistema sanitario emplea una técnica llamada análisis de eventos focalizado para reunir a distintos profesionales médicos cuando se produce un fallo, partiendo de que la mayoría de los fallos tienen múltiples causas. Esto puede dar lugar a mejoras sistémicas y a una mejor comprensión entre los equipos. Es algo positivo. Pero, en lugar de esperar a que se produzca un fallo, podrían analizarse de este modo los cuasi accidentes e incluso los riesgos hipotéticos.
El análisis de eventos focalizado es un ejemplo de diálogo entre compartimentos estancos, que puede adoptar diversas formas. Consiste en reunir a distintos equipos para que aprendan unos de otros de forma interactiva. Las empresas suelen innovar cuando trabajan en estos puntos de encuentro. ¿Por qué no habría de ocurrir lo mismo en la atención sanitaria?
Quizá un buen punto de partida sean las vías de atención habituales de los pacientes. Dado que las personas que viven con diabetes suelen necesitar el apoyo de endocrinólogos, cardiólogos y neurólogos, ¿podrían esos equipos buscar más oportunidades para colaborar entre sí?

Desarrollar capacidades interfuncionales es otro enfoque empresarial del que la atención sanitaria podría aprender. Durante su formación, los estudiantes de medicina suelen rotar por distintos puestos, pero ¿por qué no mantener esta práctica durante toda la carrera de un médico? Cuando los sistemas sanitarios están nacionalizados, ofrecer a los médicos períodos breves de trabajo con especialistas de otras áreas de la medicina ayudaría a derribar barreras culturales, crearía oportunidades para establecer contactos dentro del sistema sanitario y permitiría a los médicos asimilar perspectivas alternativas.
Conocer las perspectivas de otras personas es una de las razones por las que, en la Federación Mundial del Corazón organizamos un debate en línea el 16 de noviembre a las 16:00 CET para comprender los compartimentos estancos en la atención sanitaria y aprender a eliminarlos. Si tienes alguna opinión sobre el tema y te gustaría participar, estaremos encantados de que te unas a nosotros.
Un marco para la acción colectiva en la atención sanitaria
Debemos emprender una acción colectiva para mejorar la salud mundial y la atención sanitaria del futuro. Necesitamos un enfoque integrado y colaborativo con los pacientes para atender a las personas que viven con enfermedades como la diabetes. Y debemos empezar a eliminar los compartimentos estancos en todos los niveles para aprovechar los beneficios económicos y médicos que esto ofrece.

