Este importante riesgo para la salud nos impide viajar a Marte

The SpaceX Falcon 9 rocket, with the Dragon spacecraft onboard, carrying almost 6,000 pounds of science research, crew supplies and hardware to the International Space Station, launches from pad 39A at NASA’s Kennedy Space Center in Cape Canaveral, Florida, U.S., June 3, 2017. Photo taken June 3, 2017. NASA/Bill Ingalls/Handout via REUTERS ATTENTION EDITORS - THIS IMAGE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY. EDITORIAL USE ONLY. MANDATORY CREDIT - RC184DAB9B00
Radiation exposure is making going to Mars more dangerous than expected.Image: REUTERS
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Misión a Marte

La NASA está decidida a enviar astronautas a Marte en los próximos 15 a 20 años. China ha dicho que espera enviar personas allí entre 2020 y 2030, e incluso Rusia está barajando planes para poner un pie en el planeta rojo.

Mientras tanto, el fundador de SpaceX, Elon Musk, intenta reducir el coste de los vuelos espaciales lo suficiente como para empezar a establecer una colonia marciana permanente de 1 millón de personas lo antes posible.

Pero si un estudio sobre la exposición a la radiación en ratones es aplicable a los seres humanos, viajar a Marte podría ser mucho más peligroso de lo que nadie esperaba.

El problema de fondo son los rayos cósmicos, como se detalla en un estudio publicado en Nature en mayo de 2017 y destacó recientemente un vídeo de Business Insider.

El peligro de los rayos cósmicos

Los rayos cósmicos son partículas atómicas y subatómicas de alta energía que salen disparadas de estrellas en explosión, agujeros negros y otras fuentes potentes del espacio. Estos rayos pueden dañar el ADN, aumentar el riesgo de cáncer, provocar cataratas que afectan a la visión, causar daños en el sistema nervioso y generar problemas de circulación sanguínea, entre otros efectos sobre la salud de los astronautas.

Los investigadores saben que los astronautas reciben una exposición a la radiación mucho mayor que quienes permanecemos en la Tierra, ya que la atmósfera del planeta absorbe gran parte de esa energía nociva.

El campo magnético de la Tierra también desvía y aparta gran parte de la radiación espacial, lo que contribuye a proteger a los astronautas de la Estación Espacial Internacional, que orbita a solo 250 millas sobre el planeta.

Sin embargo, durante un viaje a Marte, los rayos cósmicos tienen vía libre. Además, el planeta perdió su campo magnético hace miles de millones de años, lo que expondrá a los primeros exploradores de Marte a radiación adicional.

El científico especializado en salud Frank Cucinotta y su colega Eliedonna Cacao, de la Universidad de Nevada en Las Vegas, investigaron este problema al volver a analizar los resultados de cuatro estudios anteriores sobre tumores en ratones.

Además de buscar los efectos del impacto directo de un rayo cósmico en las células, que podría inducirlas a convertirse en cancerosas, los investigadores también estudiaron el posible papel de los efectos secundarios o «efectos no dirigidos».

Lo que encontraron es que el riesgo de cáncer en el espacio profundo (al menos para los ratones) es aproximadamente el doble de lo que indicaban las estimaciones anteriores.

Por qué viajar al espacio profundo podría ser más peligroso de lo esperado

Los investigadores creen que este mayor riesgo de cáncer se debe a cómo el daño en el ADN se propaga por el organismo.

Cuando un rayo cósmico alcanza una célula, esta no se limita a quedarse con el cambio. Puede emitir señales químicas a otras células, que podrían hacer que las células sanas cercanas también muten y se vuelvan cancerosas.

Los modelos anteriores apenas habían tenido en cuenta este efecto dominó. Más preocupante aún, Cucinotta y Cacao escribieron en su estudio que el tipo de radiación responsable de provocar el efecto «solo se reducía modestamente mediante el blindaje contra la radiación».

Aun así, la exploración humana de Marte no tiene por qué detenerse antes de empezar.

Las agencias espaciales y las empresas privadas trabajan activamente para mitigar la radiación espacial. Por ejemplo, una empresa emergente israelí está desarrollando un chaleco corporal diseñado para absorber mejor la radiación, y un científico de la NASA propuso recientemente desplegar un satélite que serviría de escudo magnético artificial para desviar la radiación nociva alrededor de Marte.

Y, como señalaron los investigadores en su estudio, existen «diferencias significativas» entre las tasas de cáncer observadas en modelos con ratones y las que se registran realmente en las personas. «Estas diferencias podrían limitar la aplicabilidad de las predicciones descritas en este artículo», escribieron.

Pero los científicos añaden que esta falta de conocimiento es precisamente la razón por la que los futuros exploradores del espacio profundo y las agencias que los respalden deben actuar con cautela.

«Se necesitan urgentemente estudios […] antes de emprender misiones espaciales de larga duración fuera de la protección de la esfera geomagnética de la Tierra», afirmaron.

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