Dos formas de hacer que la recuperación de la COVID-19 sea más inclusiva para las mujeres

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Millones de mujeres se han quedado sin trabajo, ya que la pandemia de COVID-19 paraliza la actividad económica tanto en países ricos como en países pobres. El FMI advierte de un crecimiento considerablemente más lento hasta 2021, lo que nos aboca a una recuperación lenta.

Ahora es el momento de que las empresas sienten las bases de cambios a largo plazo que podrían ayudar a las mujeres a recuperarse de las consecuencias económicas de la pandemia. Nuestro nuevo informe, Avanzar en la inclusión financiera digital de las mujeres, elaborado para la Alianza Mundial del G20 para la Inclusión Financiera por el Grupo Banco Mundial en colaboración con la Alianza Better Than Cash y Women's World Banking, destaca 10 opciones de políticas para aprovechar la inclusión financiera digital de las mujeres y mejorar su participación económica. Hablemos de dos.

1. Contratar a más mujeres en todos los niveles de la industria financiera

La base de datos Global Findex del Banco Mundial muestra que las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de disponer de servicios financieros digitales, como cuentas bancarias. Sin esos servicios, a las mujeres les cuesta arraigarse en la economía formal.

Lamentablemente, las mujeres están infrarrepresentadas en la industria de servicios financieros en todos los niveles. Un estudio realizado en India reveló que las mujeres representan solo el 22 % de los empleados de bancos y el 12 % de los empleados de instituciones de microfinanzas. La cultura orientada a los hombres que resulta de ello dificulta a estas instituciones atraer y atender a clientes mujeres. La falta de talento femenino en los puestos directivos también es un problema para los países ricos. McKinsey informó de que solo el 19 % de los puestos de alta dirección (C-suite) en el sector financiero de Estados Unidos están ocupados por mujeres, ligeramente por debajo de la media de la industria estadounidense en su conjunto.

Las empresas pueden contribuir a reducir la brecha de género en la inclusión financiera aumentando la visibilidad de las mujeres en funciones de cara al cliente en los servicios financieros. Las pruebas procedentes de India sugieren que las mujeres utilizan los servicios financieros con más frecuencia y eficacia cuando son atendidas por empleadas de bancos. Además, algunas investigaciones sostienen que las agentes bancarias mujeres realizan más transacciones y tienen un mayor volumen de transacciones que sus homólogos masculinos. Las empresas con una mayor proporción de empleadas podrían ser más innovadoras, lo que podría ayudarlas a diseñar nuevos productos para las mujeres desfavorecidas.

En pocas palabras, los bancos y otros proveedores de servicios financieros deben corregir sus propios desequilibrios de género internos para atraer y satisfacer las necesidades de todos los clientes.

Diferencias en puntos porcentuales entre el número de hombres y mujeres con una cuenta bancariaImage: Base de datos Global Findex del Banco Mundial

Diferencias porcentuales entre el número de hombres y mujeres con una cuenta bancaria

2. Pedir a las instituciones financieras que recopilen más datos desagregados por sexo

Fortalecer la inclusión financiera de las mujeres depende en parte de tener una imagen más clara de los problemas a los que nos enfrentamos. Si las instituciones financieras proporcionaran más datos desagregados por sexo, podríamos establecer mejores objetivos de inclusión financiera y supervisar los avances. Los datos también pueden aportar información sobre qué políticas tienen mayor impacto o qué mercados están rezagados y necesitan apoyo adicional.

Una lista de deseos de cifras de inclusión financiera desagregadas por sexo sería algo parecido a esto: ¿Cuántos de sus directivos son mujeres? ¿Qué porcentaje de sus agentes de dinero móvil son mujeres? ¿Cuántas oficiales de préstamos mujeres tiene? Registrar e informar sobre estos datos podría suponer costes para los proveedores de servicios financieros, pero también podría generar rendimientos comerciales.

Los datos desagregados por sexo también permiten a los proveedores de servicios financieros comprobar los beneficios relativos de emplear a mujeres. Durante más de 15 años, Chile ha exigido a los bancos que informen de datos desagregados por sexo. La superintendencia bancaria chilena agrega datos trimestrales desagregados por sexo y estadísticas de diversidad procedentes de una encuesta sobre género en la banca, lo que proporciona una enorme cantidad de datos útiles tanto para banqueros como para responsables de políticas. Las políticas estrictas de privacidad y seguridad de los datos son fundamentales para garantizar que estos datos solo se utilicen con fines legítimos.

La COVID-19 causará graves daños económicos. Se necesita una combinación de alivio inmediato y reformas a largo plazo para ayudar a las mujeres a recuperarse. Ahora es el momento perfecto para que las empresas hagan su parte.

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