Este órgano humano recién descubierto podría explicar cómo se propaga el cáncer

Neil Theise, MD, Pathologist at New York University School of Medicine and co-author of study by group of scientists who discovered “interstitium,” a new organ within the human body, looks at medical slides in New York City, U.S. March 27, 2018. Picture taken March 27, 2018. REUTERS/Elly Park
Scientists have discovered that the connective tissue surrounding our organs is in fact an organ.Image: REUTERS/Elly Park
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¿Has oído hablar del intersticio?

¿No? No pasa nada, no eres la única persona: los científicos tampoco habían oído hablar de él. Hasta hace poco.

Y, oye, ¿adivina qué? ¡Tienes uno! El intersticio es tu órgano más reciente. Los científicos lo identificaron por primera vez porque ahora pueden observar mejor los tejidos vivos a escala microscópica, según un estudio reciente publicado en Scientific Reports,

Durante mucho tiempo, los científicos creyeron que el tejido conjuntivo que rodea nuestros órganos era una capa gruesa y compacta. Al menos eso veían cuando lo examinaban en el laboratorio, fuera del cuerpo. Pero, durante una endoscopia rutinaria (exploración del tracto gastrointestinal), una microcámara reveló algo inesperado: al observarlo en un cuerpo vivo, el tejido conjuntivo resultó ser «un espacio abierto lleno de líquido, sostenido por una trama de gruesos haces de colágeno», contó a contó a Research Gate. Esta red de canales está presente en todo el cuerpo y funciona como un cojín blando y elástico que protege los órganos de los impactos externos cuando el cuerpo se mueve.

Theise sospecha que el procedimiento de muestreo empleado para preparar portaobjetos —hasta entonces, la única forma que tenían los científicos de examinar el tejido en detalle— sí alteraba la forma de las muestras. «Basta con extraer un fragmento de tejido de este espacio para que el líquido drene y los haces de colágeno que lo sostienen se desplomen como los pisos de un edificio en ruinas», dijo.

Los investigadores podían ver pequeñas grietas en el tejido con el microscopio, pero pensaban que aparecían cuando se estiraba demasiado al colocarlo en los portaobjetos. «Pero no eran artefactos», dijo Theise. «Eran los restos de los espacios colapsados. Siempre habían estado ahí. Pero solo pudimos verlo cuando empezamos a examinar tejido vivo».

Sin embargo, el intersticio no es simplemente el «espacio entre las células». Theise y sus colaboradores creen que debería reclasificarse como un órgano propiamente dicho debido a sus propiedades y estructura únicas que, según Theise, son «muy específicas y dependen de las estructuras y los tipos celulares únicos que lo forman».

Siempre habían estado ahí. Pero solo pudimos verlo cuando empezamos a examinar tejido vivo.

Comprender mejor cómo funciona nuestro cuerpo nunca está de más. Pero los científicos conjeturan que estas propiedades útiles también podrían volverse en nuestra contra y permitir que las células cancerosas se propaguen por todo el cuerpo.

El equipo de Theise descubrió que, en pacientes con algunos tipos de cáncer maligno, las células podían abandonar los tejidos donde se originaron y filtrarse en estos canales, hasta llegar al sistema linfático. «Una vez que entran, es como si estuvieran en un tobogán de agua», contó New Scientist. «Tenemos una nueva perspectiva del mecanismo de propagación de los tumores».

Con un análisis más detallado del líquido que circula por el intersticio, los investigadores esperan poder detectar el cáncer mucho antes de lo que pueden hacerlo hoy.

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