Interfaz cerebro-computadora
Por primera vez, los médicos se preparan para probar una interfaz cerebro-computadora que puede implantarse en el cerebro humano sin necesidad de cirugía abierta.
El Stentrode, un implante neural que puede permitir comunicarse a personas paralizadas, puede llegar al cerebro del paciente a través de la vena yugular; y Synchron, la empresa que lo desarrolló, acaba de recibir autorización para comenzar las pruebas en seres humanos.
Al mantener el cráneo cerrado, los pacientes podrían recibir implantes neurales sin correr un riesgo tan alto de sufrir convulsiones, accidentes cerebrovasculares o deficiencias neurológicas permanentes, todo ello causado por la cirugía cerebral abierta.
En los próximos meses, cinco participantes con las manos o la boca paralizadas, lo que les impide comunicarse, recibirán implantes Stentrode en el cerebro.
«Hemos comenzado el reclutamiento durante las últimas semanas», contó a Futurism Thomas Oxley, fundador y director ejecutivo de Synchron y médico en Nueva York. «Hemos identificado a algunos pacientes potenciales, lo cual es muy emocionante, pero una vez que llegan comienza un proceso de reclutamiento que dura varios meses».
Un proceso en marcha
Aunque un implante neural que evita la cirugía cerebral abierta podría suponer un cambio radical, Synchron está avanzando con cautela.
Ya se ha construido un dispositivo funcional y se ha demostrado su seguridad en modelos animales; ahora toca recopilar y analizar los datos clínicos.
Antes de que puedan comenzar los ensayos, los posibles participantes deberán someterse a varios escáneres cerebrales. Después, un neurólogo evaluará si realmente se beneficiarían de la interfaz neural del Stentrode y si sus vasos sanguíneos están en condiciones suficientemente buenas para que el dispositivo —que parece un stent médico estándar con circuitos integrados— avance por ellos hasta el cerebro.
Pero, una vez que comience el ensayo, los pacientes empezarán a entrenarse para usar el dispositivo y su software para generar texto con sus pensamientos, explicó Oxley.
«Intentamos ayudar a pacientes que han quedado paralizados debido a un accidente cerebrovascular, a la ELA o a una lesión de la médula espinal, y que no pueden comunicarse de la manera que necesitan para realizar sus actividades laborales o sociales», dijo Oxley. «Trabajamos para generar texto a un ritmo comparable a la velocidad de escritura en un teléfono inteligente. Ese es el objetivo».
Paso a paso
Un implante neural permanente que lea la actividad cerebral y la convierta en texto podría ser una valiosa herramienta médica, pero también podría proporcionar a los médicos un flujo de datos neurales sin precedentes, las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Oxley reconoce que un flujo interminable de actividad cerebral podría ser de un valor incalculable para los investigadores médicos, pero por ahora no tiene planes de aprovecharlo.
«[El Stentrode] nos mostrará información que antes no teníamos. No estamos intentando averiguar aquí si eso nos ayuda a entender otras cosas», dijo. Aclaró que el objetivo principal de Synchron es hacer funcionar la nueva interfaz cerebro-computadora para ayudar a pacientes paralizados. «Este conjunto de datos es novedoso, pero plantea cuestiones de privacidad y seguridad. Son datos del paciente y no podemos explotarlos».
Oxley explicó a Futurism que ya han incorporado protocolos de seguridad para garantizar que los datos cerebrales de los participantes en el estudio, que se almacenarán localmente, estén protegidos de cara al futuro. Añadió que no tiene planes —ni autorización regulatoria— para analizar o estudiar esos datos con otros fines en el futuro. En un correo electrónico posterior, aclaró que se pide a los participantes que den su consentimiento para este experimento en particular, pero no que cedan sus datos neurales para investigaciones futuras.
Un futuro lejano
Pero eso no significa que no vayan a producirse otros avances. Oxley dijo que podía imaginar un futuro en el que los implantes neurales de interfaz cerebro-computadora hicieran algo más que recuperar la capacidad de comunicarse. Aunque esta visión del futuro es bastante especulativa, no cuesta imaginar que, a medida que los implantes neurales —de Synchron o de cualquier otra empresa— se vuelvan cada vez más sofisticados, permitan a las personas hacer cada vez más cosas.
«¿Qué hay detrás de la parálisis? La intención de moverse. Así que estamos digitalizando la intención», dijo Oxley. «En última instancia, si esas señales son realmente rápidas, esos pacientes o personas podrán controlar tecnologías con un nivel de superioridad que quizá no sea posible con un cuerpo humano normal».
Synchron no está trabajando en ello ahora, pero Oxley dijo que dispositivos como el Stentrode podrían utilizarse algún día para controlar extremidades robóticas, exoesqueletos u otros dispositivos que mejoren los sentidos humanos. Antes de que Oxley o cualquier otra persona trabaje en esos dispositivos, dijo, habrá que sortear un campo minado ético.
«Cuando se empieza a crear software que controla dispositivos en movimiento —vehículos, extremidades robóticas, exoesqueletos—, lo que hacemos es digitalizar la intención», dijo Oxley. «Si podemos captar la intención del paciente, ejecutamos nuestro algoritmo, que convierte esa intención en una acción mecánica. Supongamos que una extremidad robótica hace algo mal: recoge el objeto equivocado o empuja y lastima a alguien. ¿Quién es responsable? Esto plantea muchas consideraciones éticas sobre cómo avanza esta tecnología».


