Este médico de Harvard utiliza tecnología inteligente para frenar la próxima pandemia mundial

Health workers put on protective gear before entering a quarantine zone at a Red Cross facility in the town of Koidu, Kono district in Eastern Sierra Leone December 19, 2014. Sierra Leone, neighbouring Guinea and Liberia are at the heart of the world's worst recorded outbreak of Ebola. Rates of infection are rising fastest in Sierra Leone, which now accounts for more than half of the 18,603 confirmed cases of the virus. REUTERS/Baz Ratner (SIERRA LEONE - Tags: HEALTH DISASTER) - RTR4IPIN
Panjabi believes community health work is both an economic and a national security issue.Image: REUTERS/Baz Ratner
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Antes de que el virus del Ébola devastara África Occidental, matara a miles de personas y dejara conmocionadas a poblaciones enteras, comenzó a pequeña escala. El virus salió de una aldea cercana a la selva tropical de Guinea y se propagó por otras zonas rurales de Liberia y Sierra Leona, sin ser detectado durante meses. Cuando el mundo se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo, ya era demasiado tarde para detener la propagación del virus.

Es difícil detectar los brotes si nadie los busca activamente. Y en las comunidades rurales de todo el mundo, la gente carece de acceso a trabajadores sanitarios que podrían detectar futuros brotes de Ébola o, con más frecuencia, ayudar a diagnosticar y tratar problemas como la neumonía, la malaria y la diarrea.

El Dr. Raj Panjabi acaba de ganar el Premio TED de un millón de dólares por una idea que podría aumentar drásticamente el número de trabajadores sanitarios comunitarios remunerados en todo el mundo. El premio se concede cada año en la conferencia TED de Vancouver, Canadá, para hacer realidad el «gran deseo» de quien lo recibe.

Panjabi es médico de la Facultad de Medicina de Harvard y cofundador y director ejecutivo de Last Mile Health, una organización que amplía el acceso a la atención sanitaria en zonas remotas mediante la contratación de trabajadores sanitarios comunitarios profesionales. Panjabi dice a Business Insider que quiere «reclutar y formar al mayor ejército de trabajadores sanitarios comunitarios que se haya conocido».

Llama a su concepto Academia de Salud Comunitaria.

«Quiero ayudar a los países que ya trabajan en esto a hacerlo con más calidad y a menor coste, crear y seleccionar los mejores recursos digitales educativos y [usar] el autoaprendizaje y los cursos en línea para reconocer el próximo brote», afirma.

Según Panjabi, todas estas medidas podrían reducir las muertes evitables por enfermedades tratables y, potencialmente, prevenir futuras pandemias.

Panjabi creció en Monrovia, Liberia. Tuvo lo que él describe como una infancia normal, siendo un apasionado de las matemáticas y las ciencias, hasta que estalló una guerra civil cuando tenía nueve años. La guerra obligó a cientos de miles de familias a huir, y la familia de Panjabi terminó mudándose a Carolina del Norte.

«Quería volver para ver si podía contribuir a ayudar a quienes habíamos dejado atrás», dice. Cuando Panjabi regresó a Liberia en 2005, descubrió que el país tenía una de las mayores carencias de médicos del mundo, con apenas 51 médicos para cuatro millones de personas. Los médicos disponibles para atender a los pacientes se concentraban en las zonas urbanas, lo que obligaba a muchos habitantes de áreas rurales a viajar más de un día para recibir atención.

Por eso fundó Last Mile Health en 2007: para llevar atención sanitaria a las zonas rurales a bajo coste, formando a trabajadores sanitarios comunitarios remunerados para detectar y tratar enfermedades. «Creo que nadie debería morir en el siglo XXI por no tener acceso a un médico o una clínica», afirma.

Image: Last Mile Health

Last Mile Health nació en el momento oportuno desde el punto de vista tecnológico, ya que los teléfonos inteligentes han facilitado más que nunca el acceso a conocimientos médicos sin necesidad de un título ni de un laboratorio.

Panjabi pone como ejemplo a un niño con dificultad para respirar. Un trabajador sanitario podría comprobar si tiene fiebre con un termómetro digital, contar sus respiraciones usando el teléfono como reloj inteligente y determinar así si es probable que tenga neumonía.

Durante el próximo año, Panjabi espera utilizar el dinero del Premio TED para crear cursos de formación en línea para trabajadores sanitarios comunitarios de todo el mundo. Quiere empezar por los países que sufren la escasez más grave de servicios sanitarios, como Liberia.

La plataforma de educación en línea EdX ya se ha comprometido a colaborar con Last Mile Health en el proyecto. El siguiente paso será trabajar con los ministerios de salud de distintos países para establecer certificaciones oficiales para los trabajadores sanitarios formados.

«Si no entendemos el valor que aportan, su trabajo está infravalorado. Esto ayudaría a los países a medir las competencias adquiridas en la formación», afirma.

En última instancia, Panjabi cree que el trabajo de salud comunitaria es tanto una cuestión económica como de seguridad nacional. Al contratar trabajadores sanitarios, los gobiernos pueden crear empleos muy necesarios en las zonas rurales. Y, como reveló el reciente brote de Ébola, las carencias de la atención sanitaria rural dan lugar a enfermedades que amenazan a personas de todo el mundo.

«No se puede bombardear el Ébola», afirma.

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