La transformación digital en la atención sanitaria crece rápidamente año tras año.
Los sistemas de información sanitaria están diseñados para gestionar datos de salud.
El proyecto CHISU ayuda a los países en su proceso de transformación digital.
La transformación digital ha sido un tema candente en el sector de la atención sanitaria en los últimos años. El gasto en transformación digital superó los 1,3 billones de dólares en todo el mundo y crece a un vertiginoso ritmo del 10,4 % interanual. En un estudio realizado por Deloitte, alrededor del 92 % de los profesionales e instituciones de la atención sanitaria lograron un mejor desempeño gracias a la transformación digital.
Se ha convertido en un término habitual en los medios, pero muchas personas siguen preguntándose: «¿Qué significa realmente la transformación digital?». La mayoría tiende a creer que se trata únicamente de las tecnologías y los sistemas más recientes, y olvida que hay distintos aspectos que considerar, en particular cómo interactúan las personas y la tecnología.
La transformación digital se produce cuando las interacciones entre las instituciones y sus clientes contribuyen a impulsar cambios positivos en el sistema de información sanitaria. Se trata más bien de un cambio organizativo que permite mejorar la agilidad de los sistemas de salud y, por consiguiente, la excelencia operativa y la experiencia de los pacientes, además de reducir los costos.
¿Qué es un sistema de información sanitaria?
Un sistema nacional de información sanitaria (HIS) incluye elementos y procesos diseñados para generar información que pueda utilizarse para mejorar la toma de decisiones en todo el sector de la salud.
Según la Organización Mundial de la Salud, un HIS «sienta las bases para la toma de decisiones y cumple cuatro funciones clave: generación, recopilación, análisis y síntesis de datos, y comunicación y uso de la información».
Los sistemas de información sanitaria recopilan datos del sector de la salud y de otros sectores pertinentes, los analizan y garantizan su calidad general, pertinencia y oportunidad, y convierten los datos en información para la toma de decisiones relacionadas con la salud.
Un sistema de información sanitaria sólido no solo alerta a los gobiernos sobre brotes y posibles emergencias, sino que también puede respaldar una atención de alta calidad a los pacientes y la gestión de los centros de salud, los análisis y la planificación de la situación sanitaria, así como el análisis de tendencias y la elaboración de informes.
Para mejorar un sistema de información sanitaria, es importante comprender cómo se utilizan los sistemas de datos y cómo se comportan los usuarios y los gestores, pues sus conductas pueden influir en el desempeño y ofrecer claves importantes para introducir cambios. Las personas son el elemento central de esta ecuación.
No basta con incorporar tecnología sin saber quién participa en la gestión de los sistemas de salud y quién puede impulsar cambios. La recopilación y el análisis de datos también reflejan estos factores. Es necesario que las personas involucradas comprendan la necesidad de que los procesos evolucionen y se comprometan con ello.
Proyecto diseñado para fortalecer los sistemas de información sanitaria
El Programa de Sistemas de Información Sanitaria y Uso de Datos en los Países (CHISU) se puso en marcha hace dos años para comprender mejor estas dinámicas y ayudar a fortalecer la capacidad de los países para gestionar y utilizar sistemas de información sanitaria de alta calidad a fin de mejorar la toma de decisiones basada en evidencia. CHISU busca fortalecer la gobernanza y el entorno propicio de los HIS de los países anfitriones, así como aumentar la disponibilidad y la interoperabilidad de los datos de salud de calidad y de los sistemas de información.
Los expertos del programa se enorgullecen de ir más allá de la tecnología y de pasar de la estrategia a la acción para promover la evolución organizativa y de los procesos en los sistemas de información sanitaria de los países. Por ejemplo, CHISU promueve grupos de trabajo intergubernamentales y reuniones distritales sobre el uso de datos, además de ampliar y mantener los sistemas que facilitan la transición de los registros en papel a las visualizaciones en línea para la toma de decisiones.
¿Cómo está contribuyendo el Foro Económico Mundial a un ecosistema sanitario mundial inclusivo?
El Centro de Salud y Atención Sanitaria conecta a líderes para comprender los desafíos que afrontan los sistemas de salud en todo el mundo, incluidos el acceso, la equidad, la resiliencia y la preparación.
Mediante un diálogo basado en la confianza y la colaboración entre los sectores público y privado, el Centro permite que sus socios se alineen en torno a prioridades compartidas e impulsen la acción colectiva para mejorar los resultados de salud.
CHISU también trabaja en estrecha colaboración con gobiernos y otros socios en ocho países y dos regiones para aumentar la demanda y el uso de datos e información de salud a fin de abordar prioridades, brechas y desafíos sanitarios, y fortalecer el uso sostenido de los datos de salud. Los resultados obtenidos son alentadores: se han llevado a cabo más de 50 intervenciones relacionadas con la gobernanza de los sistemas de información sanitaria, los sistemas y el software, la calidad y el uso de los datos, así como con consideraciones de género, en niveles nacionales y subnacionales de distintos continentes.
En poco tiempo, CHISU se ha convertido en un socio de confianza para los gobiernos y otros ejecutores de programas. Mientras se toma el tiempo necesario para comprender el ecosistema único de cada país y garantizar la participación de las partes interesadas, el programa también ha actuado con rapidez para respaldar el desarrollo de estrategias nacionales de sistemas de información sanitaria, apoyar la ampliación de los sistemas nacionales y eliminar los atrasos en el procesamiento de datos.

En Indonesia, CHISU ha estado ayudando al Ministerio de Salud a desarrollar y poner en marcha una nueva plataforma de intercambio de datos, SATUSEHAT, un producto clave de la Estrategia de Transformación de la Salud Digital del país. El programa también apoya reuniones clave de los grupos de trabajo técnicos sobre sistemas de información sanitaria, la implementación de los estándares Fast Healthcare Interoperability Resources (FHIRⓇ) que el país ha elegido y el establecimiento de un índice de madurez digital para respaldar los esfuerzos nacionales de evaluación y medición de los avances en el proceso de transformación digital.
Además, CHISU ayudará a desarrollar un programa integral de fortalecimiento de capacidades para convertir los datos en acciones a nivel nacional y regional. Este plan de acción incluirá un componente dedicado a sistematizar los procesos de mejora de la calidad de los datos. Se centrará en el análisis de datos, la mejora del uso de las bases de datos FHIRⓇ, la comprensión de consideraciones clave de género y la creación de elementos fundamentales para el uso de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático.
Invertir en salud digital
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible destaca que la expansión de las tecnologías de la información y las comunicaciones y la interconexión mundial tienen un gran potencial para acelerar el progreso humano, reducir la brecha digital y desarrollar sociedades del conocimiento.
A pesar de los avances, muchos países todavía necesitan apoyo institucional para desarrollar y consolidar estrategias nacionales de cibersalud y salud digital, así como para implementar sus planes de acción, lo que suele requerir más recursos y capacidades.
Para mantener las mejoras, es importante invertir y coordinar esfuerzos sobre el terreno, con la participación de gobiernos, donantes y el sector privado, mediante un enfoque más amplio que no se centre únicamente en la tecnología.
Dado que la COVID-19 ha puesto de manifiesto vulnerabilidades preexistentes en muchos sistemas de salud y el valor de disponer de datos de calidad para la toma de decisiones, ha llegado el momento de que la salud digital se convierta en parte integral de las prioridades sanitarias y beneficie a las personas de forma ética, segura, protegida, fiable, equitativa y sostenible.


