Gracias a la tecnología digital, estamos mejor preparados que nunca para combatir una pandemia mundial

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Hace unas semanas, salí de la habitación del hotel donde había permanecido en cuarentena durante dos semanas tras regresar de un viaje a Sudamérica.

Tuve más suerte que los propietarios de pequeñas empresas, que están perdiendo dinero mientras la economía permanece paralizada. Pero incluso ellos lo tienen fácil en comparación con los pacientes de COVID-19 y los heroicos médicos y enfermeros que arriesgan la vida para atenderlos.

La pandemia ha puesto el mundo patas arriba casi de la noche a la mañana. Pero, desde el punto de vista tecnológico, estamos mejor preparados para hacer frente a esta amenaza mundial que hace apenas 15 años.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial ante el brote de coronavirus?

Cuando el SARS azotó China y otros 25 países en 2003, no existían los teléfonos inteligentes, el 3G era el estándar de las comunicaciones inalámbricas y la banda ancha doméstica era la excepción, no la norma. Hoy contamos con 4G y 5G, computación en la nube e inteligencia artificial. Estas herramientas ayudan a prevenir, diagnosticar y tratar la enfermedad, y también a los científicos a buscar una cura.

El distanciamiento social sería mucho más difícil sin la tecnología digital. Los servicios de streaming, como Netflix, han ayudado a sobrellevar el confinamiento en casa, mientras que las compras en línea —que normalmente son una simple comodidad— están salvando vidas al permitir que millones de personas eviten las tiendas abarrotadas. Los minoristas en línea de China han respondido a la crisis de maneras innovadoras. JD.com, una empresa de comercio electrónico, utilizó robots autónomos para entregar suministros al Noveno Hospital de Wuhan, reduciendo el riesgo de que los empleados de JD se infectaran al repartir suministros muy necesarios.

Las escuelas están cerradas, lo que afecta al 91 % de los estudiantes del mundo, según la UNESCO. Hace poco, eso habría significado que los estudiantes perderían clases y tendrían que recuperarlas más adelante. Ahora, sin embargo, los docentes pueden seguir impartiendo clases a distancia. Del mismo modo, decenas de millones de personas pueden trabajar desde casa, lo que ayuda a amortiguar el impacto económico de la pandemia.

En los hospitales, la tecnología facilita el trabajo del personal médico y lo hace más seguro. A principios de este año, Wuhan construyó en tan solo 10 días dos hospitales con 1.000 camas, equipados con tecnología digital de primer nivel. Las redes 5G permitieron compartir en tiempo real imágenes médicas de alta resolución y realizar videoconferencias desde lugares remotos, incluidas las ambulancias. Esto ayudó a los médicos a empezar a tratar a nuevos pacientes casi de inmediato, ahorrando tiempo y reduciendo también la exposición al virus.

La tecnología también ha simplificado y acelerado el diagnóstico. El análisis de imágenes médicas asistido por inteligencia artificial automatiza el proceso de clasificación de los pacientes en casos tempranos, avanzados y graves de COVID-19. Esto ayuda a los médicos a vigilar el estado de los pacientes y los efectos de los tratamientos farmacológicos. También reduce la probabilidad de un diagnóstico erróneo.

«La lucha contra la COVID-19 puede parecer una travesía por un túnel largo y oscuro. Pero al final hay luz».

Ken Hu, vicepresidente de Huawei Technologies

Además, la tecnología reduce la carga de los médicos, que ya están sobrecargados de trabajo. Las tomografías computarizadas forman parte del protocolo de pruebas de coronavirus de China desde principios de febrero y ahora también se utilizan en Europa. La visión artificial puede analizar cientos de tomografías en segundos con una precisión del 80 %, y una revisión «IA + médico» es seis veces más rápida que evaluar las imágenes manualmente.

Además de ayudar a los médicos a detectar el virus, la IA respalda a los científicos que trabajan en el desarrollo de vacunas y la selección de fármacos. Esta última consiste en examinar medicamentos existentes, o que están en fase de prueba pero aún no han salido al mercado, para determinar si pueden utilizarse contra el virus. Como hay que examinar miles de posibles fármacos, muchas empresas tecnológicas proporcionan a los investigadores recursos de computación en la nube para procesar enormes cantidades de datos. Esto permite a los sistemas de IA reducir el proceso de selección de dos o tres meses a varios días. Asimismo, la empresa británica DeepMind, filial de inteligencia artificial de Alphabet Inc., ha publicado predicciones de la estructura de proteínas asociadas al coronavirus para que los investigadores puedan atacar la enfermedad con mayor precisión mediante nuevos tratamientos farmacológicos.

La lucha contra la COVID-19 puede parecer una travesía por un túnel largo y oscuro. Pero al final hay luz. A principios de esta semana, por primera vez en meses, pude disfrutar de uno de mis platos favoritos: los fideos secos picantes de Wuhan. Al igual que ocurre con la cerveza Corona en Occidente, durante meses los restaurantes que sirven comida de Wuhan han sido evitados en China. Poco a poco, empezamos a ver rayos de esperanza incluso en las regiones más duramente golpeadas.

Al igual que el resto del mundo, agradezco a los valientes médicos y enfermeros que han arriesgado la vida —y en algunos casos la han perdido— para ayudar a controlar este virus. Su valentía, junto con la tecnología adecuada, nos ayudará a todos a superar esta situación.

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