El efecto de la COVID-19 en las pérdidas de empleo a corto plazo y sostenidas ha variado en todo el mundo.
El paquete de políticas adecuado puede mitigar los efectos negativos y desiguales de la pandemia en el empleo, según el FMI.
El siguiente gráfico muestra que esto incluiría una combinación de apoyo para la retención del empleo y para la reasignación de trabajadores.
Los trabajadores con menor cualificación y los jóvenes estuvieron entre los más afectados por la pandemia, y sufrieron pérdidas de empleo en cifras récord el año pasado. Algunos de esos puestos de trabajo podrían no volver a aparecer a medida que las economías se readapten a un mundo posterior a la pandemia. Es probable que se produzcan cambios a más largo plazo en la combinación de empleos de la economía: algunos sectores y ocupaciones se reducirán de forma permanente, mientras que otros crecerán. Dado que muchos trabajadores desempleados todavía luchan por recuperar sus salarios previos a la pandemia y que están en marcha otros cambios fundamentales, es probable que los ingresos de los trabajadores diverjan aún más.
Como muestra nuestro último gráfico de la semana, una investigación de las Perspectivas de la economía mundial de abril de 2021 concluye que el apoyo para la retención del empleo (representado por la línea azul) puede reducir más rápidamente el aumento de la desigualdad de ingresos en los primeros meses tras el inicio de una crisis. Cuando se complementa con apoyo a los trabajadores para que cambien de empleo o se reasignen a nuevos puestos, nuestro análisis muestra que el paquete de políticas combinado y bien secuenciado (representado por la línea roja) puede frenar con mayor eficacia el aumento de la desigualdad de ingresos a medio plazo, medido por el índice de Gini más bajo (una medida habitual de la desigualdad de ingresos), que si cada tipo de política se aplicara por separado.
El apoyo para la retención del empleo, que incluye prestaciones parciales por desempleo y otras subvenciones para mantener el vínculo de los trabajadores con sus empleadores, debe aplicarse cuando la pandemia es aguda y existen medidas de contención, como los confinamientos. Estas políticas evitan que los trabajadores más vulnerables caigan en el desempleo y mitigan el aumento de la desigualdad de ingresos causado por la pandemia. Por ejemplo, el Reino Unido y España han logrado, con estas políticas, reducir las pérdidas de empleo. Además, mantienen valiosas coincidencias entre trabajadores y puestos de trabajo y, por tanto, las perspectivas de ingresos futuros de quienes pueden esperar recuperar sus empleos. En los mercados emergentes, donde una gran proporción de la población trabaja en empleos informales, es posible que las políticas de apoyo deban adaptarse para llegar a estos trabajadores; Brasil y la República Dominicana, por ejemplo, han puesto en marcha con éxito programas de transferencias monetarias dirigidos a los trabajadores informales.
Sin embargo, no todos los puestos de trabajo volverán. Por ello, a medida que la pandemia remita y las economías reabran, debe intensificarse el apoyo para la reasignación de trabajadores, que incluye programas de (re)formación, asistencia para la búsqueda de empleo e incentivos para la contratación y la creación de empresas, con el fin de reducir los desajustes de competencias y fomentar la creación de empleo, lo que permitirá a los trabajadores desempleados encontrar nuevo empleo con mayor rapidez. Países como Irlanda y los Países Bajos ya han avanzado notablemente en la inversión en programas de formación de trabajadores y en el apoyo a los desempleados para encontrar nuevos puestos de trabajo. Esto aumenta los ingresos de los trabajadores y reduce la desigualdad a largo plazo.
El paquete de políticas adecuado (que combina el apoyo para la retención del empleo y para la reasignación de trabajadores) puede mitigar los efectos negativos y desiguales de la pandemia en el empleo. Sin embargo, el momento adecuado para pasar de la retención a la reasignación debe depender de las circunstancias de cada país, incluidas la evolución de la pandemia y el progreso en la distribución de vacunas.
