En los últimos 70 años, las tasas de fecundidad han disminuido en todo el mundo, con un descenso total del 50 %.
Entre las razones figuran el empoderamiento de las mujeres en la educación y el mercado laboral, la menor mortalidad infantil y el mayor coste de criar a los hijos.
Las menores tasas de fecundidad, junto con el aumento de la esperanza de vida en todo el mundo, están dando lugar a una población envejecida, lo que ejerce presión sobre los sistemas sanitarios a escala global.
En gráficos: el descenso global de las tasas de fecundidad
En los últimos 50 años, las tasas de fecundidad han caído drásticamente en todo el mundo. En 1952, la familia promedio del mundo tenía cinco hijos; ahora, tiene menos de tres.
Este gráfico de Pablo Alvarez utiliza las tasas de fecundidad registradas por Our World in Data para mostrar cómo han evolucionado (y, en gran medida, disminuido) en las últimas décadas.
¿Cuál es la diferencia entre las tasas de fecundidad y las tasas de natalidad?
Aunque ambas medidas están relacionadas con el crecimiento de la población, la tasa de natalidad y la tasa de fecundidad de un país son notablemente distintas:
Tasa de natalidad: Número total de nacimientos en un año por cada 1.000 habitantes.
Tasa de fecundidad: Número total de nacimientos en un año por cada 1.000 mujeres en edad reproductiva de una población.
Por tanto, la tasa de fecundidad es una medida más específica que, como señala Britannica, «permite planificar y asignar recursos de forma más eficiente y beneficiosa». Sin contar la inmigración, una zona determinada necesita una tasa global de fecundidad total de 2,1 para mantener una población estable.
Tasas globales de fecundidad desde 1952
Durante el último medio siglo, las tasas de fecundidad han disminuido de forma constante en todo el mundo. Aquí se muestra el número promedio de hijos por mujer desde 1952:
¿Por qué las mujeres tienen menos hijos? Hay varias teorías y estudios de investigación empírica que ayudan a explicar este descenso, pero, según el Dr. Max Roser, fundador de Our World in Data, la mayor parte de la bibliografía se resume en tres factores principales:
Empoderamiento de las mujeres, especialmente en la educación y el mercado laboral
Menor mortalidad infantil
Mayor coste de criar a los hijos
Las investigaciones han encontrado una correlación entre un mayor nivel educativo de las mujeres y una menor fecundidad. Por ejemplo, en Irán, en la década de 1950, las mujeres tenían un promedio de tres años de escolarización y criaban a siete hijos en promedio.
Pero para 2010, cuando las mujeres iraníes tenían un promedio de nueve años de escolarización, la tasa de fecundidad promedio del país había bajado a 1,8.
Esta teoría se ve respaldada al observar países donde la educación de las mujeres sigue estando relativamente rezagada. Por ejemplo, en 2010, las mujeres de Níger tenían un promedio de 1,3 años de educación y más de siete hijos en promedio, más del doble de la media mundial de entonces.
El impacto social
Las menores tasas de fecundidad, junto con el aumento de la esperanza de vida en todo el mundo, están dando lugar a una población envejecida. Desde 1950, la edad mediana mundial ha aumentado de 25 años a 33 años.
Una población de mayor edad conlleva varios riesgos económicos, como el aumento de los costes sanitarios y una fuerza laboral mundial más reducida.
Según un informe del Banco Mundial, la población mundial en edad de trabajar alcanzó su punto máximo en 2012. Desde entonces, ha ido disminuyendo.
Una población activa más reducida ejerce más presión sobre quienes trabajan para sostener a quienes cobran pensiones. Esto podría acabar provocando una desaceleración económica si los países no se preparan y modifican sus sistemas de pensiones en consecuencia, para tener en cuenta el envejecimiento de la población.



