COVID-19: el programa de estímulo verde de Pakistán beneficia tanto al medio ambiente como a las personas desempleadas

A boy wears a face mask as a preventive measure, after Pakistan confirms fifth coronavirus case, in Karachi, Pakistan March 3, 2020. REUTERS/Akhtar Soomro - RC2ECF9A44TS
Pakistan locked down starting March 23 to try to stop the spread of COVID-19, leaving millions of labourers unable to work.Image: REUTERS/Akhtar Soomro
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  • El Gobierno de Pakistán ofrece a los trabajadores que se han quedado sin empleo debido al confinamiento por el coronavirus la oportunidad de ganar dinero plantando árboles.

  • El proyecto forma parte de la iniciativa que ya tiene en marcha Pakistán para plantar miles de millones de árboles y contrarrestar los efectos del cambio climático.

  • Pakistán se ve gravemente afectado por el cambio climático: entre 1999 y 2018 sufrió más de 150 fenómenos meteorológicos extremos.

Cuando Abdul Rahman, trabajador de la construcción, perdió su empleo a causa del confinamiento por el coronavirus en Pakistán, sus opciones eran drásticas: ponerse a mendigar en la calle o dejar que su familia pasara hambre.

Pero ahora el Gobierno le ha ofrecido una opción mejor: sumarse a decenas de miles de trabajadores desempleados para plantar miles de millones de árboles en todo el país y hacer frente a las amenazas del cambio climático.

Desde que Pakistán inició el confinamiento el 23 de marzo para intentar frenar la propagación de la COVID-19, los jornaleros desempleados han recibido nuevos empleos como «trabajadores de la selva», plantando árboles jóvenes como parte del programa 10 Billion Tree Tsunami del país.

Estas iniciativas de «estímulo verde» son un ejemplo de cómo los fondos destinados a ayudar a las familias y mantener la economía en marcha durante los confinamientos por la pandemia también podrían ayudar a los países a prepararse para la próxima gran amenaza: el cambio climático.

«Debido al coronavirus, todas las ciudades han cerrado y no hay trabajo. La mayoría de nosotros, que vivimos al día, no podíamos ganarnos la vida», contó Rahman a la Thomson Reuters Foundation. Rahman vive en el distrito de Rawalpindi, en la provincia de Punyab.

Ahora gana 500 rupias (3 dólares) al día plantando árboles: aproximadamente la mitad de lo que podría haber ganado en un buen día, pero suficiente para salir adelante.

«Ahora todos tenemos una forma de volver a ganar un jornal para alimentar a nuestras familias», dijo.

El ambicioso programa de plantación de árboles de cinco años, que el primer ministro Imran Khan puso en marcha en 2018, busca contrarrestar el aumento de las temperaturas, las inundaciones, las sequías y otros fenómenos meteorológicos extremos del país que los científicos vinculan al cambio climático.

Los trabajadores pueden ganar entre 500 y 800 rupias al día plantando árboles. Image: Shahid Rashid Awan, director del proyecto (Punyab)

Grandes riesgos

El Índice de Riesgo Climático Global 2020, publicado por el centro de estudios Germanwatch, situó a Pakistán en el quinto puesto de la lista de países más afectados por el calentamiento global durante las dos últimas décadas, aunque esta nación del sur de Asia solo contribuye con una fracción de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Cuando la pandemia de coronavirus llegó a Pakistán, la campaña 10 Billion Trees se suspendió inicialmente como parte de las medidas de distanciamiento social adoptadas para frenar la propagación del virus, que ha infectado a más de 13.900 personas en Pakistán, según el recuento de Reuters.

Pero a principios de este mes, el primer ministro concedió una exención para permitir que la agencia forestal reanudara el programa y creara más de 63.600 puestos de trabajo, según funcionarios del Gobierno.

Aunque gran parte del país sigue acatando las órdenes de permanecer en casa, se ha indicado a la policía local y a las autoridades de distrito que permitan circular a los camiones que transportan árboles y que los aldeanos puedan salir de sus casas para trabajar en el proyecto.

Una evaluación reciente del Instituto de Economía del Desarrollo de Pakistán concluyó que, debido al confinamiento, hasta 19 millones de personas podrían perder su empleo, casi el 70 % de ellas en la provincia de Punyab.

Abdul Muqeet Khan, conservador jefe de bosques del distrito de Rawalpindi, dijo a la Thomson Reuters Foundation que el proyecto de plantación está «en pleno apogeo».

Gran parte del trabajo se realiza en 15.000 acres (6.000 hectáreas) de terreno cerca de la capital, Islamabad, dijo, así como en otras parcelas de bosques estatales de todo el país.

Este año, el programa emplea a tres veces más trabajadores que en su primer año, dijo Malik Amin Aslam, asesor del primer ministro en materia de cambio climático.

Dijo que se están creando muchos de los nuevos empleos en zonas rurales, con especial atención a la contratación de mujeres y jornaleros desempleados, principalmente jóvenes, que regresaban a sus hogares desde ciudades confinadas.

El trabajo, que se paga entre 500 y 800 rupias al día, incluye crear viveros, plantar árboles jóvenes y trabajar como guardas forestales o bomberos forestales, dijo.

Añadió que se ha indicado a todos los trabajadores que lleven mascarilla y mantengan entre ellos la distancia social obligatoria de dos metros (seis pies).

«Esta trágica crisis nos brindó una oportunidad y la aprovechamos», dijo Aslam a la Thomson Reuters Foundation en una entrevista telefónica.

«Cuidar la naturaleza ha contribuido a sacar adelante económicamente a miles de personas».

Una evaluación reciente concluyó que hasta 19 millones de personas podrían perder su empleo debido al confinamiento por el coronavirus.Image: Shahid Rashid Awan, director del proyecto (Punyab)

Ayuda ampliada

Según Germanwatch, Pakistán registró más de 150 fenómenos meteorológicos extremos entre 1999 y 2018, desde inundaciones hasta olas de calor, con pérdidas totales de 3.800 millones de dólares.

Los ecologistas llevan mucho tiempo defendiendo la reforestación como una forma de ayudar. Afirman que los bosques contribuyen a prevenir las inundaciones, estabilizar las lluvias, ofrecer espacios frescos, absorber las emisiones de dióxido de carbono que retienen el calor y proteger la biodiversidad.

Según la organización ecologista WWF, Pakistán es un país con «poca cobertura forestal», donde los árboles cubren menos del 6 % de la superficie total.

Cada año se destruyen miles de hectáreas de bosques, principalmente debido a la tala insostenible y al desmonte de tierras para la agricultura a pequeña escala, indicó la organización en su sitio web.

Con una financiación de 7.500 millones de rupias (46 millones de dólares), el proyecto 10 Billion Trees busca ampliar el éxito de una iniciativa anterior, Billion Tree Tsunami, en la provincia pakistaní de Khyber Pakhtunkhwa, donde el Gobierno planta árboles desde 2014.

Desde el inicio de 10 Billion Tree Tsunami se han plantado en Punyab unos 30 millones de árboles jóvenes autóctonos, entre ellos moreras, acacias y moringas, dijo Shahid Rashid Awan, director del proyecto para la provincia de Punyab.

Este año, el proyecto espera alcanzar los 50 millones de árboles, dijo.

La temporada de plantación suele terminar en mayo, señaló Awan, pero los organizadores del programa planean ampliar la iniciativa hasta finales de junio para mantener a los trabajadores empleados durante más tiempo.

«Podemos dar trabajo a todos los jornaleros y trabajadores desempleados que huyeron de las ciudades y regresaron a sus pueblos en las últimas semanas. Es un trabajo que no requiere cualificación», dijo.

Recuperarse con dignidad

Rab Nawaz, de WWF-Pakistán, dijo que la iniciativa del Gobierno es «una muy buena idea para crear empleos verdes y dar trabajo a la gente».

Pero advirtió que plantar árboles es solo una herramienta en la lucha contra el cambio climático y afirmó que también es necesario invertir en mejorar la capacidad de los agricultores y los habitantes de las ciudades para adaptarse a los efectos de un planeta más cálido.

«El Gobierno debería ser muy selectivo con el gasto y centrarse en la resiliencia», instó.

Para Aslam, la iniciativa de empleos verdes es una forma de ayudar a los trabajadores de Pakistán a recuperarse de la crisis del coronavirus «con dignidad y sin depender de ayudas».

«Esto nos ha enseñado la valiosa lección de que invertir en la naturaleza no solo da sus frutos, sino que también nos rescata en una situación de tensión económica», dijo.

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