A lavarse las manos: por qué invertir en higiene de manos salva vidas y dinamiza las economías

Now that the pandemic is receding, we must continue to build access to hand hygiene facilities.
Now that the pandemic is receding, we must continue to build access to hand hygiene facilities.Image: Ayoola Salako/Unsplash
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  • La higiene de manos recibió una atención sin precedentes durante la pandemia, pero también es una prioridad a largo plazo.

  • Un tercio de la población mundial no tiene acceso a instalaciones adecuadas para lavarse las manos en casa.

  • Mejorar la higiene básica de manos representa importantes oportunidades de mercado en las economías emergentes.

Hoy, tres de cada 10, es decir, 2.300 millones de personas, que representan el 29 % de la población mundial no tienen en casa acceso a instalaciones para lavarse las manos con agua y jabón, incluso en algunos entornos de ingresos altos. Dos de cada cinco escuelas del mundo carecen de servicios básicos de higiene con agua y jabón, lo que afecta a 818 millones de estudiantes, y uno de cada tres centros de salud del mundo carece de medios para la higiene de manos en los puntos donde se atiende a los pacientes.

Tras el inicio de la COVID-19, la higiene de manos recibió una atención sin precedentes, que puso de relieve que lavarse las manos con agua y jabón es un componente fundamental para frenar la propagación del virus: reduce el riesgo de transmisión en un 36 %. Los gobiernos de todo el mundo demostraron su liderazgo en la promoción de una cultura de higiene de manos al establecer nuevos requisitos en entornos institucionales, especialmente en la atención sanitaria, donde la prevención y el control de infecciones son fundamentales para ofrecer una atención segura. A título individual, millones de personas más en todo el mundo valoran y practican la higiene de manos por su efecto en la salvación de vidas.

Está claro que ampliar el acceso a la higiene de manos no debe considerarse únicamente una medida temporal de salud pública en tiempos de crisis, sino una prioridad a largo plazo capaz de hacer frente a la carga de morbilidad y de apoyar la preparación ante pandemias en el futuro. Sin embargo, esto exigirá un compromiso, inversión y colaboración significativos por parte de líderes del sector público y privado. Un trabajo reciente para comprender el costo de lograr la cobertura total de los servicios de agua, saneamiento e higiene (WASH, por sus siglas en inglés) y de gestión de residuos en los centros de salud pública de los países menos adelantados estima que se necesitarían entre 6.500 y 9.600 millones de dólares de aquí a 2030. (La higiene representa el 10,7 % de esta cifra, es decir, 845 millones de dólares). Comprender las necesidades de recursos para la higiene aporta una base empírica para que los gobiernos colaboren con los sectores público y privado a fin de establecer la financiación y los recursos esenciales para instaurar una cultura nacional de higiene de manos, tanto dentro como fuera de los centros de atención sanitaria.

Esta mayor conciencia de la necesidad y el aumento de la demanda también brindan la oportunidad de mejorar la disponibilidad de bienes y servicios de higiene de manos de alta calidad y asequibles, para que las personas se laven las manos en más lugares y en todos los momentos críticos, y así las comunidades sean más saludables y resilientes. Esta oportunidad de mercado exige cambiar tanto el tipo de productos y servicios ofrecidos como la gestión de los servicios de higiene de manos en hogares, escuelas, espacios públicos y centros de atención sanitaria.

A raíz de este mayor énfasis en la higiene de manos, los gobiernos de más de 60 países, con el apoyo de la Iniciativa de Higiene de Manos para Todos de la OMS y UNICEF, han iniciado esfuerzos para crear políticas nacionales de higiene de manos que amplíen el acceso en lugares clave. Esto se logrará dando prioridad a la financiación, regulando los requisitos de higiene en instituciones y espacios públicos, y promoviendo políticas y medidas públicas que aborden las barreras estructurales al comercio.

Solo en África, al menos 839 millones de personas de zonas urbanas y rurales tienen un acceso limitado a la higiene de manos. Para alcanzar las metas de los ODS para 2030 en la Unión Africana será necesario un aumento de 42 veces de los servicios básicos de higiene. En agosto de 2021, un estudio de la OMS y UNICEF estimó que el costo económico de garantizar la higiene de manos universal en los hogares de 46 de los países menos adelantados del mundo asciende a 11.000 millones de dólares en 10 años. El 49 % de este costo corresponde a instalaciones para el lavado de manos, suministros y jabón, lo que representa una oportunidad de mercado de 5.390 millones de dólares.

Gobiernos de más de 60 países, con el apoyo de la OMS y UNICEF, han iniciado esfuerzos para crear políticas nacionales de higiene de manosImage: UNICEF

El inicio de la pandemia de COVID-19 puso aún más de relieve la necesidad existente de mejorar la higiene en los hogares y los espacios públicos, e impulsó la innovación de las autoridades de salud pública, las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado. Make a Splash!, la alianza de valor compartido entre UNICEF y LIXIL para promover el saneamiento y la higiene, reconoció esta carencia y colaboró para abordarla. SATO, una marca de LIXIL que ofrece soluciones innovadoras de saneamiento e higiene a comunidades de bajos ingresos, comenzó a trabajar en una nueva estación para el lavado de manos, a partir de planes recién priorizados para desarrollar un producto de higiene de manos.

Los conocimientos especializados de UNICEF sobre el sector y las tendencias y necesidades emergentes en materia de productos de higiene de manos en los más de 100 países donde trabaja, combinados con la inteligencia de mercado de SATO y las aportaciones de otros socios, dieron lugar a prototipos que priorizaban el ahorro de agua, la sencillez y la asequibilidad. El diseño resultante, SATO Tap, un dispositivo único para lavarse las manos que puede acoplarse a la mayoría de las botellas de plástico disponibles localmente y permite lavarse las manos con tan solo 100 ml, ya está listo para los mercados de África y Asia.

En conjunto, los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y sus socios pueden abrir camino a nuevas formas de abordar los desafíos mundiales de la higiene de manos. Estas alianzas no solo pueden demostrar cómo los líderes pueden promover culturas nacionales de higiene de manos, sino también ayudar a los países a prepararse para futuras pandemias mediante inversiones inteligentes en este ámbito. Las investigaciones han demostrado que un programa nacional para cambiar los hábitos de lavado de manos ofrecería un retorno de la inversión de 35 veces en China y de 92 veces en India.

UNICEF y el Foro Económico Mundial han puesto en marcha el Acelerador del Mercado de Higiene de Manos, cuyo objetivo es llegar a 1.000 millones de personas para 2030 mediante la catalización de inversiones y conocimientos especializados de socios públicos y privados, a fin de configurar mercados locales que produzcan y distribuyan productos y servicios de higiene de manos adecuados, de alta calidad y asequibles, de forma sistémica, sostenible y resiliente.

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