La pandemia de COVID-19 llevó a muchos sistemas de atención primaria de salud al límite.
El aumento de las enfermedades no transmisibles y el incremento de la esperanza de vida están aumentando la presión.
Impulsar una atención primaria de salud más sólida para todos exige medidas decisivas.
Han pasado más de 40 años desde que una declaración mundial sobre atención primaria de salud (APS) instó a los gobiernos del mundo a actuar con urgencia. Desde entonces, según el Banco Mundial, se ha hablado mucho, pero se ha actuado poco.
En su informe Walking the Talk: Reimagining Primary Health Care After COVID-19, el Banco Mundial afirma: “Durante casi medio siglo, los países han tenido dificultades para pasar de las palabras a los hechos en materia de APS. No hemos construido sistemas de salud sólidamente anclados en una APS fuerte allí donde más se necesitaban.”
Según el informe, las consecuencias de ese fracaso en la prestación de servicios de salud sólidos quedaron al descubierto con la pandemia de COVID-19: “La APS fue con frecuencia el eslabón más débil de la respuesta nacional y comunitaria, a pesar de su importancia crítica como barrera de contención para ‘aplanar la curva’ y evitar la saturación hospitalaria.”
Comparando la pandemia con un día de ajuste de cuentas para la implementación de la APS, el informe destaca algunos de los desafíos sanitarios más amplios y detalla cómo podrían superarse los fallos sistémicos de la APS.
La esperanza de vida saludable importa
La esperanza de vida al nacer se utiliza con frecuencia como indicador del estado de salud. En 1990 era de 65,4 años. En 2018 había aumentado a 72,6 años. Sin embargo, las personas en países de ingreso bajo tienen una esperanza de vida al nacer media más baja. Entre las razones figuran las altas tasas de mortalidad materna e infantil, los conflictos y la violencia, y la pandemia de VIH.
Pero el Banco Mundial afirma que otra medida podría ofrecer una imagen más clara de la salud general de la población: la esperanza de vida saludable (HALE, por sus siglas en inglés).
La HALE tiene en cuenta un conjunto más amplio de resultados sanitarios, incluidos los no mortales. También muestra una disparidad basada en los ingresos. “La HALE media en los países de ingreso alto supera la media mundial en casi 7 años”, señala el informe.
Esto significa que algunas personas no solo viven más tiempo. En ocasiones, viven más tiempo con mala salud, lo que puede afectar a su capacidad para trabajar y agravar aún más su situación general.
Las enfermedades prevenibles y las no transmisibles constituyen un problema importante en los países en desarrollo. En los países de ingreso bajo y mediano, el Banco Mundial afirma: “Más de las tres cuartas partes de los pacientes con diabetes y el 90 % de las personas con hipertensión no reciben atención alguna o reciben atención insuficiente para controlar sus afecciones.” Se considera que la APS de mala calidad es responsable de alrededor del 60 % de todas las muertes evitables relacionadas con la atención sanitaria en esos países, según continúa el informe.
Reconstruir la APS tras la pandemia
Según el Banco Mundial, se trata de una “oportunidad única en una generación para un cambio estructural de los sistemas de salud”. Pide reformas y una reevaluación de los objetivos para que la prestación de una atención sanitaria sólida para todos sea una prioridad. Esto permitirá una distribución más equitativa de la atención sanitaria y debería significar que el mundo esté mejor preparado para afrontar futuras pandemias o calamidades de salud pública de magnitud similar.
Pero el Banco Mundial afirma: “Es necesario que, por fin, las acciones coincidan con las palabras.”
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para gestionar los riesgos emergentes de la COVID-19?
Con este fin, el Banco Mundial centrará sus esfuerzos en tres áreas clave —financiación, aprendizaje y liderazgo— para contribuir a que la APS mejorada se haga realidad en los países donde más se necesita.
Financiación: acelerar el acceso a fondos para las reformas de la APS
Se centra en facilitar a los países necesitados el acceso a fondos para reformas de sistemas orientadas a la APS.
Aprendizaje: movilizar conocimientos de APS pertinentes para la práctica
Fortalecer los centros mundiales de conocimiento y ofrecer apoyo para integrar los conocimientos sobre APS en las políticas y los programas.
Liderazgo: desarrollar opciones de políticas específicas para cada país mediante el diálogo
Apoyar el liderazgo nacional en los esfuerzos de reforma de la APS y trabajar para establecer una plataforma de diálogo político, asesoramiento y asistencia técnica para los ministerios de Salud y de Hacienda de todo el mundo.
“Un enfoque del envejecimiento saludable basado en el curso de la vida es cada vez más importante ahora que la esperanza de vida ha aumentado a nivel mundial”, afirma Sofiat Akinola, Project Lead, Shaping the Future of Health and Healthcare en el Foro Económico Mundial. “Debemos asegurar que los años ganados se vivan con buena salud, centrarnos en la prevención y garantizar que nuestro sistema de salud sea sostenible para atender las necesidades de las generaciones presentes y futuras.”


