Esta es la razón por la que los ancianos japoneses se dejan arrestar a propósito

A male prisoner in his early 70s, serving a 13-year term for murder, kneels down during an interview with Reuters at the Tokushima prison in Tokushima, Japan, March 2, 2018. Picture taken March 2, 2018. REUTERS/Toru Hanai
Elderly people in Japan are getting arrested on purpose in order to live in prison.Image: REUTERS/Toru Hanai
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Japón tiene la población más envejecida del mundo, con más de una cuarta parte de sus ciudadanos de 65 años o más.

El envejecimiento de la población ya ha puesto bajo presión el sistema financiero y sector minorista. Pero en los últimos años se está desarrollando otra tendencia inesperada: en cifras récord, personas mayores en Japón cometen delitos menores para pasar el resto de sus días en prisión.

Según Bloomberg, las denuncias y detenciones de ciudadanos mayores superan las de cualquier otro grupo demográfico en Japón, y la tasa de delincuencia entre los mayores se ha cuadruplicado en las últimas dos décadas.

En las prisiones, uno de cada cinco reclusos es una persona mayor. Y en muchos casos — nueve de cada 10, en el caso de las mujeres mayores — el delito que las lleva a la cárcel es el hurto en tiendas.

El fenómeno inusual se debe a las dificultades para atender a la población anciana del país. Según informó Bloomberg, el número de personas mayores japonesas que viven solas aumentó un 600 % entre 1985 y 2015. El año pasado, el Gobierno descubrió que la mitad de los mayores sorprendidos robando en tiendas vivían solos, y que el 40 % de ellos afirmó que no tenía familia o que apenas hablaba con ella.

Para estos mayores, una vida en prisión es mejor que la alternativa.

"Puede que tengan una casa. Puede que tengan una familia. Pero eso no significa que tengan un lugar en el que se sientan como en casa", dijo Yumi Muranaka, directora de la prisión femenina de Iwakuni, a Bloomberg.

Mantener a un recluso en prisión cuesta más de 20.000 dólares al año, según Bloomberg, y los reclusos mayores elevan aún más ese coste por sus necesidades especiales de cuidado y médicas. El personal penitenciario se encuentra cada vez más realizando las tareas de un auxiliar de residencia de ancianos. Pero las reclusas entrevistadas por Bloomberg sugirieron que en prisión sienten una sensación de comunidad que nunca experimentaron en el exterior.

"Disfruto más de mi vida en prisión. Siempre hay gente alrededor y aquí no me siento sola. Cuando salí por segunda vez, prometí que no volvería. Pero cuando estaba fuera, no podía evitar sentir nostalgia", dijo una de las mujeres a Bloomberg.

Ser arrestado a propósito no es necesariamente exclusivo de Japón. En Estados Unidos, por ejemplo, ha habido casos de personas que se dejan encerrar deliberadamente para tener acceso a atención sanitaria, evitar condiciones meteorológicas adversas o forzarse a dejar una adicción a las drogas.

Pero la magnitud del problema de Japón preocupa a las autoridades. Según Bloomberg, el Gobierno intenta combatir la delincuencia de las personas mayores mejorando su sistema de bienestar y sus programas de servicios sociales, pero la ola de delincuentes mayores no parece que vaya a terminar en breve.

"La vida dentro nunca es fácil", dijo el trabajador social Takeshi Izumaru. "Pero para algunos, fuera es peor."

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