Si aún no has oído hablar de The Daily Mile, ha llegado el momento. Ahora se lleva a cabo cada día en 3.600 escuelas primarias de 35 países de todo el mundo. Durante el horario lectivo habitual, los niños salen al exterior para correr o caminar durante 15 minutos dando vueltas al patio. Quienes corren recorren alrededor de una milla cada día.
La iniciativa tiene una historia de origenentrañable. La creó hace seis años la escuela primaria St Ninians, en Stirling, en el centro de Escocia, después de que los niños y los docentes consideraran que los alumnos debían estar en mejor forma física.
Otras escuelas pronto comprendieron su valor y empezó a extenderse. Ahora se lleva a cabo en alrededor de la mitad de las escuelas primarias de Escocia y en una cuarta parte de las de Inglaterra; además, se han sumado escuelas de lugares tan diversos como Estados Unidos, los Emiratos Árabes Unidos, Nepal y Australia.
Con tanto entusiasmo, llegó el momento de que los investigadores plantearan la pregunta obvia: ¿de verdad vale la pena? Hemos formado parte de una colaboración entre las universidades de Stirling y Edimburgo que acaba de publicar los primeros resultados.
Niños inactivos
El contexto de The Daily Mile es una crisis mundial de actividad física infantil. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los niños hagan al menos 60 minutos diarios de ejercicio de intensidad moderada a vigorosa, es decir, del que los deja sin aliento. También deberían hacer algo de ejercicio de resistencia cada semana para fortalecer los músculos. A pesar de ello, menos del 40 % de los niños alcanza los niveles recomendados.
Independientemente del ejercicio que se haga, pasar demasiado tiempo sentado o tumbado (mientras se está despierto) también es perjudicial para la salud. El máximo recomendado es de dos horas de televisión al día y permanecer sentado el resto del tiempo lo menos posible. Una vez más, menos del 40 % de los niños de todo el mundo cumple esta recomendación. Las personas más sanas hacen mucho ejercicio de intensidad moderada o vigorosa y pasan poco tiempo sentadas o reclinadas.
El número de niños con sobrepeso y obesidad ha aumentado considerablemente en los últimos años, y la falta de ejercicio y pasar demasiado tiempo sentado son parte de la causa. Los niños con sobrepeso corren un mayor riesgo de padecer diabetes, sufrir accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardíacas más adelante; esto afecta directamente tanto a su calidad de vida como, potencialmente, a su esperanza de vida.
Igual de alarmante es que la condición física de los niños ha disminuido considerablemente desde al menos la década de 1980. No pueden correr tanto como sus padres sin parar.
Qué descubrimos
Los gobiernos han introducido diversas intervenciones basadas en investigaciones para combatir estas amenazas, como aumentar la intensidad de las clases de educación física, pero los resultados han sido dispares. Básicamente hay dos obstáculos: la intervención debe ser algo que los niños sigan haciendo y debe mejorar su salud.
The Daily Mile tiene la ventaja de ser sencilla y de haber sido ideada por un docente y algunos niños, no por investigadores. El hecho de que participen tantas escuelas sugiere que los niños siguen haciéndola. ¿Y qué efecto tiene en su salud?
Los niños hacen The Daily Mile a la hora del día que elija su docente. Por lo general, combinan caminar y correr, dando vueltas a una cancha o un patio escolar con la ropa y el calzado habituales de la escuela. Es importante que cada niño marque su propio ritmo y pueda hablar con otros alumnos o docentes mientras hace la actividad.
Comparamos a 391 niños de entre cuatro y 12 años de dos escuelas locales a lo largo de un año académico. Una de las escuelas estaba a punto de introducir The Daily Mile y la otra no.
Al principio y al final del estudio, medimos a cada niño de las siguientes maneras: la condición física (mediante la prueba de pitidos), los niveles de actividad física y el tiempo de sedentarismo (ambos mediante cinturones con acelerómetro), y la grasa corporal (con calibradores de pliegues cutáneos). (Medimos los pliegues cutáneos en lugar del peso porque el índice de masa corporal no es una buena medida de la «adiposidad» en este grupo de edad: los resultados se ven distorsionados por el peso de los huesos, que se desarrollan a medida que los niños crecen.)
Los niños de la escuela que introdujo The Daily Mile aumentaron en nueve minutos al día (alrededor del 15 %) su actividad física moderada o vigorosa y redujeron en 18 minutos diarios (alrededor del 6 %) el tiempo de sedentarismo. Aumentaron en 40 metros (aproximadamente un 5 %) la distancia que podían correr, mientras que sus pliegues cutáneos se redujeron una media de 1,4 mm, es decir, un 4 %.
Algunas personas cuestionan el efecto de The Daily Mile en el tiempo de clase, pero hay pocos motivos para ello. Ya habíamos demostrado con casi 12.000 niños que una sola sesión de ejercicio similar los hacía estar más despiertos, aumentaba su atención y memoria verbal y mejoraba su sensación de bienestar. También hemos oído testimonios anecdóticos sobre otros beneficios, como dormir y alimentarse mejor.
En resumen, nuestros resultados indican que The Daily Mile sin duda vale la pena. En el futuro, debemos ampliar nuestra investigación para entender si puede funcionar en distintos entornos educativos, como los institutos, y si resulta igual de eficaz para alumnos de diferentes contextos.
Por ahora, The Daily Mile sin duda puede formar parte de la solución para mejorar la salud y el bienestar infantil. No le pierdas la pista: podría haber llegado para quedarse.

