Este proyecto restauró la biodiversidad en algunas de las aguas más sobreexplotadas de Escocia

Lost in Glencoe
The project supported biodiversity in Scotland's over fished watersImage: Unsplash/Antoine LE
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  • 3.200 millones de personas dependen del pescado para su aporte diario de proteínas.

  • Pero las Naciones Unidas advierten que el consumo de pescado se ha vuelto insostenible.

  • Un proyecto escocés ha contribuido a que la fauna marina prospere en aguas que la sobrepesca había devastado.

Se estima que 3.200 millones de personas dependen del pescado para obtener casi una quinta parte de su consumo de proteínas de origen animal. Pero las Naciones Unidas advierten que, en todo el mundo, las prácticas pesqueras se han vuelto insostenibles.

Como resultado, cada vez se establecen más zonas de exclusión pesquera y áreas marinas protegidas, lo que ayuda a revertir el deterioro de muchos ecosistemas oceánicos.

El estuario del Clyde, frente a la costa occidental de Escocia, es un ejemplo destacado. Antes, los peces eran tan abundantes allí que algunas especies se consideraban plagas. Como era de esperar, la pesca se convirtió en un gran negocio en la zona, que daba empleo directo a cientos de personas y a miles más en actividades relacionadas, como el envasado, el procesamiento y la venta de los productos.

Aquellos buenos tiempos no duraron. Décadas de sobrepesca, mala gestión y raspado del lecho marino con técnicas destructivas como el dragado provocaron la pérdida de hábitats y biodiversidad. Las poblaciones de vida marina quedaron gravemente mermadas y la industria pesquera se desplomó.

¿Qué está ejerciendo presión sobre las zonas costeras y cómo podemos gestionarlas?Image: Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente

Un cambio espectacular

Así, en 2008 se estableció una zona de exclusión pesquera en las aguas alrededor de la isla de Arran, en el estuario del Clyde. Con una superficie de 2,67 kilómetros cuadrados, fue la primera reserva marina de este tipo en Escocia impulsada por la comunidad local. No se puede extraer ningún pez ni marisco de las aguas —ni del lecho marino— comprendidas en la zona.

Los resultados han sido transformadores. La zona se ha convertido en un criadero de peces jóvenes, especialmente bacalao, un pilar de la industria pesquera y uno de los favoritos del público británico aficionado al pescado.

La densidad de la población de vieiras es ahora 3,7 veces mayor que en 2013, mientras que las langostas dentro de la zona producen 5,7 veces más huevos que las de fuera.

¿Una solución global?

Arran quizá sea el emplazamiento de la primera zona de exclusión pesquera de Escocia, pero en todo el mundo se utilizan áreas marinas protegidas como esta. Un pionero fue Bill Ballantine, experto en medio marino responsable de crear la primera zona de exclusión pesquera de la historia, establecida en Nueva Zelanda en 1977.

La famosa Gran Barrera de Coral de Australia alberga varios proyectos similares, conocidos allí como zonas verdes. Se permiten actividades recreativas como el buceo y el esnórquel, pero están prohibidas la pesca y la extracción de coral. El Parque Marino de la Gran Barrera de Coral es enorme: se extiende a lo largo de más de 2.240 kilómetros y todas las zonas verdes tienen al menos 10 kilómetros de ancho.

Mientras tanto, en Sudáfrica, unos investigadores estudiaron qué ocurrió con las poblaciones de pingüinos africanos tras la creación de una zona de exclusión pesquera. Descubrieron que, en un plazo de tres meses, los esfuerzos de los pingüinos por buscar alimento disminuyeron entre un 25 % y un 30 %al poder alimentarse más cerca de casa.

Y frente a la costa sur de California, en el canal de Santa Bárbara, se encuentra el Santuario Marino Nacional de las Islas del Canal. Es una zona de 3.800 kilómetros cuadrados con 11 zonas de exclusión pesquera, además de otras dos con restricciones a la pesca que permiten capturar cantidades limitadas de langosta y pescado. El santuario alberga bosques de algas gigantes, una gran variedad de peces, invertebrados como camarones y almejas, y muchas especies de aves marinas. También es frecuente ver allí ballenas y leones marinos.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente afirma que necesitaremos más áreas marinas protegidas a medida que aumenten la demanda de los mercados mundiales de pescado y del turismoy más personas se trasladen a las zonas costeras para mejorar sus medios de vida.

Por ello, una gestión eficaz como la observada en el estuario del Clyde podría ser clave para evitar daños irreparables a las poblaciones de peces, los ecosistemas marinos y los medios de vida de millones de personas en todo el mundo.

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